EL TOQUE ERÓTICO CANADIENSE

EL TOQUE ERÓTICO CANADIENSE

El sexo desenfrenado como experiencia literaria se ha traducido en obras de altísima calidad, escritas por Henry Miller, Anaís Nin o Milan Kundera. En la España de los últimos años hay concursos anuales que seleccionan las mejores propuestas eróticas derivadas del denominado follón , y el premio La sonrisa vertical se convirtió en el adalid de un movimiento transgresor absolutamente renovador. En Canadá, del lado tanto británico como francófono, el sello Alliance Communications explora los senderos más recónditos del ser humano hasta constituirse en una de las primeras corrientes vanguardistas del mundo y complacer a quienes todavía creen que el arte moderno, o quizás posmoderno, debe servir para perturbar las conciencias tranquilas, según lo expuesto varias veces por Luis Buñuel.

13 de junio 1997 , 12:00 a. m.

París Francia, dirigida por el canadiense Gerard Ciccoritti, se sitúa más allá de las convenciones establecidas por cuanto rompe con los esquemas idílicos del melodrama made in usa para recorrer tortuosos senderos en donde las fantasías amorosas no se detienen y las relaciones de pareja cubren una gama completa de posibilidades enfermizas o autodestructivas que ciertamente refleja las ansiedades contemporáneas. Abierta tolerancia sexual que se desenvuelve alrededor de la insatisfacción de su protagonista una escritora profesional de Toronto que recuerda una intensa aventura pasional vivida en París y descarnada visión del libertinaje que dio origen a una novela, Bajo la piel, cuyos elementos de ficción hacen parte del proceso mental reservado de la creación literaria.

Eros y Thanatos, o... placer y muerte, entrelazados y sujetos a una profunda dicotomía cuyas cicatrices golpean la sensibilidad y someten sin contemplaciones al indefenso espectador, quien, por lo tanto, deberá soportar la crudeza de algunos niveles sadomasoquistas, bisexuales y liberadores de los deseos reprimidos. Tanta honestidad intelectual, mas no crueldad sensorial, obedece a planteamientos íntimos o reveladores de lo que no vacilaríamos en reconocer como una especie de subconsciente colectivo que se plasma en una expresión artística muy bien calibrada. Aunque el sexo no conduce a ninguna parte , sus personajes cuatro hombres y una mujer lucharán unidos frente a la locura, los instintos desesperados y el trágico e irreversible final.

Lucy se enfrenta contra el pasado que la acecha: asesinar a su amante gángster en la imaginación o recrear sus imágenes en el blanco y negro de una lectura reiterativa. William es el complaciente editor que vive en carne propia un dilema: apreciar el peligroso talento de su esposa o compartir aquellas tentaciones que nutren el filón comercialmente apreciado por su contenido seudopornográfico. Con un ejemplo reciente a la mano, como podrían ser también Crash o Extraños placeres, el aplaudido cine canadiense demuestra sus audacias en el tratamiento de situaciones inquietantes y lascivas de las almas torturadas cuando descienden al infierno en busca de lo que nunca antes habían experimentado.

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