POR QUÉ SE PRESENTAN TANTOS HURACANES AHORA

POR QUÉ SE PRESENTAN TANTOS HURACANES AHORA

Las costas este y oeste de los Estados Unidos pueden estar ingresando más temprano de lo normal en una temporada intensa de huracanes más frecuentes y destructivos, de acuerdo con las predicciones de los expertos. (VER GRAFICOS INFOGRAFIAS)

16 de junio 1997 , 12:00 a. m.

Estos predicen que este verano se desarrollará un mayor número de huracanes que el acostumbrado en el Atlántico norte tropical. Si sus predicciones son ciertas, el período comprendido entre 1995 y 1997 será el más activo registrado en materia de ciclones oceánicos. Según los expertos, este puede ser solo el comienzo.

Las décadas de los años 70, 80 y principios de los 90 se caracterizaron por una relativamente baja frecuencia de huracanes. Sin embargo, esos años sí tuvieron sus grandes tormentas: siete de diez de los más costosos huracanes que alguna vez golpearon el área continental de Estados Unidos, incluyendo el que generó un mayor número de pérdidas, el huracán Andrés de 1992, lo hicieron en ese período.

Pero un nuevo estudio del gobierno federal de ese país atribuye la tendencia de aumento de los daños registrados a la expansión de la población y del desarrollo más que a la frecuencia o fuerza de las tormentas.

Ahora la atmósfera y el océano aparentemente entraron en una fase más activa de los huracanes. Algunos expertos creen que la tendencia de turbulencias que empezó hace dos años significa un retorno a lo que se vivió en las décadas de los años 40, 50 y 60, cuando hubo una intensa actividad de huracanes en Estados Unidos.

Si esto es así, de acuerdo con el nuevo estudio, el costo de los daños ocasionados por los huracanes -que de por sí son ya los desastres naturales más costosos en E.U.- pueden elevarse en forma considerable.

Los científicos ofrecen variadas explicaciones de las posibles causas del incremento en la frecuencia de los huracanes.

Un nuevo estudio mostró que las temperaturas de la superficie del mar en 1995 eran las más altas registradas en el Atlántico Norte tropical. Ese año, 19 tormentas tropicales y huracanes formados en la zona doblaron el promedio registrado entre 1946 y 1995.

Los autores del estudio concluyeron que los mares más cálidos estimulan la evolución y desarrollo de huracanes incipientes, ya que les proporcionan mayor energía. Las temperaturas en la región de los nacimientos de los huracanes - que está entre 10 grados y 20 grados latitud norte- han permanecido por encima del promedio desde 1995.

Ya sea por coincidencia o no, 1995 también fue un año récord en cuanto a la temperatura global y algunos científicos dicen que esto permite deducir la posibilidad de que el calentamiento global está contribuyendo al aumento de la frecuencia de los huracanes. La coincidencia sugiere algún vínculo entre el fenómeno de los huracanes y el calentamiento global, pero este debe ser probado. Por ahora es solo una de las posibilidades , dijo Mark A. Saunders, autor principal del estudio.

Otros afirman que es muy probable que el calentamiento global no sea la causa del aumento en la frecuencia de los huracanes. Uno de estos es William M. Gray, científico atmosférico y experto en huracanes de la Universidad de Colorado en Fort Collins. La elevación de la temperatura marina no está relacionada con el calentamiento del planeta , dijo y añadió que el calentamiento global ha sido lento, mientras que la temperatura de la superficie marina del océano Atlántico se ha elevado considerablemente en pocos meses.

Gray y su grupo de investigadores predijeron en forma acertada que 1995 sería uno de los años más activos que se hayan registrado, a pesar de que subestimaron 1996. En abril, el grupo predijo que 1997 también traería más huracanes de lo acostumbrado, incluyendo los más intensos. Estas tormentas principales o mayores son definidas como las que tienen vientos pico sostenidos de más de 176 kilómetros por hora y son responsables del 75 por ciento de los destrozos ocasionados por huracanes. Un número menor de huracanes tienen tienen vientos pico de por lo menos 120 kilómetros por hora.

Los expertos predijeron que en la temporada de huracanes en 1997 -que empezó oficialmente el domingo y durará hasta noviembre- se presentarán siete huracanes, tres de los cuales están en la categoría de intensos, y cuatro serán tormentas tropicales menores lo suficientemente fuertes para ser bautizadas con nombre propio.

Para citar un ejemplo, 11 de las 19 tormentas que han recibido nombres en 1995 fueron en realidad huracanes, cinco de ellos muy severos. El año pasado, nueve de las 13 tormentas tropicales bautizadas con nombre propio fueron en realidad huracanes y de estos, seis fueron severos.

Las predicciones del grupo de Colorado abarcan parte del océano Atlántico, el mar Caribe y el Golfo de México. Los expertos no intentaron predecir si alguno de estos huracanes golpearían territorio continental. Sus predicciones están basadas en una gran cantidad de signos y fenómenos atmosféricos que Gray ha identificado como indicadores de la actividad de huracanes. Uno de ellos es la cantidad de lluvia en la región Sahel en el occidente africano, donde se forman las pequeñas áreas de baja presión que son en realidad los embriones de los huracanes.

Cuando la región Sahel permanece más húmeda, según Gray, se forman más embriones de huracanes. Este año Sahel está muy húmedo. Otro factor es el fenómeno conocido como El Niño, la gran piscina de agua cálida que se desarrolla entre cada dos y siete años en el Pacífico tropical oriental y cambia los patrones climáticos en todo el mundo. Cuando está presente, vientos fuertes que soplan desde el Oeste tienden a competir por el espacio con los huracanes en desarrollo y hacen que muchos de ellos no sobrevivan con éxito.

El Niño probablemente aparecerá a finales de este año, según los expertos, pero el grupo de Colorado dice que no coincidirá con la aparición de los huracanes y, por lo tanto, no los afectará. Otros elementos incluyen el comportamiento de los vientos estratosféricos que circulan por el globo en la línea ecuatorial y los fenómenos climáticos que se presenten aun lejos de la zona del Atlántico donde se presentan los huracanes, un ejemplo de ello podrían ser las temperaturas registradas sobre Singapur.

En general, según los expertos, los indicadores apuntan hacia una alta actividad de huracanes este año. Uno de los indicadores más poderosos, de acuerdo con el reciente informe de Saunders y Andrew R. Harris, científicos del clima del Colegio Universitario de Londres en Gran Bretaña, el la temperatura marina superficial en el océano Atlántico. Su análisis estadístico mostró que, a pesar de que la mayoría de los factores relevantes eran de por sí favorables para el desarrollo de huracanes en 1995, el decisivo fue la inusual calidez del agua del océano.

The New York Times News Service

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