LECHE DE CHIVA,... Y BURBUJAS DE AMOR!

LECHE DE CHIVA,... Y BURBUJAS DE AMOR!

Desde tiempos remotos, tal vez desde siempre, a los espinalunos los han llamado con un nombre extraño: los pelachivas . Muchos les dicen así, con aire de desdén y buena dosis de ironía; pero no se exaltan ni se ofenden. Casi ni se inmutan.

07 de enero 1991 , 12:00 a.m.

Es más, cuando lo escuchan decir, sonríen con una malicia invencible y asoma un destello de picardía en su mirada, porque allá, en el fondo de sus recuerdos, en el último rincón de sus secretos más íntimos, creen que ellos han disfrutado de más noches de felicidad y de amor, y de muchos más amaneceres de delirio y desenfreno que los que haya tenido cualquier otro hombre sobre la tierra, gracias, precisamente, a que han sido, son y serán los pelachivas .

Lo que sucede es que los espinalunos, en especial los hombres bien entrados en años, los últimos sobrevivientes de una recia estirpe de patricios fecundos y casi centenarios, de esos que cuentan su descendencia por docenas, juran que más que arrastrar por el mundo un feo apodo, lo que en realidad hemos hecho es disfrutar casi sin medida de las deliciosas consecuencias de beber sin tregua el más potente de todos los afrodisíacos que existen: la leche de chiva! Sean realidad o imaginación, los prodigios que ellos le atribuyen, lo cierto es que, por generaciones enteras, han vivido convencidos de sus ardientes, apremiantes y multiplicadores efectos.

Aquí, y en muchas leguas a la redonda, eso es un secreto a voces , dice el compositor, pintor, escultor y director de la banda de música de El Espinal, Gonzalo Sánchez, un hombre de 64 años que camina más erguido que un cadete.

Junto a él, rebozante de vida aunque ya tiene 87 años y le sobra energía para tocar aún el clarinete en la banda, su tío, José Sánchez Guzmán, que tiene a cuestas dos matrionios y diez hijos, apenas dijo en medio de una sonrisa: A mí me ha ido muy bien con la leche de chiva .

Y en la mitad del parque hirviente, a la sombra fresca de algún árbol o en una esquina cualquiera, siempre hay espinalunos que se desatan en elogios interminables a esa leche que debe ser el verdadero elíxir de la vida o un pasaporte garantiado hacia la virilidad y la dicha .

Y, en cualquier otra parte de esta tierra caliente, llana e inmensamente rica, cualquier espinaluno auténtico relata sin pausa las proezas eróticas de sus amigos y compadres.

Es toda una epopeya a una larga lista de generales, que ganaron sus condecoraciones --en franca lid y cuerpo a cuerpo-- en la más hermosa de todas las guerras que pueda librar un ser humano: la dulce guerra del amor .

Nosotros no sabemos qué contiene la leche de cabra, pero quienes la han tomado regularmente han hallado en ella un poderoso aliado de Cupido .

Aquí son muchos los hombres de 70, 80, 90 o más años, que hasta el último día de su existencia han mantenido una actividad laboral inagotable y una vitalidad afectiva envidiable . Motores para triciclo Inclusive, aquí todo el mundo sabe que muchos hombres, sobre todo los viejos hacendados de otros días, han tenido hasta la muerte una, dos o tres amantes y tandas de hijos por todas partes. Todo, por la leche de chiva.

El Espinal tiene tal vez el índice más alto de concubinatos en el país y hay niños al por mayor. Esta debe ser la fábrica de motores para triciclo más grande de Colombia , dijo, mitad en serio y mitad en broma, Isidro Puerto.

Aquí todos conocen nombres y fechas de muchos amores furtivos y romances clandestinos provocados por esa bendita leche , pero no cometen el terrible pecado de la indiscreción.

El apodo de pelachivas comenzó hace tiempos. Gonzalo Sánchez dice que fue desde que llegaron los españoles a esta llanura enorme, ahora repleta de arroz, sorgo, ajonjolí, algodón y soya, donde una simple hectárea de tierra vale cinco millones de pesos, pero que entonces se llamaba Upito.

Clemente Camacho tenía miles de chivas, pero, por las noches, los indígenas las mataban. Solo le dejaban los cueros. Por eso los bautizó pelachivas , y así nos quedamos todos para siempre .

En realidad, aquí las cabras las emplean para mil cosas: dicen que la leche caliente cura la tos ferina y los problemas bronquiales; las barbas de chivo padrón las emplean para sanar las paperas; con su grasa hacen pomadas para borrar las arrugas y embellecer la piel; con el cuero hacen tamboras; y hasta juran que el excremento, tomado en agua tibia, cura las hernias.

La leche de chiva es un alimento milagroso para todo el mundo , dice Ana Tulia García, que hace más de 20 años negocia con cabras. La graveedad Pero, tal vez lo mejor de todo es oír las peripecias verbales de los espinalunos para tratar de explicar los efectos que le atribuyen a la leche de chiva, que ojalá sea negra, porque esa sí es dinamita .

Juan Méndez, por ejemplo, un guamuno que toda su vida ha vivido de criar, ordeñar y preparar carne de chivas, no sabía qué decir, hasta que se le ocurrió una frase: Mejor dicho, para hablarle claro, esa leche... lo pone a buscar barbacoa. No se desperdica ni un sorbo .

Sí. La leche de chiva nunca lo hace quedar mal a uno. Yo jamás he pasado una vergenza ni he tenido que pedir time, como en el basquetbol, mientras me recupero. Eso levanta muertos .

Otro, dijo que tal vez algo se debe al hecho de que los chivos son amantes incansables y sugirió que por eso a los hombres mujeriegos los llaman así. Pero alguien que lo oyó le sembró una duda: Entonces, lo que hay que averiguar... es qué leche toman los chivos .

Pero, sin duda, la mejor definición fue esta: Yo se lo voy a explicar bien sencillo: la leche de chiva... desafía la ley de la gravedad! Inclusive, también la de la grave...edad .

Sinembargo, los espinalunos están preocupados. Piensan que, si se le hace mucha publicidad, la botella de leche de chiva, que vale 300 pesos, se va a encarecer. Eso sería fatal. Para nosotros, más que para nadie en el mundo, ese es un artículo de primerísima necesidad .

Mientras tanto, la inquietud de los hombres del resto del país puede ser otra: si es verdad lo que dicen que la leche de chiva, hay que demandar a las vacas... por estafa! Será alguna hormona? La creencia en los milagros de la leche de chiva es casi una tradición en El Espinal (Tolima).

El veterano médico Eduardo Tello Quijano, que hace más de 40 años que tiene aquí su consultorio, jamás la ha recetado para curar la bronquitis o la tos ferina, y mucho menos se la formula a los hombres angustiados que creen que han comenzado a perder la virilidad.

Sinembargo, ha escuchado montones de historias y recuerda que hace tiempo leyó en alguna revista internacional una crónica casi increible.

En el Caucaso, en la Unión Soviética, descubrieron un pueblo donde viven los hombres más longevos del mundo.

Muchos de ellos pasan de los cien años y su principal alimentación es la leche de chiva. Aunque eso todavía no prueba nada, piensa que la deberían analizar detallamante.

Y, en relación con las historias que cuentan los espinalunos, cree que es posible que esa leche contenga alguna hormona que estimule la lidido, los impulsos sexuales. Valdría la pena averiguarlo.

Mejor dicho, como en muchas otras cosas de la vida, no hay que creer en brujas, pero...

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