DEBATE CANDENTE:

22 de junio 1997 , 12:00 a. m.

Verdaderas muestras de incultura se vieron el jueves anterior durante la plenaria del Senado, en donde se aprobó la Ley para la creación del Ministerio de la Cultura. Los senadores se gritaban unos a los otros, se lanzaban insultos, no dejaban hablar a nadie y faltó poco para que algunos se fueran a los puños. Curiosamente, y a pesar de la distancia, al único que escucharon fue a Gabriel García Márquez. Tan pronto anunciaron la lectura del comunicado del Nobel contra el Ministerio, todos los senadores volvieron a sus curules y escucharon atentos. Después se formó tal algarabía, que nadie la ley se aprobó a gritos. La cultura no se vio ni por las curvas. Y a Gabo no le pararon bolas.

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