PRET A PORTER...

En estos días se ha hablado mucho del lanzamiento de Portada, una nueva agencia de modelos que se dice a sí misma como la alternativa del mercado en materia de pasarela, fotografía, comerciales de televisión y hasta actuación. Yo quiero ser lo más objetivo posible, dentro de lo que una columna de opinión como esta me lo permite, y decir los puntos buenos y malos de aquella noche del miércoles que para algunos dejó unos sinsabores y para otros fue perfecta.

19 de junio 1997 , 12:00 a. m.

Importante, por supuesto, que cada vez haya más alternativas de modelos pues está visto que por lo general se ven los mismos siempre, en todos los desfiles y que la renovación no marcha al mismo ritmo de los certámenes de moda en los que se utilizan los modelos. Yo, por supuesto, no tengo nada con los experimentados y veteranos pero es un hecho que hay que evolucionar y que las caras nuevas oxigenan un mercado que desafortunadamente no tiene un largo período de vida. Por eso, la llegada de Portada es bien recibida en el medio y ojalá lleguen muchas más. Lo malo en este aspecto es que lleguen con tanta soberbia de lanzarse como lo mejor de lo mejor cuando existen agencias con mucha experiencia, que han trabajado duro y que requieren ser respetadas como tal. Bien que quieran ser los mejores porque esa posibilidad no se le niega a nadie, pero hay que trabajarlo pues, definitivamente, en cualquier aspecto de la vida hay que construir piano piano para llegar lejos y no hay que desconocer nunca la competencia.

Sobre las modelos de la noche solo quiero decir que hay buenos prospectos aunque la verdad faltó un poco de coherencia en cuanto a estaturas y tallas. No cualquier mujer bonita puede dedicarse a este oficio porque las medidas de un maniquí tienen que ser muy específicas y la pasarela tiene que contar con un ritmo bien definido en cuanto a las personas que están sobre ellas. No hay nada que hacer, la altura tiene que ser un requisito indispensable para salir a desfilar, aspecto que se puede disimular en lo que a fotografía se refiere.

En este punto, también quiero dejar claro que tenemos que empezar a distinguir entre modelos, actrices y vedettes. Sin dar nombres, si es importante decir que cada cual se quede en lo que sabe o en lo que quiere hacer porque un modelo tiene que ser una persona que cuando salga luzca la ropa y no más. El modelo no puede ser el protagonista de la noche.

De la ropa, francamente, prefiero no hablar. No porque no sean atuendos hermosos sino porque un desfile tiene que tener colecciones completas, que sea lo que viene y, sobre todo, que tenga una coherencia sobre la pasarela. El objetivo de un desfile no puede ser el de mostrar prendas sueltas porque sí, debe ser el de dar una información de tendencias de forma que cuando la gente salga quede bien enterada de lo que determinado diseñador está lanzando para la temporada que viene.

Un acto como este es netamente pedagógico y no un show como siempre se ha pretendido hacer. Obviamente, tienen que innovar, tienen que tener buenas ideas y, por qué no, enloquecerse y sacar cosas novedosas. Pero lo más importante: debe dejar un sabor de que lo que hizo tuvo su razón de ser.

La moda se merece que creemos una cultura de saber verla y para ello hay que seguir organizando desfiles, hay que seguir creando agencias de modelos pero, sobretodo, hay que hacer todo con la seriedad y la responsabilidad que nuestro gremio se merece.

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