CONFLICTO POR TIERRAS EN BASE MILITAR

CONFLICTO POR TIERRAS EN BASE MILITAR

Don Jesús Martínez Murillo, un campesino de pura cepa, ha sufrido en tierra propia los rigores de las desventuras del bajo y medio Caguán.

24 de junio 1997 , 12:00 a. m.

Primero, porque el Ejército llegó para quedarse en la región a partir de julio de 1996 y decidió hacerlo precisamente en su finca, por la que no ha pagado arriendo.

Segundo, porque ahora los desplazados de Remolinos del Caguán están montando improvisadas carpas en la parte alta del terreno en el que está ubicada la base militar y que también es propiedad de Martínez.

La situación se le salió de las manos y por eso se le ve disgustado y gruñón. Me paré de la cama con el diablo adentro. Uno lucha por lo de uno. Esto fue de mi padre, Tiberio, y yo tengo escrituras de todo , dice.

Su hijo Ernesto recuerda cómo la finca Las Brisas llegó a poseer 140 hectáreas de tierra. A lo último dijeron que no necesitaban estas tierras pero abrieron semejantes huecos (se refiere a las trincheras) y siguen ahí , comenta Ernesto.

Por eso, la familia Martínez tomó la decisión de no dejar retornar a los militares a la base, cuya llegada está prevista para hoy, aunque no tiene claro como lo van a evitar.

La forma utilizada para frenar a los campesinos provenientes del bajo Caguán no le funcionó.

Apenas vio las intenciones de los raspachines (recolectores de hoja de coca) ahora desempleados, don Jesús se les plantó de frente con un machete pero nada los intimidó: ellos también vienen a quedarse. La gente se está viniendo porque el hambre nos está sacando , dijo una de las ocupantes de los predios.

Con ella son unas 400 personas, en total 48 familias, las que han llegado hasta ese lugar. Cada quien clava unos maderos al suelo y luego tiende sobre ellos unos grandes plásticos negros que sirven de techo.

La situación no es fácil. Antes de dar inicio a las inquietudes de los habitantes Yesid Doncel, quien ejerció como inspector de policía en Remolinos del Caguán, había informado que el lunes pasado las autoridades locales se entrevistaron con el Presidente Samper para analizar la situación.

En esta reunión el jefe del Estado anunció por ejemplo, que habrá 2.900 millones de pesos para la carretera Paujil- Cartagena del Chairá y que también se destinarán recursos con el fin de cubrir el déficit de 170 profesores en el municipio.

La reunión en el colegio de Cartagena del Chairá, duro dos horas y media al fin de las cuales, el delegado presidencial José Noé Ríos informó que César García, consejero para los desplazados vendrá a comienzos de la próxima semana a buscarle soluciones a este conflicto.

La alcaldía de Cartagena del Chairá, había censado hasta ayer 1.150 desplazados, de los cuales 400 están ocupando la base militar.

En el ambiente quedó la impresión de que la comunidad no desea un Ejército que venga a reprimir sino a auxiliar al campesinado.

Para el Secretario de Gobierno, Edilberto Ramírez, la situación es clara: No es con represión sino con obras sociales como se acaba el problema .

Por eso confió en que el Ejército no entre con látigo duro .

Mientras tanto, Martínez, el dueño de los predios donde está la base y los desplazados mirará a través de la puerta del patio de su casa, ubicada al lado de la base militar, como día a día van llegando los desplazados a colocar frente a sus narices desordenadas carpas sin que él ya ni se mosquee.

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