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PRIMEROS DÍAS DEL 2001, EN LLAMAS

PRIMEROS DÍAS DEL 2001, EN LLAMAS

Cerca de setenta conflagraciones azotaron las zonas rurales de 29 localidades, la mayoría ubicadas en la Sabana central y occidental y en las regiones de Ubaté. También, de forma aislada, afrontaron quemas los municipios de Tibacuy y Quebradanegra en la zona del Gualivá.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
24 de febrero 2001 , 12:00 a. m.

Cerca de setenta conflagraciones azotaron las zonas rurales de 29 localidades, la mayoría ubicadas en la Sabana central y occidental y en las regiones de Ubaté.

También, de forma aislada, afrontaron quemas los municipios de Tibacuy y Quebradanegra en la zona del Gualivá.

El balance fue presentado por la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) entidad que reportó daños en 522 hectáreas, entre las que figuran las pérdidas en los cerros orientales de Bogotá, donde se quemaron 51 hectáreas, aproximadamente.

Los incendios más graves se produjeron en Fúquene, en las zonas de Cascada y Sirigay, con 40 hectáreas consumidas; en Subachoque, en el sector de El Boquerón de Fusagasugá, donde se quemaron 25 hectáreas; en Zipaquirá, sobre el Cerro de las Tres Cruces con 30 hectáreas; en la hacienda El Molino, de Sutatausa, con 25 hectáreas y en el sector La Aguilas de Cabrera, con 20 hectáreas.

De acuerdo con las estadísticas, durante en 2001 se presentó un incendio diario en promedio, cuyo control implicó el trabajo de 500 hombres de la Defensa Civil, Bomberos de Cundinamarca, la Policía y la Fuerza Aérea.

Aunque en su momento se dijo que los incendios se producían accidentalmente, por la presencia de basuras y desperdicios que originaban chispas, en el 80 por ciento de los casos fueron causados de manera intencional por personas irresponsables.

Aunque para las directivas de la CAR, las consecuencias de las emergencias pudieron haber sido diez veces peores si no se hubiera contado con la colaboración de las entidades mencionadas y el helicóptero de la Fuerza Aérea, es necesario que se tomen correctivos para afrontar nuevas sequías, como las que se prevén para la mitad del año, y para el año 2003 en el que se espera un nuevo fenómeno de El Niño.

Estamos ideando un plan de contingencia con redes hídricas para cerros, una especie de sistema integrado de tuberías y piscinas que se construirían alrededor de los cerros orientales y que se irrigarían con agua proveniente de los páramos e incluso de la tubería de Chingaza , explicó Carlos Castaño, subdirector de medio ambiente de la CAR.

La idea es que exista agua disponible permanentemente en los cerros con el fin de evitar que, por ejemplo, el helicóptero que puede transportar 500 galones de agua, tenga que hacer vuelos entra las montañas y el parque Simón Bolívar, lo que aumenta los costos y retrasa la atención de la emergencia.

Además, facilita la acción de los bomberos que, en ocasiones, no pueden transportar suficiente agua hasta el lugar de la emergencia para controlarla.

Es un proyecto al que se podría integrar el ministerio del Medio Ambiente al igual que el DAMA y que reduciría a cero el riesgo sobre los cerros y otros municipios aledaños concluyó Castaño.

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