LOS VENEZOLANOS LE APUESTAN A LA SUERTE

LOS VENEZOLANOS LE APUESTAN A LA SUERTE

Con este dinerito ya tengo para llevar a mi mamá al médico y comprar sus remedios , festejaba Freddy Martínez, un peluquero caraqueño, mientras abanicaba una paca de 50 mil bolívares (unos 107 mil pesos colombianos), que había recibido por sacarse un numerito de la lotería.

15 de junio 1997 , 12:00 a. m.

Freddy, a sus 30 años, como uno de cada cuatro venezolanos, busca en los juegos de azar la mejor forma para salir de los problemas y redondear una platica . El, como los demás, dice invertir en diferentes formas de juegos de azar, mensualmente hasta 60 mil bolívares (unos 128 mil 400 pesos colombianos), equivalente al 30 por ciento de su sueldo que apenas llega a los 200 mil bolívares (unos 428 mil pesos colombianos).

La crisis económica desencadenada en Venezuela en los últimos años, que tuvo su origen en la quiebra de una veintena de bancos locales en 1994, ha hecho que el poder de compra de los venezolanos se haya reducido en un 200 por ciento. Hoy, el ingreso mínimo es de apenas 75 mil bolívares (158 mil pesos), del cual sólo 15 mil bolívares (unos 32 mil 100 pesos) corresponden al salario, calculable para las prestaciones sociales o cesantías. En contraposición, el valor de la canasta familiar es del equivalente a los 250 mil pesos colombianos y la inflación al cierre de 1996 se ubicó en un 103,2 por ciento.

PARA SALIR DE POBRE Es así que sin encontrar otras opciones, los venezolanos han visto el juegos de azar como la esperanza de salir de pobre , como lo dice Lorena Peraza, una administradora de un local comercial, quien justifica su afición por la lotería, porque de nada vale tanto trabajo, el sueldito no alcanza ni para el mercado .

Lorena, una mujer de 43 años, confiesa jugar todos los días hasta 3 mil bolívares (unos 6 mil pesos colombianos) en lotería, carreras de caballo y el raspadito , una modalidad de lotería instantánea.

Alberto Delgado, presidente del Comité Nacional de Agencias de Lotería, confirma que el fenómeno del incremento en el juego de azar se debe a la crisis económica de Venezuela, lo que se tradujo en que los venezolanas aumentaron la compra de loterías en más del 100 por ciento .

Esa demanda de juegos de azar ha hecho que Venezuela se pueda considerar todo un garito , con cuatro poderosas organizaciones de lotería, que juegan cuatro veces al día, hay unas 30 mil agencias o expendios de venta autorizadas y una cifra indeterminada de bancas o ventas clandestinas de terminales o chances , además de cuatro hipódromos a nivel nacional que tienen carreras de caballos los martes, sábados y domingos.

También se cuentan los casinos ilegales, ocultos en pulcras fachas, en Caracas, y unas diez casas de juego autorizadas en Margarita y Puerto La Cruz, las principales ciudades turísticas de Venezuela.

A eso se suma que en un sólo canal de televisión (Venevisión) hay tres shows semanales de loterías: El Kino de la Lotería del Táchira , El LottoQuiz de la Lotería del Zulia y El Super Cuatro , mientras que en una televisora del Estado se emite El Bingo de la Lotería de Caracas .

En todos esos programas además de realizarse los sorteos formales, se hacen concursos paralelos con premios como automóviles, apartamentos y diversos electrodomésticos, para quienes envían sus talonarios de juego, aunque sean perdedores.

El target de los consumidores de loterías es heterogéneo, sin discriminación de raza, sexo o clase social, hasta el administrador más estricto ha visto doblegar su esquema moral ante las posibilidades de ganar millones, a decir del presidente de la Cámara Nacional de Loterías, Ignacio Juaristi.

El juego de loterías va a quien tenga esperanza de que jugando el número soñado, una fecha de nacimiento o aniversario, puede hacerse millonario , refiere Juaristi.

MAS QUE UN JUEGO La lotería, más que juego de azar, luce como el único negocio que ha prosperado en medio de la crisis económica, que ha hecho que el aparato productivo se mantenga paralizado en un 60 por ciento.

Del éxito del juego de azar se benefician muchos, incluso el propio Estado, que recibe el 10 por ciento del Producto Interno Bruto de los impuestos por este concepto.

De este negocio viven, según cifras de la Cámara Nacional de Loterías, unas 500 mil personas, el equivalente al 6,25 por ciento de la población económicamente activa de Venezuela, que es de 8 millones de habitantes.

Según las proyecciones de la Lotería de Caracas, se están jugando diariamente en Venezuela 2 mil millones de bolívares (alrededor de 4 mil 280 millones de pesos). De ese monto sólo 100 millones provienen del juego legal.

De esos ingresos, se dedica el 16,5 por ciento a impuestos, 50 por ciento a premios, 10 por ciento en costos fijos de operación y el resto se devuelven a la comunidad en obras sociales, como salud y educación, asegura el presidente de la Cámara de Loterías.

Juaristi admite que, a diferencia del resto de la economía que ha sido recesiva, el mercado del azar ha experimentado un crecimiento del orden de los 400 millones de bolívares (856 millones de pesos) diarios desde hace dos años. En contraposición el consumo de alimentos ha caído en un 20 por ciento en el primer trimestre de 1997, según cifras aportadas por la encuestadora Dataanálisis.

Sólo en un discreto expendio de loterías del centro de Caracas, se logra recaudar un promedio de 300 mil bolívares (unos 642 mil pesos) en un día.

El juego de loterías va a quien tenga esperanza de que jugando el número soñado, una fecha de nacimiento o aniversario, puede hacerse millonario .

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