Todo ha cambiado para Paul Schrader

Todo ha cambiado para Paul Schrader

27 de febrero 2013 , 12:00 a. m.

Cuando a Paul Schrader le propusieron volver al Festival de Cine de Cartagena, 30 años después de su primera visita, seguramente tuvo que recordar las fiestas con "piscinas de cocaína" y mujeres dispuestas a emparentarse con la realeza del cine, que presenció en esos remotos años 80.

Eran épocas turbulentas en Colombia y en el mismo festival, que carecía de la organización que ahora lo identifica. Schrader, de 66 años, puede contarlo hoy con una carcajada, y así lo hizo, agobiado por el calor, en varias de las fiestas de la actual edición del festival, en el cual ha sido una de las estrellas más brillantes.

Su frente, perlada por el sudor, va aflojando el seguro de las historias que guarda su memoria, como aquella de la premiación final en 1983: Schrader tenía su vuelo de regreso a las 9 de la noche, el último día, con rumbo a Quito.

Pero la organización le pidió quedarse a la premiación, para recibir el premio a la mejor película. Como no alcanzaba a llegar al aeropuerto, la decisión fue salomónica: le cambiaron el premio por el de mejor director, que se entregaba a las 7 p.m., para que viajara con su trofeo.

Las cosas han cambiado desde entonces: Schrader se casó poco después con su actual esposa y desde esa fecha ha hecho 12 películas de renombre en Hollywood y otros cuantos guiones, como el de La última tentación de Cristo.

Así mismo, el Festival ha dado un giro radical en los últimos años para consolidar una muestra de talla internacional y jurados de la estatura del propio Schrader y de Peter Webber (cineasta británico que dirigió La joven con el arete de perla).

Pero lo que más ha cambiado es la industria del cine, como lo explicó Schrader el domingo pasado, en una charla ante los asistentes al encuentro cinematográfico: "Ya no hay reglas, no hay duración determinada, ni un soporte ni una audiencia fija. La tecnología se encargó de quebrar todas las barreras".

Schrader sabe de lo que habla. Lo vivió en carne propia recientemente cuando decidió enfrentar un nuevo reto fílmico: Los cañones, una producción arriesgada que según él responde a un modelo de cine que ya no existe . La trama gira en torna al mundo de los famosos, al glamour y al exceso en Los Ángeles.

"La gente se está alejando de los cines y está llegando a la televisión. Las producciones de drama, como yo las hice alguna vez, no tienen espacio en el nuevo modelo de acción, entretenimiento y fantasía que define esta época", asegura y explica sobre su nuevo filme.

"Escribimos un guion y comenzamos a buscar actores jóvenes, apuestos y necesitados que se desnudaran a través de una página de casting en línea.

Recibimos 600 respuestas en los primeros días. La gente se grababa en sus computadores y celulares, pero después llegó material de actores con un nivel más profesional", recuerda Schrader. Uno de los que se interesaron fue el actor de porno James Deen, quien se desnudó frente a la cámara en 2.000 filmes para adultos, pero buscaba otro registro para su carrera.

"Tuve que romper los esquemas con los que me forjé como cineasta para mantenerme en la industria que una vez intentó crear un juego de video de Taxi Driver, cosa que logramos frenar a tiempo".

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