DESPERTÓ COLOMBIA

DESPERTÓ COLOMBIA

Los buenos presagios empezaron muy temprano. Era el minuto 3 y ya Néider Morantes estaba haciendo de las suyas. El hombre de la pantaloneta desteñida recibió. La recibió en calma, vio a Hámilton Ricard y se la tiró. El negro le pegó con fuerza y la bola quedó rebotando, pero ahí venía Morantes, con su paso seguro, y la golpeó. Le dio suave, y Barrientos, el arquero, la detuvo.

17 de junio 1997 , 12:00 a. m.

Colombia mostraba otro rostro. Del equipo apático en los primeros 20 minutos del juego contra México, pasó a ser agresivo, tomó la pelota y la manejó a su antojo. Costa Rica miraba.

Por ejemplo, miró cuando en el minuto 13 Morantes se la dio a Aristizábal, el 9 cambió de frente y encontró a Pachequito solo. Sin que la bola hubiese llegado a sus pies, él ya sabía lo que debía hacer. Así que tocó de primera para que Morantes entrara y le diera suavecito. Fue extraño como le pegó. Pero fue un golazo.

Costa Rica corría y corría, pero lo hacía detrás del balón. Se cansaron de perseguir a Morantes, a Pacheco y a Aristizábal, que anduvo brillante.

Ocurrió un avance por izquierda. Moreno vio desmarcado a Aristizábal, quien frenó y tiró el centro. Mortal centro, que halló a Morantes libre de obstáculos frente al arco y fuera del área mayor. Morantes le dio seco y rasante. Barrientos observó cómo entraba el segundo.

Y así en medio de la sabiduría de Morantes y Pacheco terminó el primer tiempo. La diferencia entre uno y otro equipo era enorme.

Gol de Aristi Hernán Darío Gómez lo tuvo claro. Costa Rica saldría más abierta para el segundo tiempo, de manera que envió a descansar a Ricard y puso a Luis Zuleta. El contragolpe era ineludible.

Al minuto 15, una ráfaga por el centro. Pacheco avanzó con velocidad, Morantes recibió de cabeza e hizo el pase para Aristi . Por allí también entraba Zuleta, y fue a él a quien le cometieron falta. Penalti inobjetable.

Cabrera cobró. Le dio duro y al centro. Tres a cero y lo que se veía era talento y más talento, era el ingenio de Morantes, que semejaba una máquina. No se equivocó. Si había exceso de velocidad, él frenaba; si había que lanzarla larga, él la dejaba en el pie de Aristizábal.

A los 20 Pacheco se inventó la jugada que tanto se le ha visto en Colombia. Llegó al área, paró en seco, eludió a uno, a dos, pensó en disparar, pero advirtió la entrada de Zuleta. La Puya tenía tantas ganas, que la botó.

Costa Rica, que había reaccionado, halló el descuento con un cabezazo de Wright. Fue un cobro de esquina, Bermúdez no alcanzó a cerrar y el costarricense cabeceó fuerte y al piso.

Un accidente. Apenas eso. Atrás el debutante Iván Ramiro Córdoba estuvo en todas. Colombia era demasiado grande y se lo hizo notar al rival una vez más. Pacheco recibió libre. Adelante había un espacio muy amplio. El lanzó la pelota al vacío, y allí apareció Aristizábal.

Aristi emprendió la carrera, enfrentó a Barrantes, amagó por derecha y salió por izquierda. Alguien vino a cerrar. Tarde, Aristi , que hace y hace goles en Brasil, y en Colombia los tenía negados, la envió a la red.

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