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UNA VOZ DESCORDANTE

UNA VOZ DESCORDANTE

Me ha parecido de interés, para beneficio del lector, producir apartes de un concepto del señor Jeff Varanini, líder de Intrepid X, una compañía de Internet para Europa, y que disiente de las recomendaciones de un grupo de trabajo sobre Colombia, compuesto de miembros de la Costa Occidental y basado en San Francisco, California. El tema principal fue el manejo del problema de la droga, y la ayuda militar con Norteamérica centrada en propósitos anti-narcóticos.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
26 de febrero 2001 , 12:00 a. m.

Me ha parecido de interés, para beneficio del lector, producir apartes de un concepto del señor Jeff Varanini, líder de Intrepid X, una compañía de Internet para Europa, y que disiente de las recomendaciones de un grupo de trabajo sobre Colombia, compuesto de miembros de la Costa Occidental y basado en San Francisco, California. El tema principal fue el manejo del problema de la droga, y la ayuda militar con Norteamérica centrada en propósitos anti-narcóticos.

La conclusión del Grupo de Trabajo en el sentido de que la política norteamericana está destinada a fracasar porque está erróneamente enfocada en proveer armamentos sofisticados con propósitos antinarcóticos, simplifica grandemente el tema complejo de la ayuda militar a Colombia. A pesar de que el reporte ha identificado correctamente varias consideraciones importantes de la política norteamericana en Colombia, falla en analizar apropiadamente o aún enumerar los componentes más críticos de la estrategia militar norteamericana en ese país.

Mientras esa política busca la reforma, Colombia debe tener las herramientas para restablecer su autoridad o para crear el escenario propio para un acuerdo negociado con los insurgentes. Ausentes cualquiera de estas dos condiciones, es difícil visualizar una paz que preserve la efectividad del gobierno existente, creando potencialmente más inestabilidad que menos. Es también duro visualizar cómo una reforma significativa podría ocurrir cuando una pequeña minoría (las Farc y el ELN), alimentadas con una industria de droga multibillonaria, podría constructivamente concertar con un gobierno emasculado para producir una reforma sustancial. En cualquier caso, Estados Unidos podría difícilmente considerar ésta una victoria para el imperio de la ley que a menudo pregona.

Desde que el paquete de 1.300 millones de dólares ha sido ahora aprobado, la ayuda militar y antinarcóticos se vuelve crítica a una continua intervención norteamericana. Que la escalación de la intervención norteamericana en Colombia aumentará el rencor de ambos grupos insurgentes está clara, debido a su dependencia del comercio de drogas. Esto puede sin duda tener repercusiones significativas en la política norteamericana (hacia Colombia), particularmente si los insurgentes se dirijen a objetivos norteamericanos. Sin embargo, el éxito a largo plazo del involucramiento de Estados Unidos es fuertemente predicado en la prosecución de Colombia a corto plazo de su guerra civil. Por lo tanto amerita un comentario extenso.

La sola conclusión del reporte en este aspecto, en el sentido de que USA está erróneamente enfocado en proveer armamentos sofisticados a los colombianos, está basado sobre el incorrecto supuesto de que los colombianos son incapaces de mantener u operar plataformas militares complejas en combate. También refuerza erróneamente la noción de que tanto los militares como los grupos paramilitares son mucho más culpables de violaciones de derechos humanos que los grupos guerrilleros. Los grupos paramilitares e insurgentes son ambos culpables de crímenes horrendos dirigidos a la población local. Más aún, los militares colombianos, entres otras cosas, hicieron progresos significativos en los últimos años, y han demostrado, con apropiado entrenamiento norteamericano, que pueden ejecutar operaciones antinárcoticos y contrainsurgencia y al tiempo observar normas humanitarias.

El reporte también gasta mucho tiempo en los méritos de los interdicción versus reducción del lado de la demanda en el uso de droga. Reconociendo que este argumento es ciertamente relevante, está sobre enfatizado y desplaza otros temas que merecen mención, tales como los mencionados arriba. Ya que el reporte identifica la importancia geopolítica de Colombia a los Estados Unidos, el argumento de la intervención frente a la demanda está fuera de lugar porque en cualquier evento, los colombianos necesitarán alguna forma de ayuda militar para permitirles que manejen efectivamente la guerra contra sus insurgentes y la industria de la droga, que están ahora directamente interconectados. A medida que USA aumenta su involucramiento en Colombia, es crítico que la ayuda sea cercanamente escrutinizada para determinar su efectividad y ajustada al largo plazo.

El reporte ignoró una oportunidad de oro para presentar temas y opiniones que tienen relevancia directa a este tema.

Estas opiniones son las que, en mi concepto, se acercan más a una presentación equilibrada del tema de la droga y la insurgencia en Colombia, que creo vale la pena que mis lectores las tengan en cuenta.

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