SEA UN ADULTO CARISMÁTICO

SEA UN ADULTO CARISMÁTICO

Los niños son nuestros dones y vinieron para mejorarnos. Eso lo comprendí cuando ya había pasado mucho tiempo en que hice cosas equivocadas con los niños, a quienes dañe porque no conocía sus problemas.

22 de junio 1997 , 12:00 a. m.

Cuando recibía a un niño inquieto, que molestaba constantemente y no hacía caso, me desesperaba a pesar de que mi labor como sicólogo era ayudarlos. Eso fue hace 30 años, más tarde me pregunté por qué no estaba funcionando con los niños y comprendí que lo mejor era ponerme en los zapatos de ellos, a través de historias que me contaban de cómo se sentían .

Fue así como Robert Brooks, sicólogo estadounidense, aprendió a manejar a los niños con Déficit de Atención (DDA), un trastorno que se presenta con hiperactividad, inatención e impulsividad.

Presenta características como: tener dificultad para concentrar la atención en labores, conversaciones e incluso juegos, y tener problemas para seguir instrucciones, organizar el trabajo, realizar amistades y finalizar tareas.

La misma experiencia que tuvo Brooks con sus pacientes, la tienen muchos padres y maestros que no conocen el DDA y que muchos relacionan con pereza y lentitud (en el caso de inatención), grosería, altanería y malcriadez (en el caso de hiperactividad e impulsividad).

Estos niños --dice Brooks-- son pequeños que crecen con una autoestima baja, porque todos los recriminan y los impulsan a esforzarse más y quién sabe si ellos no están dando lo máximo de sí? .

En un círculo vicioso se convierte la relación de los adultos con estos muchachos: entre más culpa recibe más fracasa, entre más fracasa menos trata. Entre menos trata, más fracasa, hasta que un día deja de tratar. Después todos dicen: te lo dije es un vago... , anota la sicóloga costarricense Marina Peña, experta en el tema y mamá de dos niños con DDA.

Los dos especialistas estuvieron recientemente en Medellín en el seminario internacional Una mirada a la autoestima de los niños con DDA , organizado por la Fundación Gradas (Grupo de Apoyo para Niños y Adultos con Déficit de Atención). Peña estuvo también en Bogotá en un taller para padres y maestros, organizado por la Corporación para el apoyo de niños, jóvenes y adultos con hiperactividad y/o déficit de atención (Hidea).

Adultos carismáticos Después de la experiencia vivida por Brooks en sus inicios, él cree que para que estos niños y jóvenes salgan adelante es necesario que un adulto crea en ellos, es decir un adulto carismático que les busque las islas de competencias y se las refuerce.

Los que han podido recuperarse y tener éxito dicen que lo más importante cuando estaban creciendo es que hubiera un adulto que creyera en ellos, una persona que les encontró sus fortalezas , dice Brooks.

El especialista comenta varios casos en los que se les descubrieron las competencias a estos niños: un niño que se quedaba entre los arbustos del colegio y no quería entrar porque tenía temor que se burlaran de él. Con una charla con el niño se encontró que le encantaban los animales y fue nombrado monitor de las mascotas del colegio (cargo que no existía).

Esa seguridad que se le brindó al halagarle algo que hacía bien le dio ánimos para llegar todos los días a clases, luego de mirar a las mascotas. Luego con la ayuda de un profesor elaboró un manual para cuidado de animales.

Como se ve lo que se necesita es darles seguridad a estos muchachos, darles una palmada en el hombro por algo que están haciendo bien y eso no quiere decir que se tengan contemplaciones con ellos , anota Brooks.

Dependiendo de la característica que acompañe al DDA, así será el comportamiento del muchacho. Los más difíciles de tratar son los hiperactivos e impulsivos, porque actúan y después piensan; no escuchan, están pendientes de otra cosa y no lo que les están diciendo; ellos no postergan, quieren las cosas ya, y son desafiantes.

Ante una conducta de estas, la sicóloga Peña recomienda: - No argumente, pues se convierte en un círculo vicioso.

- Use el tiempo fuera. Si la discusión se sube de tono paren y luego reinícienla cuando estén calmados.

- Déle alternativas de solución. No le imponga, sino sugiérale.

- No confronte. Evite colocarse como figura de autoridad.

- No entre en lucha de poderes, pues sale perdiendo.

- Manténgase firme, no ser flexibles. Si se dice no, es no.

- No agreda. Por su carácter impulsivo, ellos no saben lo que dicen, pero si usted los agrede si se les queda en la memoria.

Conocer las características del DDA y no confundirlo con otra cosa es fundamental para tratar a un niño de estos. Peña dice que no es DDA si la conducta es el resultado de: situación económica, nivel cultural o idioma (los niños se retraen en otros ambientes), eventos familiares importantes como divorcio o muerte de uno de los padres, reacciones postraumáticas, frustración por exigencias académicas y trastornos emocionales o físicos.

Por ello se debe hacer una valoración médica, pedagógica y sicológica. Si efectivamente es déficit de atención, los papás y los maestros deben creer en el niño (buscarles las islas de competencias), cambiar las expectativas (el DDA no se cura, pero se controla y se debe tener conciencia de ello) y reconocer los sentimientos (no mentirles).

Después del aprendizaje sobre las características y tratamiento del déficit de atención, usted, papá o maestro, puede ser el adulto carismático que ese niño necesita para salir adelante.

Los derechos de un joven con DDA - Ayúdenme a enfocar . Enséñenme por medio de mi sentido de tacto. Necesito actividades donde pueda usar las manos y el movimiento corporal, no solo el escribir y el leer.

- Qué vamos a hacer ahora? Necesito saber qué sigue. Bríndenme un ambiente estructurado donde tenga una rutina de la que puedo depender. Si va a haber cambios, avísenme de antemano.

- Espérenme, todavía estoy pensando . Por favor déjenme ir a mi propio paso. Si me apuro, me confundo y me altero.

- Estoy pegado, no lo puedo hacer . Ofrézcame alternativas para resolver problemas. Necesito conocer otras formas de solucionar problemas cuando los obstáculos son muy grandes.

- Está bueno? Necesito saber ya! . Necesito retroalimentación positiva e inmediata sobre cómo me esta yendo.

- No fue que se me olvidó, es que no lo oí . Denme instrucciones un paso a la vez, y pídanme repetírselas para estar seguros los dos de que la escuché bien.

- No sabía que no estaba en mi asiento! . A veces hago las cosas sin darme cuenta. Por favor recuérdenme que debo hacer un alto, pensar y luego actuar.

- Ya casi voy a terminar? . Bríndenme períodos cortos de trabajo con metas a corto plazo, así trabajo mejor.

- Perdón? . Por favor no me digan Se lo acabo de decir! . Díganmelo de nuevo usando otras palabras. Háganme una seña o un dibujo.

- Ya sé, todo está malo, verdad? Por favor haláguenme por mi éxito parcial y por mi auto-mejoramiento, no solo por la perfección.

- Por qué siempre me gritan? Encuéntrenme haciendo algo bueno y haláguenme por mis comportamientos positivos. Recuérdenme (y a usted mismo) sobre mis fortalezas cuando estoy teniendo un mal día.

Traducido de Ruth, Northwest Reading Clinic, 1991.

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