COLUMNA TRANSITORIA

COLUMNA TRANSITORIA

Esta columna se titula transitoria por dos potísimas razones. La primera, porque a pesar de ser repetitiva, va a versar de nuevo sobre el tránsito. Y la segunda, porque definitivamente todo lo que se diga en ella, como ocurre con lo dicho en todas las anteriores, no pasa de ser transitorio, pues ninguna de las autoridades distritales a las que van dirigidos los comentarios, las críticas, las quejas y las sugestiones para mejorar la calidad de vida de los bogotanos, se da por aludida. Y menos se toma el trabajo de estudiar si es posible remediar alguna de las inquietudes expuestas.

13 de junio 1997 , 12:00 a. m.

Sin embargo, mis lectores me impulsan a insistir ilusionados, quizá por el refrán ininteligible que dice La constancia vence lo que la dicha no alcanza (?). Por ello traigo de nuevo a colación la inexplicable ausencia de los agentes de Policía, a cuyo cargo dice la prensa que ha quedado confiado el tránsito. Los agente de la Policía, qué se hicieron? No vemos que haya mejorado en nada la circulación (nombre impropio para un tránsito en permanente trancón, que no circula), ni vemos que hayan sido capaces de poner orden a los buses que ya han llegado a extremos inconcebibles.

Hay alguien que haya visto que se les exija el respeto a los semáforos o que los multen por parar cada cinco metros a recoger un pasajero, inclusive en mitad de la vía? O que les impidan brincarse los jardines separadores para pasar de un carril al otro lado de la vía? O que no les dejen ocupar absolutamente todos los carriles de una avenida a lo largo de toda una cuadra? Y para qué hablar de los y las conductoras salvajes que si fueran multados por sus innúmeras peripecias tendrían que vender el carro...

Seguimos en la imperante ley de la selva sin que se observe una mayor vigilancia ni un mayor control de nada. Pasaron dos años y medio en los que el alcalde Mockus no mantuvo su campaña educativa, con la consecuencia de que el respeto a las cebras, así como la pintura que las marca, se han ido destiñendo poco a poco. Y nos quedan seis meses de ejercicio del nuevo Alcalde, que bien podrían aprovecharse para intensificar de nuevo este tipo de campañas con la asistencia, hoy invisible, de los agente de Policía.

Si a pesar de los huecos, de los trabajos de las telefónicas, de los semáforos apagados o mal regulados, de los contraflujos (para los cuales nunca se educó a los peatones que viven en peligro mortal) se aliviara la vida de todos los ciudadanos, conductores y peatones, con un poco de orden y disciplina en el tránsito, mucho mejoraría su diario discurrir y su temperamento agresivo.

De esto y de temas importantes para la cultura ciudadana quise hablar primero con el señor Mockus (que nunca me concedió cita) y con el señor Bromberg de quien tampoco he logrado obtenerla. Sea esta una nueva y pública solicitud, pues todas las anteriores han sido, como esta nota, transitorias...

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