SAMBA Y SALSA SEGÚN GARCÍA ESPINOZA

SAMBA Y SALSA SEGÚN GARCÍA ESPINOZA

Aliar la historia de la salsa y de la samba a través de una película musical de ficción es la idea del cineasta cubano Julio García Espinosa.

13 de junio 1997 , 12:00 a. m.

A los 71 años, el autor de uno de los clásicos del cine cubano, Las aventuras de Juan Quinquín, pero también de Cuba baila, quiere hacer realidad un viejo sueño, según contó a la AFP, una película musical, como aquellas cintas de los años dorados de Hollywood en la que dos culturas musicales (como son la de salsa y samba) se unen en la pantalla.

Esta es la principal razón de su estadía en la ciudad brasileña de Fortaleza, donde se acaba de desarrollar en VII Festival de Cine de Ceará. De aquí viajará a Río y a otros puntos del país para documentarse.

Después de asistir a una presentación de forró , particularidad musical nordestina en un local donde los martes por la noche, jóvenes y menos jóvenes se pelean por entrar, Julio García Espinosa decía que la película que prepara no tendrá nada de un documental sino que contará una historia -todavía no sabe cuál- engarzada alrededor de estos dos ritmos.

La música latinoamericana siempre ha estado muy presente en el cine, en el que ha ayudado a contar las historias más variadas. Baste mencionar el mambo Patricia que Federico Fellini incluyó en uno de los momentos más felices de La dolce vita con un Mastroianni convertido en periodista arrepentido de la vida y una Anita Ekberg, en una pura tentación rubia.

El bolero -charlaba García Espinosa- es probablemente el ritmo que más historias ha entrañado siempre. Recordaba al cantante Pedro Juncos: Escribió aquel maravillosos Nosotros para su novia, cuando estaba tuberculoso y sabía que iba a morir .

Y qué tal el ecuatoriano Julio Jaramillo? Era un personaje fuera de serie. Se murió también muy joven después de haber tenido 27 hijos en siete países. En el estadio de Guayaquil lo velaron durante tres días y tres noches... Era tan celebérrimo y rico que viajaba sin maletas. Cuando llegaba a una ciudad se compraba todo el vestuario que necesitaba .

En medio de las evocaciones, en una noche de forró a orillas del mar en Fortaleza, la voz de Gilberto Gil rompe el trasfondo bullicioso que rodea el lugar. Julio García Espinosa escucha atentamente, toma alguna nota cuando alguien le da un detalle sobre la música brasileña, con el entusiasmo de quien hace algo por primera vez.

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