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NUEVA CARA PARA LA LIBRE

NUEVA CARA PARA LA LIBRE

Hace algunos años hablar de la sede de Universidad Libre en La Candelaria de Bogotá era referirse a un puñado de viejas casonas coloniales semidestruídas. Siembargo, hoy, después de varios años de esfuerzo, ese desolador panorama pertenece al pasado. En remplazo de las antiguas instalaciones, se levanta un imponente edificio en donde la ingeniería y la arquitectura moderna se integran al perfil urbano del sector logrando la fusión perfecta entre el pasado y el presente.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
21 de septiembre 1990 , 12:00 a. m.

Esta gran empresa, que ha logrado cambiarle la cara a esta sede de la universidad, se inició hace aproximadamente cinco años cuando José Ramón Navarro Mojica fue elegido presidente de la Junta Directiva de la institución.

Desde ese momento Navarro Mojica, abogado de la Libre, se convirtió en el motor de este cambio que pretendía adaptar la planta física de la institución a las necesidades de su ya numerosa planta de estudiantes.

La primera etapa de este proceso fue la reconstrucción del edificio en donde funcionaba la facultad de derecho. Este, que hasta entonces había albergado a tres generaciones de abogados colombianos, ya no respondía a las exigencias del momento y reclamaba una ampliación y readecuación. La obra se inició en l985 y culminó exitosamente poco tiempo después dando paso a la construcción del edificio en donde actualmente funciona la facultad de administración.

En cumplimiento de la tercera etapa de trabajos, se inició la adecuación de las instalaciones administrativas y la ampliación de otros sectores de la universidad, obras que culminaron en el primer semestre de l989 permitiendo la iniciación de la quinta etapa cuyos resultados hoy se inauguran.

En total, según José Ramón Navarro Mojica, en estas cinco etapas de trabajo se han invertido algo más de 1.000 millones de pesos, dinero obtenido exclusivamente del pago de las matrículas, ya que en ninguno de los casos se ha contado con el apoyo de entidades públicas o privadas.

Este esfuerzo cobra más mérito si se tiene en cuenta que la Universidad Libre cobra las matrículas más bajas del país y recibe el pago de las mismas en cuotas hasta de 1.000 pesos.

Pero este proceso de renovación no se ha limitado únicamente a sus instalaciones. La universidad también viene adelantando mejoras significativas de tipo académico, de las cuales vale la pena mencionar la implementación de seis cursos de post-grado en las áreas penal, laboral, política y administrativa.

Este radical cambio tanto académico como locativo obedece a un gran esfuerzo de los estudiantes y directivos de la universidad, quienes siempre han procurado que la apariencia externa de la institución esté a la altura de la enseñanza que se imparte en su interior. Se logró así construír una de las instalaciones académicas más completas del país.

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