CHINA ACTÚA PARA EVITAR UN CALENTÓN EN BOLSA

CHINA ACTÚA PARA EVITAR UN CALENTÓN EN BOLSA

Pekín está tratando de contener la estampida de compañías chinas que venden activos en otros países, sobre todo en la desenfrenada bolsa de Hong Kong.

24 de junio 1997 , 12:00 a. m.

Con ese fin expidió, casi una semana antes de que Hong Kong regrese a manos chinas, una serie de inesperadas normas. Pero no es probable que las normas disminuyan la demanda de los inversionistas.

El gabinete chino anunció el viernes que someterá a las compañías chinas que se coticen en otros países a los mismos controles que rigen a las compañías que se cotizan en el mercado chino. Las normas cerrarán una grieta gigantesca que le permitía a inversionistas extranjeros comprar indirectamente carreteras, puertos, fábricas y minas chinas a precios de mercado con una menor interferencia burocrática.

En adelante, las compañías tendrán que obtener un permiso de las autoridades chinas para venderle a sus filiales que se coticen en otros países activos ubicados en China. Ese tipo de operación se conoce como inyección de activos .

En dificultades Eso podría complicarle la vida a las compañías rojas , como se conoce a las grandes empresas chinas que tienen operaciones y que se cotizan en la floreciente bolsa de Hong Kong. Los precios de sus acciones repuntaron el año pasado y algunas se negocian a precios meteóricos de unas 60 veces (o más) sus ganancias por acción.

El viernes, la bolsa de Hong Kong logró un récord: el índice Hang Seng de acciones de primera clase ganó 647,87, la mayor alza de su historia, para cerrar a 15.154,36 enteros. Gran parte del aumento, que equivale al 4,5%, se debió al comportamiento de las acciones de compañías rojas .

Hasta ahora, los inversionistas y muchos analistas consideraban a las compañías rojas como un categoría excepcional, exenta del cumplimiento de muchas normas y protegida por el interés chino en que el mercado de Hong Kong siguiera subiendo en vísperas de la devolución de ese territorio, el primero de julio próximo.

A los ojos de algunos analistas, las nuevas normas, que se anunciaron el viernes tras el cierre del mercado, fueron menos severas de lo que podrían haber sido. Por ejemplo, China no prohibió del todo la inyección de activos o dispuso la revisión retroactiva de operaciones ya consumadas.

Por eso era poco probable que los inversionistas entraran en pánico el lunes en Hong Kong, según los analistas. Pero los especuladores podrían deshacerse de acciones de algunas compañías rojas . Muchas de las más populares, como Citic Pacific, China Everbright Holdings, Shanghai Industrial Holdings y Beijing Enterprise Holdings, tienen apoyo político de alto nivel en Pekín. Aunque las autoridades pueden revisar los activos escogidos para realizar inyecciones, o restringirlas, muchos inversionistas creen que el gobierno chino protegerá estas acciones.

La verdadera pregunta es cómo aplicará China las normas. El decreto del Consejo de Estado estableció que las autoridades provinciales tendrán que aprobar la cotización de activos ubicados en su territorio en mercado extranjeros, y que otras dos entidades del gobierno central harán una revisión posterior. Las cotizaciones se revisarán para ver si no exceden la cuota anual del gobierno y si responden a su situación fiscal.

Quizás lo que más debe preocupar a algunos inversionistas es que Pekín revisará el precio al que se venden los activos en otros países. China intenta controlar la práctica rampante de vender a precios bajos activos que son _al menos nominalmente_ propiedad del Estado, que a veces le permite a inversionistas privados amasar altas ganancias a costa del Estado.

Tratamiento especial Si algunos de los activos actuales de las compañías rojas se cotizaran por separado en los mercados chinos, es casi seguro que las autoridades no habrían permitido que se vendieran a los precios bajos que los holdings de las compañías rojas pagaron por ellas. Algunos analistas llevan meses preguntándose si Pekín consideraba a las compañías rojas como exentas del escrutinio normal de los activos estatales, o si el gobierno se había quedado rezagado respecto al mercado. Una teoría decía que el gobierno volvía la espalda a lo que sucedía con las compañías rojas porque quería generar más entusiasmo entre los inversionistas en Hong Kong sobre la reunificación.

Las normas parecen indicar que la obsesión china por proteger los activos del Estado no se ha debilitado. Andrew Chen, analista de Jardine Fleming Securities, dice que las normas perjudican a las compañías rojas por esa razón. Las inyecciones de activos no se detendrán, pero] el ritmo y el precio se regularán. Pekín está muy preocupado por el frenesí de las compañías rojas .

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