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LA DEBILIDAD MENTAL EN COLOMBIA

LA DEBILIDAD MENTAL EN COLOMBIA

El martes 28 de agosto publicó María del Pilar Luna, redactora de este diario, una información bastante extensa sobre la debilidad mental en Colombia, con ocasión de los juegos atléticos celebrados en Bogotá por niños y jóvenes que adolecen de tal deficiencia. El certamen fue propiciado por la Fundación para la Investigación y Desarrollo de la Educación Especial (Fides). Se trata de una entidad sin ánimo de lucro, creada en 1976 por personas generosas interesadas en la investigación y educación de compatriotas afectados por un retardo de esa índole, la cual forma parte de la Fundación Kennedy desde 1978, por decisión de la Organización de Estados Americanos.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
19 de septiembre 1990 , 12:00 a. m.

En el artículo se anota que en Colombia existen actualmente más de dos millones de retardados. De acuerdo con las causas, estas serían el 5 por ciento genéticas, el 15 por ciento desconocidas y el 80 por ciento factores externos. Según el nivel de retardo, el 6 por ciento es moderado, el 5 por ciento severo y el 89 por ciento intermedio.

Bien saben los lectores que tan grave problema nacional se me ha convertido en obsesión. Entre las causa ambientales, la primera de todas es la carencia de proteínas y calorías en la madre embarazada y en el niño durante los primeros años de vida. A ello se agrega que, por ignorancia de los padres, el niño no recibe los estímulos sicológicos apropiados.

En otras oportunidades he aludido a la excelente investigación llevada a cabo por el Instituto de Bienestar Familiar entre 1970 y 1976, realizada en barrios pobres del Sur de Bogotá, por un grupo de científicos dirigidos por el doctor José O. Mora.

Básteme referirme al trabajo presentado por los autores al Primer Seminario Nacional Intersectorial de Alimentación y Nutrición celebrado en Palmira en 1973. En él se lee: Si las defunciones de niños menores de cinco años constituyen un grave impacto socio-económico, las limitaciones de los que no mueren, pero que pueden estar permanentemente incapacitados para contribuir positivamente al desarrollo del país, representan una carga económica y social de mayor magnitud, dada la proporción de la población afectada y la posible permanencia de su incapacidad a través del período de vida potencialmente productivo .

Los autores se ocupan en primer término de los efectos de la desnutrición sobre el crecimiento físico y la existencia del nanismo nutricional . En efecto, el retraso de la talla comienza en la vida intrauterina, como lo muestra el peso de los niños al nacer, o en la primera etapa de vida del recién nacido, siendo irreversible la que tiene lugar hasta los dos años.

Está demostrado que en las comunidades carentes de buena alimentación, la talla física de los adultos está asociada con la falta calórico-proteínica. El estudio citado muestra la diferencia en el crecimiento entre niños nacidos de madres con y sin complemento nutritivo e igual entre los niños que sí y no lo reciben. Las diferencias promedio equivalen, en general, al incremento de peso correspondiente a dos o tres meses de crecimiento .

Los autores muestran así mismo persistente asociación entre desnutrición y deficiencias sicológicas. Tanto en el desarrollo de la inteligencia en general como en el de habilidades específicas, por ejemplo para leer y escribir. En niños severamente desnutridos se han encontrado retardos mentales hasta del 50 por ciento. Uno de los cuadros del mencionado trabajo muestra diferencias importantes en el desarrollo sicológico entre niños que recibieron o no el mencionado complemento nutricional. En particular se trata de las siguientes áreas: 1) Locomotora. 2) Personal-social. 3) Audición y lenguajes. 4) Coordinación óculo-manual. 5) Ejecución. 6) Razonamiento práctico.

El doctor Alvaro Tirado Mejía escribió a este diario una rectificación a mi artículo sobre falsedades que aparecen en la Historia de Colombia que él dirigió. Principia afirmando que no hice más que repetir una colaboración anterior mía. De qué fecha? He escrito varias y no recuerdo ninguna en que me haya detenido en los profesores y estudiantes graduados en el establecimiento. Agrega que el autor de la página calumniosa, profesor Luis Antonio Restrepo, solo se propuso impugnar la campaña intransigente de El Siglo contra la Universidad Nacional y la Normal. Se procedió a arreglar cuentas escribe Restrepo con otro de los símbolos del liberalismo: La Escuela Normal Superior.

Los cargos eran graves . Qué significan, doctor Tirado, arreglar cuentas y afirmar que los cargos eran graves? . No son conceptos de la cita de El Siglo sino del autor. Bien sabe usted que el modismo citado equivale a llamar a juicio , más tratándose de cargos graves . En ella se afirma que la Normal graduó 500 licenciadas. Fue por ello por lo que yo rectifiqué al anotar que durante toda su existencia las graduadas fueron solo 155.

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