PRIMEROS CANDIDATOS PARA LA CONSEJERÍA PRESIDENCIAL

PRIMEROS CANDIDATOS PARA LA CONSEJERÍA PRESIDENCIAL

El Consejero Presidencial del Valle solo dispondrá de un año para evitar el derrumbe del departamento. Como no se puede perder tiempo, se espera que el próximo viernes la terna pedida por el Presidente Samper ya esté lista. El gobernador Germán Villegas, el alcalde Guzmán y el Comité Empresarial Permanente del Valle tienen la misión de escoger los candidatos.

17 de junio 1997 , 12:00 a. m.

Por lo pronto, puedo establecerse que se barajan los nombres del ex gobernador del Valle y candidato presidencial, Carlos Holguín Sardi; del empresario Ernesto Delima Lefranc y del actual presidente del Comité Empresarial, Rodrigo Velasco Lloreda.

En septiembre de 1995 el alcalde de Cali, Mauricio Guzmán, planteó por primera vez la necesidad de una consejería presidencial para la ciudad. El 13 de junio de 1997 el Presidente de la República, Ernesto Samper, decidió que el Valle tendría su propio consejero.

Con la caída de los llamados cabecillas del cartel de Cali empezaron a plantearse interrogantes sobre el futuro de la seguridad en Cali; preocupaban los índices de violencia, la desocupación de los escoltas y el problema de las pandillas juveniles. Con el paso del tiempo a la inseguridad se sumó el resquebrajamiento de la economía regional.

Con la consejería, petición respaldada por el sector privado, se buscaba en un comienzo, concertar soluciones y canalizar recursos para ofrecer alternativas de empleo a quienes prestaban servicios a personas vinculadas con delitos. Ahora se persigue la recuperación económica y laboral de todo el departamento.

En 8 de agosto de 1990 el Presidente César Gaviria creó la Consejería Presidencial para Medellín. Por primera vez, una región del país contaba con un programa estratégico particular avalado por el Consejo Nacional de Política Económica y Social (Conpes).

En nuevo ente tenía como misión coordinar acciones tendientes a rehabilitar la ciudad de Medellín, en especial las comunas del norte agobiadas por problemas socioeconómicos que generaron procesos de violencia como el sicariato. Entre sus funciones figuraba también la generación de empleo.

Para los antioqueños, la Consejería se entregó justo en el momento en que Medellín fue prioridad para la política nacional. Hoy ya no lo es, por eso desapareció a mediados del año pasado al fundirse con la Consejería para Urabá; en estos momentos lo que tienen es una Consejería Presidencial para Antioquia.

La primera Consejera Presidencial para Medellín fue la actual ministra de Relaciones Exteriores, María Emma Mejía. Uno de los obstáculos a que se enfrentó fue el escepticismo de la gente hacia la gestión nacional. Además, durante los primeros seis meses se sufrió por falta de partidas presupuestales y por no contar con un programa de acción.

Al final la participación ciudadana a través de foros comunales y casas juveniles; la dotación y adecuación de planteles educativos; los sistemas de becas; la creación de bibliotecas populares y el recurrir a la televisión comunitaria y a la red de programadores de radio del Valle de Aburrá, configuraron el plan maestro.

Para el caso del Valle se busca un Consejero Presidencial de alto perfil; conocedor de los problemas económicos y sociales de la región; que tenga fácil acceso al Gobierno nacional y que sea un excelente relacionista público.

La misión que le encomendará el Presidente Samper será la de elaborar el documento Conpes donde se recogerán las propuestas que permitirán la recuperación económica de la región; deberá preparar el programa de inversiones y organizar la creación del Centro Nacional de la Productividad.

El caso de Medellín Durante sus dos primeros años la Consejería Presidencial para Medellín logró la reinserción a la vida pacífica de 1.700 jóvenes provenientes de las zonas conflictivas de la ciudad. Pero en este proceso también muchos muchachos murieron en el intento.

El plan de la Consejería era la puesta en marcha un trabajo alternativo. Buena parte de los proyectos tendientes a la generación de empleo se orientaron hacia los jóvenes decididos a abandonar los procesos violentos y se concentraron en aquellas zonas con bajo grado de escolarización.

En este programa la Consejería invirtió unos 3.500 millones de pesos en cerca de 300 microempresas.

Se trabajaron proyectos en coordinación con el Gobierno local, así se consiguieron 500 nuevas plazas anuales de maestros para mejorar la cobertura educativa en la capital antioqueña. La Consejería consiguió los recursos y la administración municipal contrató los maestros.

Se trabajó también en el mejoramiento del entorno de las zonas subnormales y se fomentó la construcción de más de 11.000 viviendas.

Los programas de salud y la nutrición y la rehabilitación del espacio urbano, se constituyeron en otra de las prioridades de la Consejería.

Otra de las propuestas fue concebir un programa de televisión para mostrar los proyectos exitosos o fracasados de los barrios; el programa ofrecía a su vez, un espacio para que los jóvenes de las comunas nororientales de Medellín le enseñaran a la comunidad un plan de vida distinto al de la violencia. Cada viernes a partir de las 2:30 de la tarde por Teleantioquia se veían nuevos grupos de rock o de salsa; o la manera como se distraían cuando llegaba el domingo. También había espacio para los proyectos empresarial y cívicos. como la creación de nuevas bibliotecas, de emisoras de barrios o la nueva fábrica de tamales.

Medellín, una buena experiencia Para el consejero económico de Medellín y quien tiene a su cargo el plan estratégico de la ciudad, Saul Pineda, lo más importante de la desaparecida Consejería Presidencial fue el hecho de haber iniciado en forma conjunta con el Gobierno municipal, el sector privado y las distintas organizaciones sociales de Medellín, un proceso de profunda reflexión sobre la ciudad y un proceso de identificación de los grandes proyectos colectivos alrededor de los cuales se definiría el futuro de Medellín.

Más que una responsabilidad del Gobierno nacional, era una responsabilidad de la propia ciudad dice Pineda.

Entre los temas prioritarios aparecieron la educación, la seguridad, la paz, la convivencia y un factor que Pineda considera clave tanto para Medellín como para Cali: la juventud. Lo que la Consejería propició fue el reconocimiento de la juventud y de sus escenarios.

Los sectores en conflicto tuvieron un espacio para ser reconocidos. Además, la Consejería coincidió con la inteligencia de María Emma Mejía; porque el éxito de estas dependencias depende en gran parte del perfil de la persona; ella tuvo aceptación y entendió que es preciso meterse en el barro para trabajar con todo el mundo .

Otro factor indispensable para el éxito de la Consejería fue la disponibilidad de recursos; para el caso de Medellín se contaba con 30 millones de dólares anuales.

En su momento era mucha plata; una herramienta importante para hacer planes en barrios populares. De ahí quedan los núcleos de vida ciudadana, los equipamentos urbanos para la cultura y la recreación, espacios de reconocimiento colectivos donde los recursos de la Consejería fueron importantes .

Otro de los secretos para el éxito de esta Consejería es que los recursos se gestionaron en forma concertada con la propia comunidad.

No se trataba de echarle plata a los problemas, sino que la plata que llegó se conversó con diversos actores para garantizar que rindiera más .

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