EL CAGUÁN ESTÁ SIN CAUTIVOS NI CONTROL

EL CAGUÁN ESTÁ SIN CAUTIVOS NI CONTROL

Cartagena del Chairá es hoy un municipio común. La superpoblación de la que fue víctimai desapareció ayer al amanecer cuando lanchas repletas de periodistas y curiosos partieron río arriba.

17 de junio 1997 , 12:00 a. m.

Sus calles están sucias y vacías y el aire de feria que se respiró el pasado fin de semana desapareció en medio del polvo que envuelve a la plaza, a causa de los escobazos de las brigadas de aseo.

Los dueños de hoteles, residencias y restaurantes ya hacen cuentas de lo que les dejó la bonanza de la entregai y tratan de ubicar a los célebres visitantes que se fueron debiendo un par de noches o el último almuerzo.

Las neveras de los chairenses están vacías. Por esta razón los pocos periodistas que aun permanecen aquí tienen que repetir menú a la hora de las tres comidas.

El privilegio de tener luz 24 horas tan solo se pudo disfrutar el sábado. Ahora, sagradamente, se prende la planta a las seis de la tarde y se apaga a las 10:30 de la noche.

Mientras trata de reimplantar el orden en su pueblo, el alcalde de este municipio, Víctor Oime Hormiga, le pide al Gobierno central que mire a su localidad y a sus vecinos con los ojos del progreso y el desarrollo.

Cagán abajo Mientras esto ocurre en Cartagena del Chairá, a una hora de aquí unidades del Ejército permanecen apostadas en la población de Río Negro (arriba) y en La Victoria (abajo).

Desde allí se observa cómo el territorio que hasta hace un par de semanas dominaban tropas regulares -luego de la operación Conquista - ahora está inundado de voladoras que transportan, sin ningún control y sin problema, decenas de canecas de gasolina y bultos de cemento, insumos necesarios para el procesamiento de la hoja de coca.

Como zona especial de orden público, la venta de gasolina está restringida.

En el punto conocido como Peñas Negras, a tan solo 25 minutos de los límites de la zona de despeje, el galón de gasolina se vende a 3.500 pesos y el bulto de cemento a 30 mil.

Un tambor del combustible que en Florencia vale 67 mil pesos, se consigue si se paga cuatro veces su precio, es decir, 270 mil pesos. El valor de este producto sigue en aumento.

En los municipios de Santa Fe, Peñas Coloradas y El Guamo la coca se vende libremente y el espectáculo se puede presenciar con tan solo una condición: cámaras fotográficas y de televisión apagadas.

Allí, el producto se pesa, se prueba, se compra, y luego...

Pero paradójicamente, los precios han bajado. Hoy el kilo se consigue a 700 mil pesos. Hace unos meses se tenían que pagar 1i200.000 pesos.

Fuera de la zona de despeje las cosas no son tan fáciles. Uno de sus pobladores aseguró que hace mucho tiempo no ven un tomate o un gajo de cebolla.

El Ejército no deja pasar grandes remeza y regula la venta de gasolina, lo que ha generado sobrecostos.

El Medio Cagán hoy se encuentra bajo las reglas impuestas por el Ejército. A sus habitantes de nada les sirve subir a la zona librei a comprar mercado. Abajo, en La Victoria, se requisan una a una las cajas que transportan las lanchas y se tiene que justificar su procedencia y destino.

En seis días, cuando culmine el despeje, los controles se empezarán a aplicar en el resto de la región y los comerciantes de gasolina y cemento tendrán que ingeniárselas para seguir trabajando clandestinamente, como lo venían haciendo.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.