LA CULTURA SEGÚN DISNEY

LA CULTURA SEGÚN DISNEY

Después de un triple salto mortal y de haber logrado apariciones en los mitos griegos, romanos y judeocristianos, Hércules entró en esa peculiar galería contemporánea de íconos construidos bajo la firma de Walt Disney. Un museo de figurones que incluye a Mickey Mouse, Pluto, Peter Pan, Dumbo, Bambi y a una larga lista de personajes disímiles, en los que se repiten con mecánica regularidad los ojos grandes, redondos y brillantes como los de un bebé.

22 de junio 1997 , 12:00 a. m.

Un visitante desprevenido encuentra, como en una exploración de pisos arqueológicos, rasgos de diferentes épocas visibles al mismo tiempo. Disney realiza de hecho la utopía atemporal al producir todos los eventos, pasados o futuros, en pantallas simultáneas, y al mezclar inexorablemente todas las secuencias como aparecerían o podrían aparecer a una civilización diferente a la nuestra , escribió el filósofo francés Jean Baudrillard en Disneyworld Company un artículo publicado en el diario Libération en 1996.

La galería de Disney está poblada no solo por diferentes tiempos, sino por caras conocidas. Personajes que muchas veces existían antes de verse proyectados en la pantalla y que, gracias a los rayos de luz y a las manos mágicas de los técnicos de Disney, apenas manifiestan sus orígenes literarios.

Historia adaptada Recurrir a los clásicos infantiles para las películas animadas, no es nuevo para los estudios Disney. Blanca Nieves, el primer largometraje animado de Disney y de la historia del cine realizado en 1937, está basado en el cuento infantil de los hermanos Grimm; Pinocho, su segundo largometraje hecho en 1940, en el texto de Carlo Collodi.

El tercero, Fantasía, no tenía una fuente literaria, fue creado como un ejercicio abstracto de animación donde la música de Tchaikovski servía como texto. Los artificios de Walt Disney mostraban su fe en el nuevo medio. La animación puede explicar cualquier cosa que la mente del hombre pueda concebir. Esta cualidad la convierte en el medio de comunicación más versátil y explícito, aunque diseñado para una rápida apreciación masiva , declaró en ese entonces.

Sin embargo, tras el descalabro económico de Fantasía, las esperanzas de Disney en la abstracción dejaron la vía libre a maneras de narrar más tradicionales y efectivas.

Y si bien no todos los 35 largometrajes animados de los estudios Walt Disney están basados en textos literarios, las adaptaciones han salido mejor libradas -al menos económicamente- con el paso del tiempo.

Bambi, estrenada en 1942, ha sido relanzada siete veces, la más reciente en 1988. En cambio Make mine music (1946), Fun and fancy free (1947), Melody time (1948) y Las aventuras de Ichabod y Mr. Toad (1949), con argumentos originales, nunca volvieron a los teatros. De los otros 30 largometrajes exitosos de Disney, 15 son adaptados, de una manera u otra, de la literatura o eventos históricos.

Cenicienta, Alicia en el país de las maravillas, Peter Pan, La bella durmiente, Ciento un dálmatas (basado en el texto de Dodie Smith), La espada en la piedra (en la leyenda del rey Arturo), El libro de la selva (de Rudyard Kipling), Robin Hood y Las múltiples aventuras de Winnie The Pooh, formaron un bloque continuo de adaptaciones literarias iniciadas en 1950 y terminaron en 1967, un año después de la muerte del creador de los estudios.

Con el cambio en la cabeza de la compañía, manejada hasta entonces con mano de hierro, el pulso aflojó al igual que las ganancias. En 1985, El caldero negro hace que los Estudios Walt Disney toquen fondo y se replanteen sus objetivos.

La única película animada en dar pérdidas preocupantes a la compañía es seguida por una adaptación libre del personaje de Sherlock Holmes al mundo de los roedores en El gran detective ratón, cinta que devuelve el rumbo de la compañía hacia las versiones animadas de historias clásicas.

En la larga lista de adaptaciones que conforman esta segunda etapa están La sirenita, La bella y la bestia, Aladino, El rey león (versión libre de Hamlet, de Shakespeare), Pocahontas, El jorobado de Notre Dame y Hércules, estrenada el viernes pasado en los teatros colombianos.

Estas nuevas adaptaciones buscan un mercado europeo, sobare todo en el caso de los textos del siglo XIX. La bella y la bestia y El Jorobado de Notre Dame pretenden congraciarse con la infraestructura recién inaugurada en Francia de Eurodisney , explica Jaime García Salcedo, profesor de literatura en la Universidad Javeriana.

Para las adaptaciones de Disney no son una buena alternativa a sus obras originales. Las adaptaciones se dirigen más bien a los lugares comunes y se olvidan de los valores latentes que hay en esos textos. Debido a que la adaptación va dirigida a una mirada infantil y el propósito es adecuarla, los caracteres pierden profundidad y el tratamiento del espacio y del tiempo se torna muy superficial , explica.

Aunque esto no quiere decir que estas transfiguraciones no gocen de una calidad desde la perspectiva cinematográfica, tal es el caso por ejemplo de Peter Pan y de la adaptación -muy libre por cierto- de Aladino sustraído de las Mil y una noches .

No todo el mundo encuentra la misma calidad en los filmes de Disney, por ejemplo el director Abel Ferrara, quien ha dirigido películas tan violentas como Angel de venganza y Bad Lieutenent, encuentra moralmente objetables las películas del conglomerado de entretenimiento.

Pero más allá de la moralidad de las películas o de si se favorece un estilo de vida sobre otro, es interesante hacer el ejercicio de ver las películas de Disney con perspectiva histórica.

Se ha dicho que en un siglo o un milenio, las películas de gladiadores serán vistas como si fueran auténticas películas romanas realizadas durante el Imperio Romano, tan reales como documentos de la Roma Antigua; que el museo John Paul Getty en Malibú, un pastiche de una villa de Pompeya, será confundida, de una forma anacrónica, con una villa del tercer siglo después de Cristo (incluyendo las obras en su interior, de Rembrandt a Fra Angelico, todo confundido en un aplastamiento temporal); que la celebración de la Revolución Francesa en Los Angeles en 1989 será confundida en retrospectiva con el verdadero evento revolucionario , escribió Baudrillard.

Si acaso estas previsiones se cumplen y la versión de los medios -y en particular la de Disney- pasan como documentos reales, la historia de la humanidad recibirá un retoque espectacular: todos los héroes tendrán ojos de bebé.

Y también el libro Pero no sólo de la película vive Hércules. Ha sido tal el éxito de esta nueva creación de Walt Disney, que en Colombia Editorial Printer editó una versión en dibujos animados a todo color, que se puede adquirir en supermercados, tiendas de cadena, librería Nacional y la librería del aeropuerto Eldorado por 2.950 pesos. En los Centros de Servicio de EL TIEMPO también es posible adquirirla, y allí los miembros del Club de Suscriptores la pueden adquirir con un 15 por ciento de descuento.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.