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CON PACHECO

CON PACHECO

Se sabe que yo no tengo la modestia del venerable Padre García Herreros. Y no es que me las quiera dar de café con leche , pero me resultó estupenda la ruidosa y polémica Cita con Pacheco que ocho millones de personas vieron antenoche por televisión. Dije cosas lúcidas y atrevidas sobre el país, la violencia, los peculados, el galanismo, los vitrineros, el machismo, los políticos y la ineptitud de muchos notablones que se han tirado el país y aún siguen posando de genios. Opiné sobre los millares de enemigos que me gano, y me apoyé en una entrevista que hice a Plinio Apuleyo para televisión, donde dijo: Desconfío mucho de la gente que en un país como Colombia no tiene enemigos . Sin jugar a vanidades digo que estuve grandioso en la Cita con Pacheco : alegrón, talentoso y sonriente como si me hubiera ganado una de las millonarias comisiones que reparten en los negociados con la Energía Eléctrica. María Elvira Arango, la Niña Mencha y una docena de amigas me dijeron que salí d

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
19 de septiembre 1990 , 12:00 a. m.

Pacheco, a quien le gusta dar coba, me puso contra la pared en el tema de los costeños. Le respondí que las denuncias sobre los peculados y asaltos a las Empresas Públicas de Barranquilla me daban la razón. Cité a Juan Gossaín, que hace quince días denunció indignado a los saqueadores de los servicios públicos en esa rumberísima ciudad. En la Costa hubo total audiencia en la Cita con Pacheco y de allá me llegaron ayer muchas felicitaciones.

Le decía a Pacheco, y al país que estaba frente al televisor, que la Costa no puede permitir que sea el chocoano Edgar Perea su vocero en Bogotá. Es cierto, criticar lo malo que pasa en la Costa es ganarse las iracundias del embajador costeño Perea y de una docena de locutores que sacan el cuento del regionalismo para ganarse los aplausos del respetable.

Hace rato quería decirlo: que la Costa tenga la más alta mortalidad infantil en Colombia y la peor educación para los niños, a más de los peores servicios públicos, es cosa muy seria para que la batuta del debate quede en manos del buen hijo del Chocó, don Edgar Perea. Ese es un asunto entre las gentes cívicas de la Costa y los ministros de Gaviria.

Lo traigo a cuento porque hace días lo dijo el ex presidente López en el libro El M.R.L. en la página 255: Hoy en día Barranquilla está reducida a su más mínima expresión, vale decir, está convertida en una ciudad tugurial sin servicios públicos de agua, electricidad y alcantarillado . Léase bien, lo dijo un lúcido ex presidente, que por amor a la Costa llegó a la generosidad de vivir dos años en Valledupar con un calor de 39 grados a la sombra. Ni García Márquez, el más costeño de los costeños, ha llegado a tanto sacrificio... O será que ahora le gusta más vivir en Bogotá? Hasta allí con los barranquilleros. Voy a lo mío: qué pasará que no me llama Estefanía de Mónaco? Sería que se le olvidó mi teléfono...?

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