REFORMA DEL SECTOR DEFENSA

REFORMA DEL SECTOR DEFENSA

La Misión para Reforma de la Administración Pública ha elaborado un estudio para el sector Defensa que, de llevarse a cabo, traería consigo una hecatombe orgánica, un caos administrativo y un grave impacto moral, como los que se causaron al Hospital Militar con la creación del Instituto de Salud, ahora en liquidación.

13 de junio 1997 , 12:00 a. m.

Sorprende el desconocimiento de que dan muestra los autores de este trabajo sobre las Fuerzas Militares que pretenden reformar. Comienzan sentenciando que, frente a una misión común, cada Fuerza se desenvuelve bajo esquemas y metodologías particulares totalmente desarticuladas, por lo tanto no se interconectan ni interactúan sinérgicamente para confluir en un plan globalizante...

Con este sinérgico abrebocas, el documento se adentra especulativamente en el Ministerio de Defensa y sus componentes armados con la tesis de la presunta desarticulación. Como si no existiese un comando general de las Fuerzas Militares con un Estado Mayor Conjunto cuya función es, precisamente, realizar esa articulación, pero partiendo de la base de que, operando cada fuerza en ámbitos distintos (tierra, mar y aire) con elementos propios para cada ámbito, deben poseer adecuada autonomía, convergente, eso sí, a la misión común.

No cabe en un breve comentario el análisis pormenorizado del documento. Lo grave es que de los errores se parte para formular recomendaciones que conducirían a un desastre como el del Hospital Militar, en sus buenos tiempos una de las más prestigiosas instituciones médico-científicas de América. Tenían fama sus congresos. Contaba con profesionales de prestigio continental. Aquí sí que había una sinergia real, por cuanto la suma de esfuerzos dentro de mística y espíritu de cuerpo ejemplares producía resultados globales muy superiores al de la suma de los que realizaban los individuos.

La reformitis acometió entonces con más ahínco que conocimiento de causa. El personal médico que se enorgullecía de pertenecer a la institución por su nivel científico comenzó a abandonarla. El Instituto de Salud se burocratizó, como todo en el Estado hipertrófico que nos desgobierna, y nuestro hospital cayó en el tremedal de paros recurrentes, desgreño administrativo y agonía presupuestal en el que se debate todo el sector de la salud pública en Colombia.

Ahora pretende el estudio suprimir la Caja de Sueldos de Retiro. Para qué? Para terminar quebrando el régimen prestacional militar como lo ha estado inveteradamente Cajanal? También liquidar sus activos, que son fuente importante de recursos para atender el pago de los retirados de las Fuerzas Militares, manejados con pulcritud y eficiencia.

En este afán de desmantelamiento institucional, se prosigue en forma obsesiva con criterios no siempre acordes con la función, el entorno, la necesidad de servicios propios para organismos cuyo carácter es bien distinto al de establecimientos públicos que no tienen la defensa nacional como función. La sanidad militar en todos los ejércitos funciona como servicio orgánico. Qué tal los heridos en combate haciendo turno en las urgencias de hospitales privados o esperando que haya camas para recibirlos? O siendo rechazados porque el Gobierno dejó de cancelar servicios acumulados? Para no hablar de los costosos, lentos y altamente especializados procesos de rehabilitación física y sicológica.

El Club Militar, obviamente, debe desaparecer. Quién asumiría la función recreativa y social que hoy cumple? El Jockey? El Gun? El Country? El Club de Empleados Oficiales, que no da abasto para sus propios socios? Sugiere que sea la Asociación de Oficiales en Retiro, entidad gremial que no tiene ni los medios ni la organización requerida ni es esta su función. Et sic de ceteris con todos los organismos adscritos o vinculados con el Ministerio de Defensa.

Como el Instituto de Casas Fiscales del Ejército, que ha realizado labor colosal proveyendo a oficiales y suboficiales alojamientos que los respectivos sueldos no les permitirían cubrir en el mercado de finca raíz, ni la inestabilidad de los cargos por función del orden público obtener contractualmente.

Señor ministro Gilberto Echeverri Mejía. Nuevo usted en el cargo, por Dios no se deje seducir por pretendidas sinergias que conducirían en el inexperto concepto de sus teorizantes autores a finalidades globalizantes . Confiamos en su pragmatismo antioqueño, en su talento y en la asesoría especializada y leal de sus mandos militares y Estado Mayor Conjunto.

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