OJO CON EL MONO, LLEVA CUATRO GOLES

OJO CON EL MONO, LLEVA CUATRO GOLES

Ya le dicen Caniggia y tienen razón. En la pinta se parece. Su cabello rubio, amarrado con una cintilla para que no le cubra los ojos cuando mete un pique letal en busca de las 18, su bailoteo frente a los defensas que terminan con dolor de cintura y su contacto permanente con el gol hacen que la comparación sea inevitable.

18 de junio 1997 , 12:00 a. m.

Tiene las facciones duras y el rostro pintado con las líneas de los antepasados.

Luis Hernández, un atacante mexicano desconocido internacionalmente hace una semana, se convirtió de la noche a la mañana en el goleador de la Copa América. Ya lleva 4 goles, todos los que hasta el momento ha logrado su Selección.

Y no han sido goles cualquiera. Abrió rápido con un taponazo contra Faryd Mondragón. Luego le repitió la dosis al portero colombiano con un cabezazo de fuego que le quemó las manos al portero y terminó en la malla.

Después sorprendió a los mundialmente reconocidos Aldair y Celio Silva y saltó más que ellos para conectar de cabeza el primer gol contra Brasil y, como si fuera poco, con un olfato de cazador, aprovechó una duda en la zaga auriverde y con la sangre fría propia de los legendarios goleadores, aguantó la salida del curtido Taffarel y volvió a celebrar. México no lo creía y él tampoco, como lo confesó luego. Ahí, quizás, estaría la razón de la derrota final.

Hernández se encontró de frente, aquí en Santa Cruz, con la fama. Con esa fama que llega en las jaurías de periodistas, en los destellos cegadores de las luces de las cámaras de televisión, en los relámpagos de los flashes.

Por un momento no se pensó en Ronaldo o Romario. Ya era hora. Todos querían hablar con el rubio de la camiseta 15 que desnudó las fallas en la defensa del scratch, con el hombre que le demostró al continente que Brasil no es invencible. El, con su risa tímida y orgullosa atendió a todo el que pudo. Lo hizo rápido pero con gusto.

El desfile El desfile comenzó temprano. Los enviados de Televisa, el superpulpo de las comunicaciones mexicanas que alcanza a tocar con sus tentáculos a la Selección de Bora Milutinovic, lo despertó. A las 7:30 de la mañana (una hora más que en Colombia) lo obligaron a abandonar su alcoba.

Hernández salió con el cabello húmedo. El jugador estaba metido en una camiseta blanca con el escudo nacional. Cuando hice el primer gol pensé: Qué bueno, le hice un gol a Brasil y vamos ganando , pero cuando logré el segundo ya ni me la creía, era vivir un sueño , dijo con una voz muy delgada.

Dimos un gran sabor de boca. Nadie esperaba nada de nosotros porque éramos el equipo de reservas, pero estamos dando sorpresas. Ya le ganamos a Colombia y ahora nos faltó tantito para no perder con Brasil. Nosotros, en las charlas técnicas o en las habitaciones habíamos platicado que podíamos vencer a Brasil y, pues casi nos sale , agregó el atacante de 28 años que juega con el Necaxa.

El asombro Hernández no sale de su asombro. Hoy, máximo artillero de la Copa América, por encima de Ronaldo o Romario, las referencias obvias en el torneo, Hernández no puede ocultar su satisfacción.

Siempre quise poder demostrar mis condiciones, llegar a estar al lado de jugadores como Ronaldo o Romario, y estar aquí es como cumplir con un sueño . Los ojos de Hernández delatan su incredulidad. El está maravillado con lo que le está sucediendo y la Copa América está maravillada con él.

Bora Milutinovic, tampoco le resta valor al juego mostrado por Hernández, pero prefiere ser mesurado y repartir los logros (el triunfo sobre Colombia y el gran partido contra Brasil) entre todos sus jugadores.

Estoy feliz por lo que le está pasando a Luis, por Luis que es un gran muchacho que está pasando por un buen momento, llegó muy bien a la competición y aquí ha demostrado que es un excelente jugador, pero es solo uno más del equipo , dijo.

Zagalo y Roberto Carlos, dos de los símbolos de Brasil, tampoco fueron ciegos con el juego del mexicano. Es rápido, veloz e inteligente , dijo el técnico. Es muy bueno, realmente es muy bueno , opinó el jugador.

Hernández vive su hora feliz. Estaré más contento cuando le ganemos a Costa Rica. La clasificación está en nuestras manos .

Ahora va a atender a otro grupo de periodistas que le apunta con sus micrófonos. Luis Hernández, el Caniggia de México se encontró con la fama y, por ahora, parece asustarle un poco.

Tendrá que ser más indiferente y ver las cosas en sus proporciones, porque él, el goleador de la Copa, vio demasiado grande a Brasil, inclusive cuando lo tenía en la lona.

LAS DOS CARAS DEL GOL. Néider Morantes comienza a celebrar, mientras el jugador costarricense se queda sin reacción alguna. Colombia derrotó 4-1 a Costa Rica el lunes pasado.

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