MANNESMANN PAGÓ US$ 2 MILLONES

MANNESMANN PAGÓ US$ 2 MILLONES

En el asunto Seveso (relacionado con la pérdida de barriles con una sustancia tóxica que circuló libremente por varios lugares de Europa) el agente Mauss, mediante sobornos, recuperó los barriles originales. O unos duplicados. La verdad, eso no importaba, pues él había cumplido su misión y Mannesmann había desaparecido de los escandalosos titulares de prensa.

24 de noviembre 1996 , 12:00 a.m.

No es de extrañar entonces que la compañía Mannesmann se acordara de este hombre para algunas tareas especiales, cuando le surgieron nuevos problemas, esta vez en el extranjero.

Así como Werner Mauss, por contrato de la Agencia de Información Federal, había cazado a la guerrilla alemana, ahora buscó cazar guerrilleros suramericanos con dinero efectivo. Pero eso era solo una parte de su trabajo encargado por la Mannesmann.

La empresa de Dsseldorf, al principio de los años 80, se había ganado un contrato de 750 millones de dólares en un país suramericano. Una compañía ciento por ciento hermana del conglomerado, la Mannesmann Anlagenbau A.G., debía construir un oleoducto de 284 kilómetros, desde un pozo petrolero en el noreste de Colombia, a través de los Andes, hasta el Caribe.

Este proyecto gigante, por muchas razones y asuntos, estaba bajo una estrella desafortunada. Por una parte, faltaba personal calificado. Unicamente el diez por ciento de la mano de obra podía ser traído desde Alemania y eso equivalía a 400 hombres. Los demás trabajadores debían ser entrenados y escogidos entre los locales.

Por otra parte, siempre había problemas con la aduana colombiana, por razón de las provisiones generales como tubos, bombas y repuestos, que debían ser traídas.

El peor problema era, sin embargo, la guerrilla. El Ejército de Liberación Nacional (Eln) era un grupo de luchadores clandestinos que en más de 40 años se había convertido en el segundo poder, en algunas apartadas regiones del país.

El Eln es una consecuencia directa de la revolución cubana, es la más antigua organización guerrillera activa en Suramérica y es reconocida como una de las más violentas.

Su jefe es el antiguo sacerdote Manuel Pérez, de 43 años. Nuestra violencia es legítima dijo él en una entrevista, porque es la última posibilidad que le queda a nuestro pueblo contra la violencia económica, contra los miles de niños que esta tierra asesina todos los años, y contra la violencia represiva del Ejército y sus escuadrones de la muerte .

El Eln se especializaba en sabotear las instalaciones de empresas extranjeras. Con Mannesmann se trataba de volar el oleoducto antes de ponerlo en marcha.

Los guerrilleros se tomaron un día una estación de construcción y secuestraron al ingeniero alemán Guter Rat, pieza importante en los trabajos.

Un técnico que conocía el país dijo sobre este episodio que en Arauca, la provincia petrolera, la guerrilla tiene el apoyo del 90 por ciento de la población. Cuando allí se quiere vigilar efectivamente el transporte del crudo, se debe tener por lo menos cada cien metros a dos soldados para vigilar la infraestructura y en un tubo de 300 kilómetros se necesitaría a casi todo el Ejército colombiano para vigilarlo, y esto es absurdo .

Donde el Ejército de un país suramericano no podía ayudar, se necesitaba un especialista alemán y fue entonces cuando apareció Werner Mauss, pero esta vez bajo el nombre del señor Clauss. El se hacía llamar en Bogotá, la capital colombiana, Bergmann , Lorenz o Mllner . Su esposa Lidia se hacía llamar Michaela o Laura .

El trabajo de Mauss era resolver los problemas de Mannesmann con su propio estilo.

El viajó en un jet charter entre Colombia-Panamá-Aruba-Florida-Puerto Rico varias veces. Sabía muy bien que en Suramérica no había nada que no se pudiera hacer con suficiente dinero en efectivo.

En aquella época, la Comisión Estatal de Investigaciones de Hannover se estaba ocupando inútilmente del caso De (por el autorrobo de una joyería en la que Mauss estuvo implicado).

Mientras tanto, Mauss estaba en Bogotá instalando sus cuarteles generales con una fuerza alemana que, contrario a él, dominaba el inglés. El jefe de la oficina era un hombre que hablaba muy bien español y había un alemán, un celador español y dos ex policías colombianos armados que guardaban la integridad de Mauss.

El mismo Mauss vivía en la Avenida Suba 131, Villa Edén número 2, en la casa del doctor Jaime Hernández Salazar, en Bogotá. Hernández era en ese entonces viceprocurador de Colombia. En su número de teléfono se podía conocer a Mauss con el alias de Clauss.

Como sucursal de su oficina, tenía una villa en ciudad de Panamá desde donde una trabajadora de nombre Linda le enviaba, probablemente, noticias y dinero. Mauss operaba en la clandestinidad en la lejana Colombia.

Quienes lo contrataron, que después fueron interrogados por la revista alemana Der Spiegel, nunca quisieron saber los detalles de sus operaciones. Mauss no trabajaba directamente para nosotros , aclaró el todo poderoso ejecutivo de Mannesmann, Friedrich Schunder.

Mauss trabajaba a través de intermediarios. A causa de las agudas preocupaciones que en esa época tenía la firma, ésta también tuvo que tomar vías no convencionales. Lo que él hubiera hecho en casos o lugares particulares, yo no lo sé , dijo Schunder.

La empresa partía del supuesto de que Mauss ejercía sus actividades en concordancia con el Estado. Las vías no convencionales de Werner Mauss consistían básicamente en solucionar el problema que tenían los técnicos para poder trabajar en Colombia. Así fue como llegaron a ese país varios técnicos que se hicieron pasar por turistas. Cuando llegaban, recibían de un hombre de confianza de Mauss un permiso para trabajar.

Cuando los técnicos llegaban, no tenían ningún documento, ni visa para salir del país, ni pruebas sobre su ingreso al mismo. Ellos eran llevados a un hotel donde un trabajador de Mauss los recogía y, por 300 dólares por cabeza, los hacía entrar por el aeropuerto.

También con la importación de aparatos técnicos resolvió el problema, porque, contra dólares duros, hasta los más habladores funcionarios de la aduana se volvían blandos, y ahora sí se podía construir, con el material y la mano de obra alemana.

Sin embargo, aun había un problema más: los ataques de la guerrilla. El ingeniero de Mannesmann secuestrado por el Eln debía ser recuperado con o sin la participación directa de Mauss con dos millones de dólares y también el dinero contribuiría a la seguridad contra cualquier ataque.

En una entrevista con Zeit, el periódico alemán más importante, aclaró el líder del Eln, Manuel Pérez, que habíamos decidido negociar directamente con las multis que en ese momento no se sentaban con nosotros por voluntad propia sino por nuestra presión. La presión se puede ejercer con dos modalidades: con el sabotaje y la acción militar contra los equipos de construcción de las multis , así como a través del secuestro de técnicos e ingenieros.

Entonces preguntó el reportero de Zeit a Manuel Pérez, cómo hicieron con Mannesmann en ese momento? Pérez contestó que Mannesmann era el primer conglomerado que había tomado trabajo en Arauca y le hicimos saber claramente a la firma alemana que era de su interés encontrar coincidencias con nosotros. Si ellos llenaban los deseos de la población, nosotros los dejaríamos construir su oleoducto. En términos generales, Mannesmann se había comprometido a cumplir. Solo que ocasionalmente debíamos, a través de ataques a su oleoducto, asegurarnos de que los programas sociales se estaban llevando a cabo en la comunidad .

Cuánto debió pagar Mannesmann por programas sociales? A esta pregunta Pérez contestó que nuestros cálculos son de aproximadamente dos millones de dólares para trabajo social, los que debieron ser invertidos, pero también existían otras empresas activas en ese proyecto .

El Zeit le preguntó: En qué invirtió el Eln el dinero de Mannesmann? El jefe guerrillero aseguró que una parte la hemos redistribuido entre el pueblo y otra la hemos destinado a la compra de armas .

Al final, el reportero le preguntó que si son ciertas las afirmaciones que hacen algunas personas en Colombia, de que Mannesmann tiene la mayor culpa del saneamiento financiero de la guerrilla colombiana.

No, eso es una tontería dijo Pérez. Mannesmann es, de acuerdo con nuestra opinión, únicamente la más inteligente .

Traducción de Sergio Calderón, editor de Faxatiempo .

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