HOY PERIODISTA, MAÑANA POLÍTICO

HOY PERIODISTA, MAÑANA POLÍTICO

La cadena de televisión CBS recién contrató en Estados Unidos a una respetable y veterana política, la congresista republicana de Nueva York Susan Molinari, como presentadora de un nuevo espacio noticioso los sábados en la mañana.

15 de junio 1997 , 12:00 a. m.

Y no acababa CBS de anunciar su nueva estrategia cuando ya se había desatado una polémica nacional sobre los efectos contraproducentes, para la integridad e independencia del periodismo estadounidense, de la decisión de la legendaria cadena. Su supone que Molinari asegura fama y buenos ratings.

CBS ha reducido a polvo la pared (que separaba al periodismo y la política) , escribió en un editorial la semana pasada el diario The New York Times, mientras que Jonathan Alter, influyente columnista de la revista Newsweek, catalogaba como azaroso el ir y venir de personajes públicos entre dos profesiones difícilmente compatibles.

No es la primera vez en este país que un político decide escampar por un tiempo detrás de las cámaras de televisión o cambiar para siempre de profesión. Pat Buchanan, dos veces ex candidato a la Presidencia de Estados Unidos, va y viene de CNN con solvencia.

George Stephanopoulos, ex consejero de Bill Clinton, dejó la Casa Blanca el año pasado para convertirse en columnista de Newsweek y comentarista de la cadena ABC, mientras decide volver a la política. Como ellos, pululan en Estados Unidos y Colombia los trapecistas entre el periodismo y la política.

Y si en Colombia esta práctica es común y poco cuestionada, en Estados Unidos es nueva y representa no menos que una cachetada a una profesión que hasta ahora se caracterizaba por su independencia; por querer mantener la objetividad, seriedad y la credibilidad.

Preguntas como esta se hacen los críticos de CBS. Podrá la congresista Molinari mantener su ecuanimidad al entrevistar desde CBS a un amigote de su mismo partido, el presidente de la Cámara de Representantes Newt Gringrich? La polémica coincide con la contratación en Colombia de un candidato a la Presidencia, Antanas Mockus, como reportero del noticiero QAP. Y de la petición de otro aspirante, Carlos Holguín Sardi, de unirse a la flotilla de periodistas del noticiero de las Marías.

Pero ni lo de Mockus ni lo de Holguín Sardi ha incentivado cuestionamientos serios en un país en el que la línea divisoria entre ambas profesiones ha sido prácticamente nula en el pasado. Al fin de cuentas algunos de los periodistas más respetados en la historia de Colombia han sido los políticos más brillantes: Eduardo Santos, Laureano Gómez, Alvaro Gómez, Alberto Lleras, Carlos Lleras.

Solo en las últimas dos décadas los medios colombianos han intentado independizarse, aunque son más bien pocos los periodistas que logran o quieren mantenerse de un lado de la orilla durante todas sus carreras. En 1986, al ser entrevistado por Germán Manga para el libro Daniel Samper y José Salgar enseñan periodismo , el entonces columnista Daniel Samper defendió el compromiso del periodista hacia el ejercicio de su actividad. Hay quienes ven en el periodismo un trampolín para saltar a otras alturas, sin considerar que es una actividad que permite nacer, vivir y morir en ella y desarrollar una enorme e importante tarea social, sin buscar salidas hacia la política Diez años más tarde, la escuela Samper no ha calado en el país. Más bien predominan periodistas como el bogotano Mauricio Vargas, que de jefe de redacción de Semana (1989), pasó a ser consejero (1990 y 1991) y ministro de Comunicaciones del presidente Gaviria (1991-1992), antes de volver a Semana. Hoy día es director de noticias de Radionet y un defensor acérrimo del péndulo periodismo/política, pues según dice, le ha dado enseñanzas únicas de ambos lados del charco. Nunca he creído en los puritanos que predican en la objetividad plena , comenta Vargas.

También los hay a la inversa. En cuestión de una década, Rodrigo Pardo ha sido: periodista de EL TIEMPO, Ministro de Relaciones Exteriores de Ernesto Samper, presentador de reinados de belleza, columnista de la revista Cambio 16 y más recientemente Embajador en París del gobierno de Samper.

El caso de la congresista Molinari también coincide con la escaramuza literaria entre tres de los principales columnistas del país, D Artagnan, de EL TIEMPO, y Antonio Caballero y Plinio Apuleyo Medonza, de la revista Semana. En parte, los flechazos que se han lanzado entre ellos se deben precisamente al espinoso tema de la independencia conceptual del periodista o columnista.

Y mientras a Caballero no se le critica por su independencia, éste sí cuestiona la entereza de Plinio. Lo que es malo es cambiar de ideas cada cuatrienio, como hace Plinio al viento cambiante de sus anhelos diplomáticos , escribió Caballero en Semana el 19 de mayo.

Plinio, que fue Embajador en Roma del actual gobierno, se ha encargado, por su parte, de cuestionar los valores de D Artagnan, al escribir que el mosquetero se ha acostumbrado a defender lo deshonesto y es ajeno a cualquier consideración ética , según su columna del 5 de mayo en Semana.

Quién es entonces el rey de la verdad? Daniel Samper o Mauricio Vargas? El The New York Times o Susan Molinari? Deberían los periodistas ser drásticamente independientes como predica el subdirector e EL TIEMPO, Enrique Santos Calderón? O subjetivamente objetivos, como lo evidencian los escritos de los redactores del The Financial Times de Londres? El primer paso debería ser un debate, como el que se libra en Estados Unidos.

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