AL MUSEO FERROVIARIO SE LE PERDIÓ EL CARRIL

AL MUSEO FERROVIARIO SE LE PERDIÓ EL CARRIL

Parte de la historia de los Ferrocarriles Nacionales, ligada a la del Valle del Cauca, puede estar en un vagón abandonado. Pero nadie lo ratifica. Otro trozo, un grupo de libros, ya está clasificado. Del resto de piezas y equipos hay menos razones.

09 de junio 1997 , 12:00 a. m.

Es que el Museo Ferroviario, inaugurado en la antigua Estación en 1991, se convirtió en un rompecabezas, aunque muy pocos parezcan interesados en descifrarlo.

Hace seis años, en 1991, se habló de crear tres museos en Cali, Bogotá y Medellín.

Aquí se abrió el primero como reconocimiento a que el departamento nació simultáneamente con la apertura de la vía ferroviaria. Aunque se pensó en un museo, no había recursos para colocarlos en cada regional, entonces se decidió hacer solo uno en Bogotá , dice Oscar Marino Bejarano, director de Ferrovías, regional Pacífico.

Hace seis años, cuando se emprendió la liquidación de los Ferrocarriles Nacionales, empezó el ir y venir de los libros que describían más de cien años de historia de una de las primeras empresas estatales del siglo pasado.

Entonces se creó el Fondo de Pasivo Social, la Sociedad Transportadora Férrea de Occidente, (STFO), el Expreso de Occidente y la Empresa Colombiana de Vías Férreas (Ferrovías), con sedes en el norte (Santa Marta), Occidente (Medellín), Magdalena Medio (Barrancas), la Central (Bogotá) y Pacífico (Cali).

Ferrovías quedó con las instalaciones y con lo que tenía por dentro, entre ellos, un dolor de cabeza: los libros y la gran duda de no saber qué hacer con ellos. Mientras se esperaba el museo, los libros quedaron arrumados por más de cinco años al cuidado de nadie.

Montañas de papeles, libros medio destrozados, otros volúmenes en una esquina, que con quererlos tocar, se corría el riesgo de que se desintegraran en las manos.

Entre polilla y polvo se encuentran textos escritos a pluma en el siglo pasado; planos, testigos de cada kilómetro de rieles y paralelas que se iban construyendo; el periódico del Sindicato de los Ferrocarriles, en el que aparece el telegrama enviado por el presidente de la República Rafael Núñez, en 1891, en el que decía: felicitaciones calurosas pueblo vallecaucano por iniciación ferrocarril ; también las amarillentas hojas de los libros contables.

Hace dos años se firmó un contrato con la cooperativa Cenvoc para organizar, clasificar, embalar y transportar los documentos, los planos y libros de administración, por un costo de 20 millones de pesos.

Esta tarea que se tenía programada para tres meses, se paralizó y nunca se supo el por qué. Y los libros quedaron nuevamente abandonados. El gerente Bejarano asegura no conocer sobre la firma, ni el contrato, pues no estaba en esa administración.

El peloteo Los libros empezaron a rodar de un lado para otro. Nunca se supo cuál fue la cantidad trasladada a la capital del país. Pero los de Cali ocuparon y siguen ocupando más de cuatro oficinas y una bodega de las antiguas instalaciones del ferrocarril.

Otros documentos fueron a parar al Archivo General de la Nación en Bogotá. Lo que nosotros hicimos fue clasificar los volúmenes que nos llegaron, pero solo tenemos información histórica , afirma Henrique Ballesteros, jefe de depósitos del Archivo General.

Pero Ballesteros también aseguró desconocer la cantidad de libros procedente de Cali y sugiere pedir información a su compañero de trabajo Gustavo Rey, el archivista. Aquí solo hay 868 tomos clasificados de acuerdo con la tabla de valoración documental .

Según esa tabla, se eliminaron cientos de libros porque se considero que no tenían ningún valor histórico. Solo falta el acta final de entrega para que pase a la sala de consulta del Archivo General , dice Rey.

Rey sí sabe sobre los vagones que llegaron a Bogotá y, según él, están encarrilados en la Estación de la Sabana; abandonados.

Esperanza Restrepo, jefe de división de servicios administrativos del Fondo Pasivo Social, también desconoce si esos vagones, repletos de historia vallecaucana, llegaron o no a Bogotá. Y aconseja hablar con la empresa Nora Cecilia Rojas, encargada de manejar todo lo relacionado con el archivo laboral de los Ferrocarriles.

Yolanda Amaya, de esa firma, conoce de la transferencia de libros que se hizo en 1995, pero asegura que son las hojas de vida e historia laboral de los empleados de la liquidada empresa estatal. Nada más. Y ella tampoco sabe cuántos libros llegaron.

Y ahora qué? Hace un año se inició nuevamente el proceso de clasificación. Expertos del Fondo de Pasivo Social de los Ferrocarriles Nacionales de Bogotá y personal de Ferrovías de Cali se encargaron de seleccionar entre moles de recuerdos, los libros que consideraron, debían recuperarse.

Se clasificaron de acuerdo con su importancia histórica y laboral. Estamos esperando la orden de enviarlos a Bogotá , dice Bejarano. Ahora cientos de libros están almacenados en las oficinas del segundo piso del antiguo edificio en Cali (monumento nacional) y una de las bodegas.

Y lo que queda es confiar en una nueva promesa, la de Julián Palacios, presidente Nacional de Ferrovías: la idea es adecuar la Estación de la Sabana de Bogotá, a través de una concesión para que allí funcione un museo ferroviario nacional y optimista afirma Tenemos esa idea que esta empezando a cuajar .

Lo que no aparece Del Museo Ferroviario Nacional, inaugurado el 6 de diciembre de 1991, por la gerencia nacional de los Ferrocarriles Nacional, no hay razones.

La muestra incluía desde motores hasta teléfonos manuales. También la Vaporina , construida en 1928.

En ese entonces se acondicionó un área del primer piso del edificio de la Estación. Equipos para fundición de remaches, teléfonos ambulantes, cajas de herramientas, relojes de pared, las bancas de espera, los utensilios de cafetería, los uniformes de los guardas, los viejos telégrafos, los teléfonos de manivela y las locomotoras de vapor, engalanaban también el museo.

La muestra estaba complementada por una exposición fotográfica con las locomotoras que circularon a lo largo y ancho de 410 kilómetros de la red férrea de la División Pacífico y las primeras estaciones. Así mismo, libros de estadística de 1929 y ejemplares de los primeros periódicos de la región, como El Ferrocarril, de 1878, El Valle y El Riel.

Es necesario salvaguardar este patrimonio valioso y promover la creación de entidades que colaboren en el mismo sentido. Tenerlos guardados en esta Estación es un acierto para mostrarlos a las nuevas generaciones , dijo Ernesto Villamizar, como gerente general de los Ferrocarriles Nacionales, el día de la inauguración.

Yo realmente desconozco lo que pasó con ese museo, pienso que si alguna vez existió debería de haber quedado algo , dice ahora Oscar Marino Bejarano, director de Ferrovías, regional Pacífico.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.