OTRAS ALTERNATIVAS DE FINANCIACIÓN

OTRAS ALTERNATIVAS DE FINANCIACIÓN

A la hora de comprar vivienda vale todo ... claro que mucha gente no conoce las otras alternativas de financiación.

21 de junio 1997 , 12:00 a. m.

A veces las tienen a la mano y no se dan cuenta: pertenecen a una cooperativa, están afiliados a un fondo con algunos ahorros y no los utilizan, en fin, caminos existen, solo hay que ver y estudiar los más convenientes.

Eso sí, nunca hay que tomar la determinación definitiva sin tener en cuenta la capacidad de pago, el aumento de la deuda y los intereses.

En la mayoría de los casos esas alternativas son para viviendas de interés social o que estén por debajo de los 50 millones de pesos.

De allí que los bancos cooperativos se conviertan en una pequeña pero sólida competencia para las CAV. Eso se debe, básicamente, a que ellos cobran tasas de interés más bajas debido a que prestan en pesos y no en upac.

La diferencia está en los requisitos para adquirir los préstamos. A las entidades financieras cooperativas se entra con cuentas especiales o asociándose como cooperado; se depositan aportes o cantidades predeterminadas de dinero y a partir de allí, las instituciones realizan los préstamos, que bien pueden combinarse con los créditos que otorgan las CAV.

Son préstamos de libre inversión y básicamente entregan un monto proporcional a su ahorro o depósitos. En el mejor de los casos es el 10 veces lo que se tiene en la cuenta. Uno de los requisitos es tener fiadores, uno o dos, que puedan respaldar el crédito.

Así mismo, hay otros mecanismos como las cooperativas tradicionales y los fondos de empleados, que en muchos casos brindan un apoyo importante a sus asociados.

Las instituciones de esas características prestan, de acuerdo con su tamaño financiero, dinero que sirve para formar el capital para el pago de la cuota inicial o incluso para pagos totales.

Las tasas de interés las fija, autónomamente, la junta directiva de cada entidad. Las ratas que se establecen siempre van en beneficio de los asociados.

Cómo y cuánto prestar son normas casi autónomas de cada cooperativa o fondo y se señalan en los estatutos y reglamentos internos.

De todas maneras estas instituciones y su normatividad están bajo el control de organismos como el Departamento Administrativo Nacional de Cooperativas (Dancoop).

Por otra parte, el Instituto Nacional de Vivienda de Interés Social y Reforma Urbana (Inurbe) y las Cajas de Compensación Familiar conforman un bloque importante para solucionar el 41 por ciento del déficit de vivienda de interés social en el país.

Por ley, les corresponde asignar subsidios para vivienda a sus afiliados. El subsidio es una ayuda económica no reembolsable con la que ayudan a las personas para el pago de la cuota inicial de una casa nueva, o el mejoramiento de una usada.

El 92 por ciento de los subsidios se asignan a familias cuyos ingresos sean inferiores a dos salarios mínimos mensuales (351 mil pesos). El 8 por ciento restante es entregado a hogares con hasta cuatro salarios mínimos (702 mil pesos).

Los requisitos del Inurbe son: en primer lugar, que la familia demuestre que no posee casa o que habita en una unidad en condiciones deficitarias. El segundo punto, es contar con un ahorro equivalente al 5 por ciento del valor de la vivienda para invertirlo en el mejoramiento de la misma o aportar mano de obra para construir la unidad.

Además, los ingresos deben ser inferiores a los dos salarios mínimos y, por último, los candidatos tienen que estar inscritos en los proyectos que ha focalizado la Red de Solidaridad Social, de lo contrario no pueden aspirar a subsidio.

Así mismo, las Cajas de Compensación Familiar cuentan con un programa de subsidios para VIS y, algunas, desarrollan sus proyectos de construcción.

Según la Superintendencia del Subsidio Familiar, estas entidades también tienen cuatro condiciones que deben cumplir todos sus trabajadores afiliados para aspirar al subsidio.

Igual que en el Inurbe, se exige que los adjudicatarios no posean vivienda o que esta se encuentre en condiciones deficientes y que los ingresos de toda la familia no superen los cuatro salarios mínimos mensuales.

Además, los postulantes no pueden haber sido beneficiados con un subsidio de vivienda en períodos anteriores y también deben acreditar ahorros equivalentes al cinco por ciento del valor de la vivienda.

De esa manera, se generan mecanismo adicionales para que las personas de menos recursos accedan a la compra de vivienda.

Hay una alternativa más, por ahora solo para los empleados oficiales, y si pasa un proyecto en el Congreso será para todos: se trata de el Fondo Nacional del Ahorro (FNA).

A ella hay afiliadas más de 400 entidades y presta desde 10 millones de pesos. Todo se hace con base en las cesantías de los afiliados.

Por medio de un sistema se cuantifican los méritos que tiene el afiliado para acceder a un crédito, independientemente del cargo que ocupe y del salario que reciba.

El factor que más pesa en esa calificación es el tiempo de vinculación al Fondo, el hecho de no haber sido objeto de crédito anteriormente y no haber retirado sus cesantías.

Dentro de los objetivos fundamentales del FNA está el contribuir a la solución del problema de vivienda de los servidores del Estado. Para ello realiza préstamos de inversiones para la compra, construcción de vivienda propia y liberación de gravámenes hipotecarios.

Los créditos que otorga el Fondo a sus afiliados tienen unas características muy especiales: El monto del crédito va desde los 8,25 millones de pesos hasta los 30 millones, de acuerdo con el tiempo que haya aportado sus cesantías al Fondo y el salario que devengue. El interés de los créditos se fija anualmente de acuerdo con la variación del IPC (índice de inflación) y se le suman o restan puntos en función del tiempo que el afiliado lleve aportando sus cesantías y del salario que gane. Las cuotas mensuales se fijan de tal forma que no sobrepasan el 30 por ciento del ingreso del afiliado y se incrementan, anualmente, en un 20 por ciento. Los plazos para el pago de los créditos varían de 15 a 20 años.

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