LA SUTIL PERSUASIÓN EN UN DEBATE

LA SUTIL PERSUASIÓN EN UN DEBATE

El retiro tranquilo y despreocupado del Superintendente de Notariado y Registro, Pedro Bonett Locarno, de la Plenaria de la Cámara, poco después de la iniciación del crucial debate del proyecto de extradición, fue el indicio claro de que la suerte estaba echada en favor de su aprobación.

21 de junio 1997 , 12:00 a. m.

Bonett, quien estuvo presente a lo largo de los cuatro debates del proyecto, se convirtió en el símbolo de intenso cabildeo que adelantó el Gobierno para lograr el avance del polémico proyecto hacia su segunda vuelta, que se surtirá a partir del 20 de julio.

Ni siquiera una lesión en su pierna izquierda fue obstáculo para estar presente en los debates. Bonett sufrió una fisura cuando jugaba al tenis en una cancha sintética, a la cual no está habituado, pues él generalmente juega en polvo de ladrillo.

Aunque del objeto de su presencia en las discusiones no se dio nunca una explicación, varios de los congresistas la interpretaron como un arma intimidatoria del Gobierno para alinear al sector parlamentario en torno al proyecto de revivir la entrega de nacionales.

Como superintendente de Notariado y Registro, a Bonett, se le atribuye el poder de nombrar y remover notarios, muchos de los cuales asumieron funciones por recomendación de los congresistas. La versión no le molesta, más bien, le produce risa.

El propio Bonett le salió al paso a esta interpretación. Según dijo a EL TIEMPO, su presencia obedeció a su interés particular de estar en las discusiones y a su amistad con los congresistas. Yo no remuevo a los Notarios. A la gente de le olvida que a ellos los nombra el Presidente de la República, nadie más .

Afirmó no haber tocado el tema de los notarios con ninguno de los congresistas y menos, el de haber ejercido presiones. La misma versión sostuvieron varios de los representantes consultados, como Tarquino Pacheco, quien votó afirmativamente al proyecto que revive la extradición, o Ramón Elejalde, quien votó en contra.

Sin embargo, algunos reconocen que con su presencia en el debate, el Gobierno les está dando un mensaje muy claro a los congresistas pero sin necesidad de decirles nada. Por el contrario, la tarea del convencimiento y la argumentación les corresponde a los miembros del Gabinete y otros funcionarios de la administración.

Qué cabildeo! Durante el debate del jueves en la tarde, el Gobierno desplegó toda su capacidad de gestión para lograr la aprobación de la extradición, lo que logró sin mayores contratiempos, a pesar de lo extenuante de la jornada.

Incluso, el propio ex ministro del Interior, Horacio Serpa, estuvo en el Congreso, un día antes de la extradición, y habló con algunos congresistas sobre el tema de la extradición.

En el Salón Elíptico se encontraban simultáneamente los ministros de Interior, Carlos Holmes Trujillo; Relaciones Exteriores, María Emma Mejía; Justicia, Almabeatriz Rengifo; Trabajo, Iván Moreno Rojas; Agricultura, Antonio Gómez Merlano; Hacienda, José Antonio Ocampo y Medio Ambiente, Eduardo Verano de la Rosa. Todos recorriendo las curules, dialogando con los congresistas e insistiéndoles que votaran en favor de la iniciativa.

A esa hora, la extradición ya estaba salvada, gracias a un acuerdo político que se había cocinado durante la mañana, mientras la plenaria discutía la reforma tributaria.

El representante liberal por Santander, Norberto Morales Ballesteros, comenzó la paciente tarea de recolección de firmas para apoyar la proposición que le daba luz verde al proyecto de extradición con retroactividad, votado en la plenaria del Senado.

El Gobierno me pidió el favor de impulsar este proyecto y yo acepté, porque soy amigo del Gobierno y uno no le niega nada a los amigos , dijo Morales a EL TIEMPO.

Lentamente, la proposición de Morales comenzó a ser respaldada. A la hora de la iniciación del debate, se sabía de por lo menos 60 congresistas que la apoyaban.

Al momento de ser radicada la propuesta de Morales, 5:40 de la tarde, se encontraban 79 firmas registradas. Sin embargo, pasaron casi cinco horas de paciente espera antes de que se produjera la votación.

Ni siquiera el partido entre las selecciones de Colombia y Brasil afectó el normal desarrollo de la plenaria, pues aunque se llegó incluso a sugerir un receso de 90 minutos, fueron pocos los congresistas que se retiraron.

Quizás el momento de mayor tensión se produjo durante la intervención de la representante Ingrid Betancur. Una afirmación suya genérica en contra de la clase política tradicional ocasionó la airada reacción de María Isabel Mejía, liberal de Risaralda, quien con un fuerte grito exigió respeto: no me la aguanto más , dijo.

A las 10 de la noche, cuando el representante Carlos Alonso Lucio finalizó su intervención para reiterar su rechazo a la extradición, en las cuentas de Morales había 89 firmas.

El amplio consenso en torno del proyecto incluso hizo pensar en que la extradición sería votada con un sonoro pupitrazo, pero Benjamín Higuita y Carlos Alonso Lucio pidieron la votación nominal.

Durante los minutos que ésta duró, la más tensa era la canciller Mejía. De pie y con las manos en actitud de oración, siguió con nerviosismo evidente el conteo. El resultado incluso desbordó las expectativas más optimistas del Gobierno: 97 a favor y 46 en contra. Luego vinieron los aplausos...

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