LO VISTO EN EL 90

Es lugar común decir que Bogotá es ya centro internacional para las artes. El año pasado es prueba de sobra. La Luis Angel Arango estrenó la ampliación de su sede (hubo quienes encontraron las nuevas salas estrechas y bajas de techo, pero no lo creo, aunque echo de menos el antiguo y luminoso recinto de su segundo piso en las viejas instalaciones). Y el estreno tuvo una muestra central bellísima, las esculturas de Degas enviadas por un museo de Sao Paulo. Después se lucieron de nuevo con una de las mejores exposiciones de la foto como la que hemos visto en Bogotá, y prueba nueva de cooperación de museos amigos. 150 años de Historia de la Fotografía fue enviada por el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas. Allí vimos nombres consagrados como el de Arnold Newman, nuevos y controvertidos como el de Mapplethorpe y trabajos de una de las fotógrafas más célebres del mundo hoy, Annie Leibovitz.

07 de enero 1991 , 12:00 a. m.

La foto de Stravinsky de Newman (46) es tan hermosa que parece un cuadro de Braque y es uno de los iconos de nuestro siglo, como son iconos de nuestra cultura colombiana las estupendas fotos de Botero y Obregón de Hernán Díaz, que estaban también allí.

El Museo de Arte Moderno presentó una muestra de 137 pintoras de los Estados Unidos simplemente maravillosa por la calidad y lo que representa como enseñanza del transcurso del arte del siglo. Y el Museo remató el año con una soberbia exposición retrospectiva (desde sus admirables dibujos figurativos) de Carlos Rojas.

Cinco mil metros de espacio cubiertos por 300 esculturas y pinturas que arman la trama visual de este artista superdotado, repleto de rigor, austero y múltiple y siempre en busca. La abstracción sigue vigente entre nosotros en el mejor nivel con artistas como Rojas y Manuel Hernández. Esta exposición (hasta fines de enero) es un placer continuo y una aventura para el ojo.

Como en el caso de la gran Exposición de Negret (son las dos grandes retrospectivas del Museo en sus 12 años de nueva vida) el recinto ofrece un espectáculo total donde la obra de arte y la arquitectura se funden como hechas la una para la otra.

Termino la arbitraria reseña con la lírica muestra de Gregorio Cuartas en la Galería el Museo, un homenaje perpetuo a las superficies lisas y quietas de Piero . La selección que hizo la Sala del Colombo Americano con Lo Mejor de los 80, bajo el ojo certero de Santiago Samper, deja en la memoria dos cuadros de Constanza Aguirre, que vive en París, abstractos y poderosos y una serie de pequeñas y poéticas pintura de José Antonio Suárez en papel de escolar.

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