El trágico final de una mujer con coraje

El trágico final de una mujer con coraje

Su sepelio fue discreto, sin cámaras ni luces, como Angélica Bello lo habría querido. Y lo habría sido más si ese mismo día el presidente Juan Manuel Santos no se hubiera referido a ella en un acto público: "Angélica, presionada por su dolor o por amenazas, no sé por qué, no pudo más. Y todo parece indicar que se quitó la vida".

24 de febrero 2013 , 12:00 a.m.

Ocurrió el 16 de febrero a las 11:45 de la noche en Codazzi (Cesar). Era sábado, de noche; caía un fuerte aguacero. Angélica estaba con una de sus tres hijas en el estanco Sandunga, acompañada por uno de sus dos escoltas. Según la versión de una mesera del lugar, luego de lo que pareció una discusión con su hija, Angélica se fue ofuscada para su casa, seguida de su escolta y su hija, y cinco minutos después sonó un disparo, que se habría propinado en la boca con el arma de su segundo escolta, que ese fatal sábado estaba de descanso. Su vida fue de coraje excepcional. Antes de ser líder, esta mujer de 45 años conoció en carne propia la tragedia contra la que luchó mediante la Fundación Nacional de los Derechos Humanos de la Mujer (Fundhefem), que ella constituyó para brindar atención a las víctimas de violencia sexual en el marco del conflicto armado.

Había pensado suicidarse En 1996, junto con sus cuatro hijos (tres mujeres y un hombre), tuvo que salir de su natal Saravena (Arauca), víctima de amenazas por ser militante de la Unión Patriótica (UP). Como desplazada llegó a Casanare, donde dos de sus hijas fueron reclutadas por el 'bloque Centauros' de las Auc, que dirigía Martín Llanos. Angélica contó en vida cómo se le arrodilló al temido paramilitar rogando que le entregara a sus niñas. Dos días después del encuentro, el paramilitar se las devolvió y le dio una hora para abandonar el pueblo. Huyó a Villavicencio, a donde llegó con su familia, pero sin casa, sin dinero y sin esperanza. Tal era su desesperación que en una entrevista del año pasado con la revista Semana confesó: "Al llegar a esa ciudad, me metí en la iglesia con mis hijos a rezar. Me le arrodillé a mi Dios porque ese día pensé en suicidarme con mis hijos". Con el apoyo del párroco de esa iglesia y su fortaleza se convirtió en líder, defensora de mujeres víctima de violencia y creó la fundación. Dedicarse a la defensa de los derechos humanos le costó otras tragedias. En el 2003 le hicieron un atentado y en el 2009 fue víctima de abuso sexual, el 26 de noviembre, en un viaje a Bogotá como parte de sus labores de líder. Salía de una reunión en el Ministerio del Interior y dos hombres la raptaron en una camioneta. La llevaron por la Circunvalar hasta los puentes que hay cerca de la Universidad Manuela Beltrán.

"Me tocaron los senos y luego me hicieron sexo oral, mientras uno de ellos me ponía una pistola en la cabeza y me decía que así era que me tenía que mantener: callada", contó el año pasado.

Sus hijas se enteraron de su nueva tragedia por el periódico EL TIEMPO, donde ella decidió contar su historia. Días después de la publicación, la mayor de las dos le confesó que los paramilitares de Martín Llanos la habían violado, amarrada y en presencia de su hermanita menor, quien vio todo. Pero su fortaleza era imparable y siguió con su trabajo en defensa de los derechos humanos. Fue la única mujer que se postuló para integrar un comité creado por el Gobierno para atender a las víctimas del conflicto. Estuvo sentada en la misma mesa, el 9 de enero, con el presidente Juan Manuel Santos hablando de la violencia contra las mujeres.

Su situación de seguridad iba a ser discutida en la próxima reunión de este comité, pero, al parecer, ella misma decidió acabar con su existencia.

Su lucha continúa.

Álex Villalobos, pareja de Luisa Fernanda, la hija mayor de Angélica Bello, dice que la persecución de que fue víctima esta durante toda su vida (amenazas y atentados) siempre buscó detenerla y frenar su lucha. Por eso "decidimos que la Fundación debe continuar. Por ella, porque sabemos lo que significó en su vida", afirma. La Fundación Defensora de los Derechos Humanos de la Mujer (Fundhefem) nació en marzo del 2006. Desde esta ONG se propuso liderar y promover los derechos de las mujeres que, como ella, fueron víctimas de todo tipo de abusos en medio del conflicto armado en el país. Y lo logró. Su trabajo lo continuarán sus hijas.

"Tenía la idea de que una mujer que ha vivido el horror de la violencia puede servir a otras." Paula Gaviria directora de la Unidad de Víctimas.

Su lucha continúa.

Álex Villalobos, pareja de Luisa Fernanda, la hija mayor de Angélica Bello, dice que la persecución de que fue víctima esta durante toda su vida (amenazas y atentados) siempre buscó detenerla y frenar su lucha. Por eso "decidimos que la Fundación debe continuar. Por ella, porque sabemos lo que significó en su vida", afirma. La Fundación Defensora de los Derechos Humanos de la Mujer (Fundhefem) nació en marzo del 2006. Desde esta ONG se propuso liderar y promover los derechos de las mujeres que, como ella, fueron víctimas de todo tipo de abusos en medio del conflicto armado en el país. Y lo logró. Su trabajo lo continuarán sus hijas

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