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ATACAN A POLICÍAS EN MISA DOMINICAL

ATACAN A POLICÍAS EN MISA DOMINICAL

El sacerdote Emiro Barrera Rojas esperó a que trasladaran los cuerpos de los dos policías para continuar la misa que había comenzado a las 6:30 de la tarde del domingo.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
27 de febrero 2001 , 12:00 a. m.

El sacerdote Emiro Barrera Rojas esperó a que trasladaran los cuerpos de los dos policías para continuar la misa que había comenzado a las 6:30 de la tarde del domingo.

La homilía, que se celebraba en la iglesia Santa Rosa del municipio de El Pital (Huila), había sido interrumpida por una ráfaga de fusil.

En medio de los gritos de los feligreses, cayeron entre las últimas bancas del templo el patrullero José Angel Luna Rodríguez y el agente Antonio Fiesco Otálora. Dos hombres que estaban sentados atrás les dispararon a quemarropa.

Con sus uniformes ensangrentados, los policías fueron trasladados heridos al hospital local. Entonces, el padre Barrera continuó la celebración como un acto de alabanza a Dios para que cese por fin la violencia y para menguar por medio de la oración los exaltados ánimos de los asistentes.

Mientras en la iglesia seguían los rezos, los médicos declaraban muertos a los dos uniformados, que no alcanzaron a ser atendidos.

En la calle, los compañeros de las víctimas capturaron a dos presuntos atacantes, a quienes se les halló una pistola 7.65 milímetros y tres granadas de fragmentación. Las autoridades no descartan que pertenezcan al frente 61 de las Farc.

Esto hace pensar a los investigadores que el nuevo crimen es parte de la reactivación del Plan Pistola de la guerrilla, que en menos de tres días ha cobrado la vida de tres agentes en el departamento.

La Iglesia opina.

El ataque fue repudiado por la iglesia. "Es un doble atentado -dijo ayer el canciller de la Diócesis de Neiva, Milciades Vargas- es lamentable que este tipo de hechos sucedan en cualquier parte, pero es más terrible que se produzcan en un templo, donde alabamos al Dios de la vida.

"Es un atentado contra el mismo Dios. Es un exceso, porque la vida es sagrada para todos. Estamos hartos de tanta violencia y debemos dar pasos firmes hacia la reconciliación y que sobre la mesa existan verdaderos hechos de paz, para volver a activar la vida", dijo el prelado.

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