El 'Picasso del pueblo' dejó su trazo en Cartagena

El 'Picasso del pueblo' dejó su trazo en Cartagena

25 de febrero 2013 , 12:00 a. m.

Andrés Hoyos V.

Cultura y Entretenimiento Cartagena. Bel Borba agarra su bigote y abre los ojos exageradamente en una mueca que causa gracia, pero a la vez lo hace cercano y diferente. El artista brasileño es famoso por apostarle a la intervención de espacios urbanos y le dio otro tono a la edición número 53 del Festival Internacional de Cine de Cartagena (Ficci).

No vino por una película (aunque es el protagonista del documental Bel Borba aquí, que se presentó en uno de los ciclos de galas del Festival), sino que aterrizó en la Heroica para mostrar un poco del trabajo que impregna en los muros y con algunas de sus esculturas de mosaico y que ya se han visto en Nueva York y en su ciudad natal, Salvador de Bahía.

"Conocer otro país, otra ciudad de América Latina, tiene para mí un valor muy importante: significa un rescate, una aproximación en contra de ese sentimiento de frustración que uno tiene como brasileño al sentirse fuera de este continente", confiesa Borba.

Por eso, lo emociona recorrer Cartagena, pues reconoce elementos que lo conectan instantáneamente con su terruño. "Esta es una ciudad turística, histórica y con muchos contrastes. Veo una gran correspondencia entre Cartagena y Salvador de Bahía, que, a pesar del progreso, conservan su identidad cultural y sus valores", dice el artista, quien ya plasmó una de sus obras en la zona conocida como Baluarte San Francisco, al lado del Museo Naval.

"También vine a presentar el documental Bel Borba aquí, dirigido por el artista multimedia Burt Sun, junto con el músico y realizador André Constantini, acerca de mi trabajo, pero lo más interesante es el panel en pintura de porcelana y mosaico que tiene más o menos siete metros cuadrados y que le acabo de regalar a Cartagena", agrega Borba.

Dibujos cargados de color en pintura de agua y formas con elementos reciclados resumen la apuesta artística de este hombre de 56 años, al que no le gusta hablar de sus orígenes en el arte en espacios abiertos. Aunque le encanta debatir acerca del éxito y lo que dicen algunos críticos que alaban su instinto, su intuición y su espontaneidad.

"Sí, yo conozco esos tres estímulos, esas tres palabras, pero todavía hoy las ciencias visuales o el arte no dan la importancia que estos tres elementos se merecen. Todo artista tiene una intención política conectada con el mercado del arte o una posición frente a la cultura predominante, pero yo me voy por esos tres caminos para tratar de cambiar un poco esas estructuras clásicas de arte", asegura.

No se considera un revolucionario en el sentido estricto de la palabra, pero explica que su obra quiere dejarse ver por mucha gente y acercarse a la comunidad que le ofrece un espacio para su creación.

"Todo esto se trata de una gran aventura y una gran responsabilidad; se trata de ser coherente con mi trabajo y con quien lo va a disfrutar. Cuando hago una intervención, pongo toda mi obra en juego, pero siempre estoy pensando que la voy a terminar, que lo voy a conseguir", finaliza el artista, al que todos conocen en Salvador de Bahía como el 'Picasso del pueblo'. "Me siento un poco intimidado con ese nombre", asegura Borba, el tipo del bigote que recuerda a Dalí y al que sus vecinos y hasta todos los taxistas de Salvador de Bahía lo saludan por su nombre.

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