LA CAJA: PLATA, COMO AGUA ENTRE LOS DEDOS

LA CAJA: PLATA, COMO AGUA ENTRE LOS DEDOS

Además de la plata que gasta en los cuestionados vuelos charter de su presidente, Benjamín Medina, y de la reparación perdida de un presunto narcoavión , la Caja Agraria despilfarra recursos por culpa de su desorganización administrativa.

18 de junio 1997 , 12:00 a. m.

Durante los últimos seis meses la entidad se ha dado el lujo de pagar 150 millones de pesos por el arriendo de dos locales que hoy siguen vacíos.

Ambos fueron alquilados de urgencia para la apertura de dos nuevas sucursales en Bogotá: una en el Centro Comercial de Suba y otro en el Centro Comercial Iserra 100.

Sin embargo, los potenciales usuarios se acostumbraron a encontrarse con letreros ya desteñidos que rezan: próximamente aquí la Caja Agraria .

Periodistas de EL TIEMPO y del noticiero de televisión QAP comprobaron que esta es una de las evidencias más palpables del despilfarro de dineros que bien podrían servir para préstamos a los más deprimidos sectores campesinos.

Sólo en el pago del local del centro Iserra, cuyo arrendador es la sociedad Punto 100 S.A., se han pagado 75 millones de pesos entre arriendos, cuotas de administración e intereses de mora.

Tanto la Vicepresidencia de Servicios Administrativos, responsable de la firma de los contratos, como la Gerencia Regional número 10, encargada de las oficinas del sector, hacen caso omiso de las quejas de los directores de sucursales.

Hace 13 días Jennifer Ortiz Díaz, directora de la oficina La Floresta, envió una carta a Rafael Hernando Saavedra, gerente encargado de la regional 10, en la que advierte que las cuentas siguen creciendo dramáticamente.

Me permito le decía remitir el oficio de fecha 2 de junio del 97 de la administración Iserra 100 donde nos dan como plazo hasta el 10 del presente mes cancelar las multas e intereses de mora por no ocupar el local arrendado, que ascienden a $18 251.554. A partir de esa fecha la entidad estará en cobro jurídico .

Hasta la fecha no hay evidencia de que la petición haya sido atendida.

Tampoco ha respondido el ingeniero Luis Miguel Figueroa, a quien desde el 22 de abril le fueron remitidos facturas por 12 millones de pesos, por concepto de obras autorizadas por su oficina que no han sido pagadas. La deuda original crece paralela a los intereses y la directora de la oficina dice que no está dispuesta a seguir pagando por la negligencia de otras esferas de la administración.

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