REFLEXIONES POST-ELECTORALES

REFLEXIONES POST-ELECTORALES

Muchos se preguntan si en las elecciones del domingo se decidió o perfiló o por el contrario, se liquidó anticipadamente alguna candidatura presidencial. Y, la verdad sea dicha, no parece que al menos lo primero hubiera ocurrido. Lo cual deja muy vaporoso el panorama en esta materia, en la medida en que, por ahora, sólo sigue acrecentándose un nombre para 1994, y es el de Ernesto Samper. Con un ítem: que no solo no le surgen verdaderos rivales al interior de su partido, sino tampoco a nivel conservador. En efecto, uno de los grandes damnificados de la jornada electoral fue Andrés Pastrana. Cuya Nueva Fuerza Democrática no se presentó formalmente a las elecciones, pero cuyos representantes, en el ámbito de Bogotá, quedaron todos por desgracia sepultados. Lo mismo ocurrió con el M-19 en la capital, con la diferencia de que la posición de su jefe máximo, Antonio Navarro, frente al Gobierno, es sigue siendo de una sola pieza, en tanto que la actitud del nuevo pastranismo y del viejo res

11 de marzo 1992 , 12:00 a.m.

Quién entiende entonces la movida? Mas, si a los pastranistas les fue en el Distrito como a los perros en misa, tampoco los alvaristas exactamente pueden cantar victoria. La votación de sus aspirantes al Cabildo (Juan Gabriel Uribe y Omar Mejía) fue inferior a los 10 mil votos, individualmente considerada. Y el concejal Felipe Reyes se declara conservador independiente. Hay sin duda, en este campo, una cosecha por recoger, abonada en parte por Juan Diego Jaramillo con sus casi 110 mil votos en sólo un mes de campaña: es el deseo recóndito pero evidente de que la división entre tales dos bandos no solo sigue siendo suicida sino ya anacrónica. Nadie quiere saber de los odios recíprocos de los grandes jefes y existe el anhelo latente de que alguien recoja a ese conservatismo roto en mil pedazos, a nivel local y nacional. Mientras tanto, la incógnita acerca de quién podría ser el candidato de ese partido dentro de dos años, continúa cada vez más acentuada.

Pero si por la orilla goda la duda sigue siendo metódica, por la liberal el horizonte no es menos oscuro. Hace poco, un grupo de senadores liberales expidieron una declaración manifestándose neutrales en materia de candidaturas presidenciales, e independientemente críticos frente al Gobierno. Para los buenos entendedores, esa conducta iba dirigida claramente contra dos nombres: César Gaviria y Ernesto Samper.

En contraste, otro grupo de liberales, éstos de la Cámara y pertenecientes a una generación política distinta, resolvieron asumir la posición contraria: solidarizarse con el Gobierno y no meterse para nada en los vericuetos de las candidaturas-1994. El pronunciamiento de los senadores ha sido calificado, en los mentideros políticos, como el documento de los barones. Barones en la olla, habría que agregar... Lo firman, en efecto entre otros, José Name Terán, a quien el domingo lo barrieron en Barranquilla, como en las pasadas elecciones en el Atlántico; Santofimio; Luis Guillermo Giraldo; Gustavo Dájer; Juan José García; Tito Rueda; Jaime Henríquez y varios más. Es un documento en el que detrás están no pocos inspiradores en busca de precandidatura: el antiguo grupo de la Contraloría , identificado con Rodolfo González, pero también tras bambalinas Luis Fernando Jaramillo. Quien, como dicen de ciertos deportistas rezagados, no se rinde.

Qué liberales salen, pues, favorecidos de las elecciones del domingo, como para proyectarse hacia una candidatura presidencial? No se ven... Quizá cabría hablar de ciertas precandidaturas por lo pronto incipientes, pero que podrían ir tomando relativo vuelo. Como la de Enrique Parejo en virtud de su triunfo en Bogotá, o como la de Carlos Lemos, quien, pese a que Parejo le hubiese ganado por escaso margen, tiene una proyección nacional más sólida.

No obstante, lo cierto es que, aparte de Samper, no se perfilan todavía verdaderos precandidatos cuya influencia tenga posibilidades de expandirse, tanto sobre el país nacional como sobre el país político. Y, por ahora, la tendencia es la de suponer que habría más precandidatos a la vicepresidencia que a la presidencia. Pues, sin descartar algunos de los citados, también podría incluirse en esta lista y para esta liza, ciertos nombres de ministros actuantes. Falta ver aún cómo les va a algunos de ellos, al igual que a consejeros que, como Horacio Serpa, tienen por delante una misión neurálgica qué cumplir. Y de la que, por supuesto, pueden salir airosos o quemados...

Así que, como están las cosas, no sería raro que dentro de dos años el contendor de Samper, al interior de la colectividad, resultara aquél que es considerado hoy o al menos por tratarse de épocas muy preelectorales, como las que acabaron de pasar una de las figuras más desprestigiadas de los últimos tiempos: Juan Martín Caicedo Ferrer. Pero, quién garantiza que sus obras, como Alcalde, no estén plenamente reivindicadas al cabo del año y medio, cuando Jaime Castro se encuentre sufriendo las duras y las maduras para hacer de Bogotá una ciudad vivible? Y a propósito de alcaldías. Con la pérdida de tres de las más importantes (Cali, Medellín y Barranquilla), urge que de semejante golpe aleccionante, los dirigentes liberales hagan algo por no seguir enfrascados en disputas en las cuales incluso ellos mismos, como actores del drama, han perdido el instinto de conservación. En contraste, allí donde hubo unión, como el caso de Bucaramanga, la victoria fue aplastante. Hasta cuándo se impondrán los personalismos regionales, en desmedro inevitable del triunfo liberal en capitales claves del país?

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