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ASÍ CAYÓ EL AGENTE WERNER MAUSS

ASÍ CAYÓ EL AGENTE WERNER MAUSS

En el bajo mundo de Medellín agentes encubiertos escucharon hablar de un enigmático hombre que en la noche del 16 de septiembre rescató del Eln a tres ingenieros extranjeros y los sacó del país.

Ese hombre resultó ser el alemán Werner Mauss. El mismo hombre que cayó hoy hace ocho días en Medellín cuando intentaba sacar del país a su compatriota Brigitte Schoene, también secuestrada por el Eln.

Un oficial de la Policía que participó en la operación rescate habló con EL TIEMPO y revivió paso a paso la acción que culminó con la captura de Mauss.

Al filo de la media noche del pasado jueves 15 de agosto un grupo de hombres fuertemente armados llegó hasta la unidad residencial Prados de Llanogrande, en Rionegro (Antioquia) y se llevó a la ciudadana alemana Brigitte Schoene; a su hijo de 5 años; a Ninfa Lopera, la empleada de servicio doméstico, y a Manuel Cardona Ramírez, el vigilante.

Sin mediar palabra alguna, los delincuentes, que se transportaban en varias motocicletas, obligaron a sus cuatro víctimas a subirse a un campero Trooper que estaba en el garaje de la unidad residencial.

Luego tomaron la vía Medellín-Bogotá y en un paraje solitario dejaron en libertad al menor, a la empleada del servicio y al vigilante.

Los liberados llamaron a la Policía. De inmediato se inició una vasta operación que culminó tres horas más tarde con el hallazgo del Trooper, abandonado en esa carretera, en el sitio Patio Bonito, jurisdicción del municipio de El Santuario, en el oriente antioqueño.

A las 6:05 de la mañana del viernes, el comandante del Grupo de Acción Unificada por la Libertad Personal (Gaula) de Medellín buscó infructuosamente a Ulrich Schoene, el esposo de Brigitte, quien se desempeñó hasta marzo pasado como director de la multinacional Basf en Colombia.

Ulrich Schoene estaba fuera de la ciudad. Al día siguiente, el oficial del Gaula lo contactó y le ordenó cambiar de residencia, le reforzó la seguridad, le dio instrucciones precisas para sus desplazamientos y lo adiestró en el uso de inteligencia electrónica.

La primera llamada El silencio de los secuestradores se rompió a las 7 de la mañana del lunes festivo. Ellos, que se identificaron como delincuentes comunes, llamaron a Schoene y le exigieron 6.000 millones de pesos si quería volver a ver con vida a su querida esposa .

El hombre de negocios puso al tanto a las autoridades de Medellín. Mientras un grupo de agentes encubiertos se infiltró en el bajo mundo de la capital antioqueña para tratar de escuchar y escuchar , otro comenzó a registrar hoteles, restaurantes y aeropuertos.

A mediados de septiembre, en una de esas escuchadas , oyeron hablar de un misterioso hombre que acababa de rescatar del Eln, por dos millones de dólares, al alemán Karl Heins Dresser, al inglés Phillips Halten y al danés Shulez. Los tres ingenieros extranjeros prestaban sus servicios a Cementos Rioclaro.

Por esos mismos días también llegaron a la oficina del gobernador de Antioquia, Alvaro Uribe Vélez, los hombres de la firma inglesa Control Risk, especializada en liberación de secuestrados. Venimos a prestarle asesoría a la familia de la secuestrada para lograr su rescate , dijeron.

Con el asesoramiento de Control Risk y de las propias autoridades seccionales, el esposo de la secuestrada pactó el pago de 150 millones de pesos por el rescate.

La liberación estaba lista para producirse en los últimos días de septiembre, pero el misterioso hombre (Mauss) volvió a aparecer. Llamó desde Bogotá a Ulrich Schoene y le dijo que él estaba en capacidad de liberar a su esposa inmediatamente.

Ulrich Schoene no aceptó y le dijo a Mauss que él estaba trabajando muy a gusto con las autoridades colombianas.

La tienen los paras En la primera semana de octubre, Mauss vuelve a llamar a Ulrich Schoene y le dice que la Policía no estaba en nada: Su esposa está en poder de los paramilitares y no de la guerrilla .

Ulrich Schoene le comentó al comandante del Gaula y de un momento a otro se desapareció de Medellín. Se cree que en una casa del norte de Bogotá, Mauss, a través de un equipo satelital, le mostró al confundido Ulrich Schoene a su esposa en cautiverio.

Mauss le dijo a Ulrich Schoene que el rescate de Brigitte valía 1.500 millones de pesos y que alistara otros 500 millones, que cubrirían su arriesgada labor frente a los secuestradores.

A finales de octubre, las operaciones de inteligencia detectaron que Mauss había abandonado el país.

Luego descubrieron que el sábado 2 de noviembre Ulrich Schoene había abordado un avión en el aeropuerto Eldorado rumbo a Alemania.

Entre tanto, el comandante del Gaula estudió cada uno de los pormenores de la liberación de los ingenieros de Rioclaro y de otros extranjeros hasta hallar similitudes con el secuestro de Brigitte.

Para el oficial, no había duda: El frente Carlos Alirio Buitrago del Eln ejecutaba el secuestro, luego enviaba a Mauss ante la familia del secuestrado, éste negociaba el monto del rescate y realizaba las consignaciones en cuentas internacionales. Por último, el alemán recibía al secuestrado y se lo entregaba personalmente a la familia .

Al rescate El martes 12 de noviembre, las labores de inteligencia de los agentes encubiertos se trasladaron a Granada, Cocorná y San Francisco, Antioquia, hasta infiltrar a hombres cercanos al frente guerrillero y descubrir que iban a mover a Brigitte. También se enteraron de que Ulrich Schoene y Mauss habían regresado al país.

En la noche del miércoles, inteligencia electrónica y agentes secretos descubrieron que la operación estaba planeada para el sábado 16 de noviembre y que contratarían un vuelo chárter que saldría desde Bogotá para algún aeropuerto de Antioquia.

Con base en la similitud de las rutas utilizadas en la liberación de los ingenieros de Rioclaro y de otros extranjeros, los aeropuertos José María Córdova, de Rionegro, y Rafael Núñez, de Cartagena, se inundaron, desde la primeras horas del sábado, de turistas , vendedores y vigilantes del Gaula.

A las 11:30 de la noche uno de los agentes que prestaba vigilancia en el José María Córdova observó la llegada de Mauss y la mujer secuestrada y llamó a Medellín al comandante del Gaula.

El oficial dio instrucciones precisas para que en el aeropuerto les fuera demorada la revisión de los documentos, la requisa del equipaje y la autorización de vuelo, mientras él recorría en un campero los más de 40 kilómetros que lo separaban del José María Córdova.

Buenas noches, yo soy el comandante Gaula de la Policía , dijo el oficial. Sus pasaportes, por favor , agregó. Mientras los extranjeros sacaban sus pasaportes el oficial dirigió su mirada hacia la secuestrada y le preguntó: Cómo está señora Brigitte? El nerviosismo se apoderó de Mauss y su acompañante. Estamos aquí por una paz. Porque creemos que este país está bastantes años en una guerra. Alemania está dispuesta a negociar por esta paz , le dijo la compañera de Mauss, que se identificó como Silvia Schroder.

El oficial no comió cuento, liberó a Brigitte y capturó a Mauss, quien no pronunció una sola palabra, y a su acompañante.

En la pista quedó esperando la aeronave de matrícula HK-3884X de la empresa Multitransporte Aéreo C.A. (Mutaca).

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