EL ROMPECABEZAS DE DIOMEDES

EL ROMPECABEZAS DE DIOMEDES

Resultados parciales, que no esclarecen aún la muerte Doris Adriana Niño García, arroja la investigación que se adelanta por la muerte de la joven que el 14 de mayo a medianoche salió de su casa a una cita con el cantante Diomedes Díaz, en el norte de Bogotá, y luego fue hallada muerta en Tunja, donde equivocadamente un grupo de prostitutas la sepultó como Sandra .

22 de junio 1997 , 12:00 a.m.

En el cuerpo de la joven no se encontró algún tipo de estupefacientes (cocaína, marihuana, heroína, basuco o crac), según los primeros análisis efectuados por Medicina Legal. Se halló un consumo mínimo de alcohol.

Aún quedan pendientes otros resultados para establecer con certeza la causa de su muerte. Entre ellos toxicología, para descartar o confirmar venenos o plaguicidas, y de bensodiasipinas, para verificar escopolamina o tranquilizantes.

En la diligencia de levantamiento del cadáver se ordenaron exámenes sobre rastros de semen, DNA (análisis genético), y cortes de órganos y tejidos para determinar enfermedades.

Los investigadores detectaron pequeñas petequias en la boca. Según expertos, son manchas de color violeta que aparecen en la piel relacionadas con un proceso de sofocación o asfixia.

Aunque los primeros resultados descartan estupefacientes, no son concluyentes para señalar o ignorar una presunta autoría del crimen. Sólo ofrecen elementos más claros para la reconstrucción de las últimas horas de la víctima y perfilan otros posibles móviles.

Es decir, quién mató a Doris Adriana? Porqué y en qué circunstancias? Dónde ocurrió la muerte y qué causó su deceso?, son interrogantes que siguen sin respuesta.

A esto se suman las versiones contradictorias del sacerdote Víctor Leguizamón y las prostitutas de Tunja, quienes reclamaron y sepultaron el cadáver de la joven creyendo que era Sandra , una mujer que frecuentaba la zona de tolerancia.

Ahora, los resultados parciales de los exámenes rodean de más misterio el caso y hace más difícil armar el confuso rompecabezas en que se ha convertido la muerte de Doris Adriana Niño.

Lo que vio el campesino Nosotros estábamos trabajando acá (en la arenera). Cuando vimos fue que llegó un carro particular de color blanco y por acá eso es raro, porque entran son las volquetas. Nosotros pensamos que era una parejita . Eran como las nueve pasadas de la mañana.

El carro entro de para atrás. Un hombre como joven, alto y delgado se bajó del carro y abrió la puerta (de atrás). Cuando vimos fue que sacó del carro un cuerpo, lo arrastró y lo echó para abajo entre los matorrales.

El hombre tenía un bluyín y un saco o buso como amarillo.

Nosotros le chiflamos. El hombre como que se asustó y se devolvió al carro y sacó como la ropa, se la tiró encima, se subió al carro y se fue a toda.

Yo le dije a mis compañeros que habían tirado un muerto y que fuéramos a ver.

Salimos para abajo corriendo con mi compañero y llegamos hasta el sitio. Ahí estaba una muchacha tirada.

Nosotros no la tocamos, porque sabemos como es la autoridad, y después resulta uno metido en eso.

Ella era joven, estaba como desvestida y tenía encima una chaqueta negra, no tenía zapatos.

Entonces yo dije (al compañero) que me iba decirle a la Policía. Por el camino me encontré un amigo y le dije: Ole! si sabe, que por allí botaron una finada?. Yo le dije que iba a avisarle a la autoridad y entonces él me dijo camine que yo lo llevo . Nos fuimos en el carro de él y avisamos en el CAI de la María (en Tunja).

Después volvimos con la Policía. El levantamiento lo hicieron como a las 11 (de la mañana). Eso vino un poco de gente y se la llevaron.

Como en la tarde volvió al sitio una moto y un carro rojo y ahí venía como que una de las doctoras que estuvo en la mañana. Eso fue lo último que yo vi ese día .

Los que se retractan Moralmente estoy destrozado, toda mi vida he luchado por la gente que amo . Así se siente el sacerdote Víctor Leguizamón, quien intermedió entre las prostitutas y la Fiscalía para reclamar el cuerpo de Doris Adriana y darle cristiana sepultura.

En un momento determinado a mí me pareció, porque las chicas lo confirmaron, que yo no iba a enterrar a una persona que jamás me interesara, ni iba a pedir un cuerpo, ni iba a pedir nada, Simplemente hice una obra de caridad y cumplí mi deber moral y cristiano como sacerdote. Jamás, jamás, quise dañar la integridad ni la dignidad de Doris Adriana.

Me siento mal, como defraudado, triste, yo realmente hice las cosas de buena fe. Quisiera hablar con su familia, explicarles todo lo que pasó , puntualiza el cura.

Definitivamente no era ella , aseguró Andrea , una de las prostitutas que solicitó la entrega del cuerpo de Doris Adriana, para sepultarla, porque pensaban que era su amiga La Mona Sandra .

Es que ella (Doris) se parecía mucho a La Mona y todas pensábamos lo mismo. Después que la enterramos nos visitó otra amiga de Sandra y nos dijo : Sandra no está muerta, ella está viajando. Dónde?, no nos dijo, pero está viajando .

Lo que vio el celador José Tobías Lozano, es el celador que estuvo de turno en el edifico donde Diomedes Díaz se reunió con Doris Adriana durante la noche y asegura que Diomedes es inocente, porque él vio cuando la joven salió en perfecto estado del edifico acompañada por uno de los escoltas del cantante a tomar un taxi.

A la una (de la mañana), era ya 15 de mayo, Uva (Oswaldo el escolta) trajo la china y la llevó para el 501, al apartamento de ellos. Como a las 4 y media salió con la china a acompañarla a coger el taxi. Ella no quiso que le llamara el taxi por teléfono, la sacó (Mauricio otro escolta) a la esquina de la 19, demoraría diez minutos, y el hombre entró a dormir y no me di cuenta más porque entregué turno a las seis .

No le vi nada de particular a la china (Doris Adriana) , se veía en un estado normal .

Diomedes estaba con los escoltas. Le conocí unos cinco escoltas. Esa noche la trajo uno, Uva, y la sacó Mauricio .

No recuerdo la marca de los carros de él. Es uno como grisecito y el otro como crema hacia blanquito. Esos carros no los movieron esa noche. Desde que yo llegué Diomedes estaba ahí. Yo llegué por ahí faltando 20 para las cuatro (de la tarde) y ellos estaban ahí. Entregué a las 6 de la mañana y Diomedes no salió. El único que salió fue Mauricio a sacar la china .

No fumaba, no... Su familia recuerda a Doris Adriana como la muchacha más juiciosa del mundo, cuyo único error en la vida fue ser fanática de Diomedes Díaz. El 22 de marzo había cumplido 27 años y desde los 14, cuando murió su papá, su hermano Rodrigo se convirtió en el amigo y confidente. Las extrañas circunstancias que rodearon su muerte y las versiones confusas de los medios de comunicación provocaron mucho dolor porque fue señalada como una persona totalmente distinta a ella. No fumaba, ni tomaba, muchos menos usar drogas, porque todas nosotras sufrimos de migraña , afirma su hermana Oliva. Hoy solo quieren que la verdad se conozca y que el buen nombre de Doris quede restablecido.

Conoció a Diomedes a través de un músico del cantante hace más de dos años y eso provocó regaños de Rodrigo que varias veces le advirtió que no le convenía por los escándalos del artista. Doris les contó que Diomedes consumía droga y eso generó más resistencia en la casa, pero ella no escuchó y siguió saliendo con Diomedes y a sus conciertos. Sus familiares recuerdan que estuvo deprimida porque en una ocasión Diomedes trató de golpearla y que en los últimos días no quería ya hablar con el cantante, que la llamaba insistentemente, y decidió desconectar el teléfono.

Su obsesión era la música del Cacique de la junta . Tenía todos sus discos y no paraba de escucharlos. No salía, Su tiempo libre se le iba en hablar con amigas por teléfono. Su último novio, David Daza, se alejó molesto por la relación con Diomedes pero conservaba buenas relaciones con la familia y acompañó a Rodrigo para el traslado del cadáver desde Tunja.

Doris Adriana era socia de la Escuela Canadiense de Sistemas, que funciona en Casablanca, dedicada a la enseñanza de computación, y para la cual había solicitado un préstamo a Construyecoop en Soacha, lugar donde vivía con su madre Rosa Delia.

Una vida de éxitos musicales y citaciones judiciales Diomedes Díaz desde un principio ha insistido en que Doris Adriana Niño salió con vida de su apartamento en compañía de Mauricio, uno de sus escoltas. No le haría daño a nadie , dijo el artista al momento de conocerse la muerte de su amiga.

El cantante vallenato confió en que se aclare la verdad del fatídico episodio, el más grave en el que se ha visto envuelto, pero no el único. Su estilo de vida, el incumplimiento de contratos y citaciones a estrados judiciales han ido paralelos con su éxito musical.

A finales de enero de 1992, muere Raúl Gómez Castrillón El Gavilán Mayor , uno de los mayores traficantes de marihuana de la costa Atlántica. Diomedes Díaz lo había calificado como un amigo entrañable .

En mayo de 1992 el Juzgado 14 de Instrucción Criminal de Cartagena dicta una orden de captura contra Diomedes Díaz por no pagar una caución de 20 salarios mínimos por una demanda impuesta del empresario Otilio Sarmiento, a quien le incumplió una función. Luego el empresario desiste de su demanda.

En julio de 1992 el abogado defensor de Jorge Navarro Insignares, acusado del homicidio de Rafael Orozco Maestre, llama a declarar a Diomedes Díaz para verificar si él le había enviado a Alonso Ariza y Francisco Manuel Corena para prestarle unos instrumentos a la víctima la noche del asesinato. Díaz desmiente esta versión.

En noviembre de 1992 los empresarios Rigoberto Barón y Jorge Valencia presentan una nueva demanda por incumplimiento contra Díaz.

En agosto de 1993, el ya apodado No vienes Díaz , incumple un concierto en El Campín en homenaje a los 9 años de la emisora Olímpica Estéreo. El Cacique de la Junta también causa polémica por incrustar un diamante de doce millones de pesos en uno de sus dientes.

El 21 de noviembre de 1994 muere Juancho Rois con otros tres músicos en un accidente aéreo en un vuelo que se dirigía a El Tigre, Venezuela. Diomedes Díaz declara: Voy a seguir adelante, mi hermano, porque la vida es así . Días mas tarde el Concejo Municipal de San Juan del César (La Guajira), su pueblo natal, lo declara persona non grata por haber reemplazado a Rois y los otros músicos que fallecieron en tan sólo tres días. Su nuevo acordeonista es Iván Zuleta Barrios, de 17 años.

El 14 de septiembre de 1995 desconocidos arrojan una granada, en Valledupar, contra la vivienda de Jesús Galindo, un ex empleado suyo que lo demandó laboralmente. Díaz niega cualquier vínculo con el atentado.

En junio de 1996 la administración municipal de Medellín veta a Diomedes Díaz por incumplimiento.

El 30 de abril de 1997 Diomedes Díaz es retenido en Valledupar y trasladado a Santa Marta por orden del Juzgado Tercero Penal Municipal de esta ciudad. La detención obedece a una denuncia de Carlos Martín Arrieta Sandoval, un ex trabajador del cantante que le acusó de lesiones en la cabeza tras una discusión. Díaz se defiende en tono jocoso diciendo: No le he pegado a nadie y menos con un teléfono como afirma el querellante, ya que éste se hizo para hacer llamadas .

Primera hipótesis: La cita Desde cuando se conoció la amistad de Doris Adriana Niño con el cantante , la primera hipótesis de los investigadores apuntó a establecer qué había pasado durante la cita de medianoche el 15 de mayo.

Se trataba de establecer si había consumo excesivo de estupefacientes, licor u otra sustancia, para lo cuál, los exámenes de medicina legal resultan determinantes.

Para los investigadores era relevante el testimonio de Diomedes Díaz, sus escoltas y acompañantes, el portero del edificio y los familiares de la Víctima. En ésta hipótesis, coinciden los testimonios de Diomedes, sus escoltas y el portero, sobre la llegada y salida de Doris Adriana de la Cita. Esta coincidencia es ambivalente. Así como puede ser confiable, también puede despertar dudas y plantear un posible montaje .

Si no hay otras pruebas que demuestren otras circunstancias, la investigación tendrá que dirigirse hacia otras posibilidades como el atraco callejero o el asalto mediante el uso de sustancias como la escopolamina, más conocida como burundanga.

Esta hipótesis enfrenta, sin embargo, varios pasajes oscuros, como la identificación del taxi que dice el cantante y sus acompañantes tomó Doris esa madrugada y el hecho que el cadáver haya sido abandonado por un carro particular blanco, que coincide con el color de uno de los vehículos del cantante, pero que según el portero, no fue sacado esa noche.

La hora de la muerte, entre 5 y 6 de la mañana del 15 de mayo, también es importante debido a los 150 kilómetros que separan a Bogotá de Tunja.

Segunda hipótesis: Escopolamina Esta hipótesis, cobra valor en la medida que los exámenes de Medicina Legal descartan una sobredosis de estupefacientes en el cuerpo de Doris Adriana y no hay huellas visibles de violencia sexual.

Los testimonios de Diomedes y sus acompañantes también se fortalecen porque la hora de salida del apartamento y las condiciones en que salió la joven coinciden y despejan dudas sobre una eventual accidente al interior del apartamento 501 del edificio Plaza de Navarra.

Vigilantes del sector han indicado que episodios raros se han sucedido en la zona. Entre ellos cuando un ocupante del edificio no lograba que le abrieran el garaje y pensaron que el celador había sido emburundangado.

La versión de Diomedes Díaz, en el sentido de que Doris Tenía afán para salir a otra cita, es confrontada por las autoridades, dependiendo de los detalles que la misma víctima haya suministrado antes de abandonar el edificio.

En ésta hipótesis, la joven habría abandonado el lugar en el taxi que tomó en compañia de Mauricio, el escolta de Diomedes, para ir a un sector y sitio desconocido, en donde habría muerto.

Las personas, hasta ahora no determinadas en la investigación, que la recibieron se habrían encargado de abandonar el cadáver. Eso explicaría la presencia del carro blanco en Tunja y no un taxi.

Tercera hipótesis: Un taxista Una tercera tesis, tal vez la más inverosímil, no descartan los investigadores. Consiste en que efectivamente Doris Adriana tomó el taxi, tal como lo cuenta Diomedes, su escolta y el portero.

El conductor del taxi, aún sin identificar, habría asaltado a la joven para robarla y violarla.

La ausencia de signos de violencia externa en el cuerpo, alejan la tesis pero no la descartan porque se han reportado casos de taxistas atracadores que duermen a sus víctimas con soporíferos antes de despojarlas de sus bienes.

La eventual sedada haría que el cuerpo no registre signos de violencia sexual. La confirmación de esta eventualidad depende de exámenes más especializados sobre rastros de semen en la víctima y DNA (análisis genético de las muestras).

Llama la atención además el hecho que la joven , según los primeros resultados de Medicina Legal, no había ingerido licor en niveles altos, ni drogas, lo que lleva a considerar que el asesino no tenía a la víctima sin capacidad de resistir y por lo tanto usó sedantes para someterla.

La asfixia, señalada pero no demostrada aún en los exámenes, es otra señal de que la muerte pudo sobrevenir a consecuencia de un exceso de sedantes.

Si se acepta esta posibilidad, necesariamente se tiene que contemplar que el taxista cambió de carro para llevar el cuerpo hasta Tunja.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.