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PRIMER LANCE PARA OLIMPIA

PRIMER LANCE PARA OLIMPIA

En un partido claro, bien dirigido por el árbitro brasilero Luis Carlos Félix, Olimpia de Paraguay tomó ventaja al ganarle el primer juego semifinal de la Copa Libertadores al Atlético Nacional. A pesar de que Nacional empezó poniéndose en ventaja, los paraguayos remontaron la cuenta y al final liquidaron el compromiso por dos goles a uno, luego de una contienda en la cual ninguno de los dos equipos brilló.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
21 de septiembre 1990 , 12:00 a. m.

Más bien, en la suma de errores, ganó quien menos los cometió y ese equipo fue el paraguayo de un trabajo poco vistoso pero no tan errático como el de Nacional que equivocó sus entregas y nunca encontró el camino del gol.

Al minuto 16, Níver Arboleda puso arriba a Nacional al aprovechar un balón que regaló la defensa paraguaya. Pero en el 25, Samaniego igualó el marcador al rematar un centro entre dos defensas del equipo antioqueño.

El resultado se selló con un golazo de Amarilla, a los 13 del segundo tiempo, quien en un impresionante tijeretazo remató un tiro de esquina que venció a Higuita sin atenuantes.

Al borde de la eliminación de la Copa Libertadores de América quedó esta noche el actual campeón, Atlético Nacional, al caer en esta capital 2-1 ante Olimpia de Paraguay.

Sobre el triunfo paraguayo no hay ninguna discusión. Fue más que el cuadro colombiano en la cancha, hizo una excelente presión en la zona media para taponar cualquier intención de toque, tuvo un contragolpe veloz y, por encima de todo, aprovechó al máximo la estatura de sus delanteros para ganar siempre por arriba.

La única disculpa nace de las cosas extradeportivas que se movieron. Porque no hay duda que incidió sobre la concentración de Nacional, que al fin y al cabo, a dos días de este encuentro no sabía si todavía estaba en competencia.

Nacional se apropió de su condición de local durante los primeros veinte minutos de la primera parte. Y lo hizo con lo que mejor conoce: el toque corto y a ras de piso, de primera intención para desequilibrar en la zona media, y sin dejar que Olimpia ejerciera su presión en esas franjas.

Sorprendió, eso sí, la postura del cuadro paraguayo. Porque le dejó el rol del compromiso al conjunto colombiano, como esperando la ejecución y permitiéndole que se confiara.

Pero Nacional adoleció de algo fundamental en el fútbol. Su falta de profundidad. Porque tuvo el control de la pelota, avanzó con criterio hasta tres cuartos de cancha, pero a la hora de resolver en el borde del área generalmente perdió la precisión.

Se sabía de las fallas defensivas del Olimpia. Su perfomance a través de esta serie copera lo ratificaba: un cuadro de explosión ofensiva, pero de escasa solidez en su parte posterior.

Y todo se corroboró a los 16 minutos cuando Níver Arboleda fue y presionó, Fernández se equivocó, se enredó, Arboleda se la llevó y cuando Almeyda esperaba el centro, le metió la pelota por el primer palo.

Nacional, era evidente, estaba para muchas cosas. Porque lucía personalidad, y resolvía sin problemas esos pelotazos cruzados que son una característica en el Olimpia.

Curiosamente, el nerviosismo empezó a rondar por las huestes nacionalistas, a raiz de las equivocaciones de su figura René Higuita. En un centro salió y le dejó servida la pelota a Samaniego, quien remató pero en última instancia salvó Cassiani con la cabeza.

Luego, a los 25 minutos, Higuita salió sin distancia y sin coordinación y obligó a un rechazo defectuoso de Luis Carlos Perea, que aprovechó Balbuena para enviar un centro que paró con el pecho Samaniego y con su pierna superó a Higuita.

Entonces, a partir de ese momento, Nacional no fue el mismo. Empezaron las equivocaciones en la entrega, ya no evidenció la seguridad de los primeros minutos, lo que permitió que Olimpia equilibrara las acciones y el control del encuentro.

Olimpia cambió de actitud para la etapa complementaria. Adelantó más sus líneas para ir a presionar la salida de los zagueros nacionalistas, evidentemente impulsados por ese drama que vivía la defensa cada vez que aparecía Samaniego o Amarilla.

Y el conjunto paraguayo rubricó su actuación con un espectacular de Vicente Raúl Amarilla a los 13 minutos: un tiro de esquina abierto y Amarilla se contorsiona en el aire para sacar una media vuelta que embocó la bola en el ángulo, sin dejar chance a Higuita.

La reacción fue obvia. Pero mas por el orgullo, que con ideas claras, pese a los cambios de Hernán Darío Gómez. Olimpia se encerró y ya nadie pudo entrar en esa doble barrera de contención.

El próximo encuentro será el miércoles en Asunción.

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