LAS JUGADAS DEL DEBATE SOBRE EXTRADICIÓN

LAS JUGADAS DEL DEBATE SOBRE EXTRADICIÓN

A las 8:25 de la noche del martes, el representante liberal Jesús García se acercó al ministro del Interior, Carlos Holmes Trujillo, y le dijo que era el momento para realizar un receso con el fin de conciliar las diferentes propuestas expuestas en el debate.

12 de junio 1997 , 12:00 a. m.

En ese momento, Trujillo se estaba dirigiendo a los representantes para reiterarles la importancia de un mecanismo de este tipo en la política Colombia y su lucha contra el narcotráfico.

A esa hora, había un ambiente muy tenso en la Comisión Primera de la Cámara que debatía el proyecto para el mecanismo: un bloque de cerca de 16 representantes estaba dispuesto a votar en contra de la extradición. El debate se estaba enredando. Y el Gobierno lo sabía.

Por eso, permanentemente las ministras de Justicia y Relaciones Exteriores, Almabeatriz Rengifo y María Emma Mejía, salían y entraban del recinto para hablar en el pasillo con algunos parlamentarios, entre ellos Vivianne Morales, Jesús Ignacio García, Roberto Herrera y William Vélez, todos de la llamada aplanadora gobiernista en el Congreso y, al mismo tiempo y paradojicamente, enemigos de la extradición.

Y si las conversaciones se daban en el pasillo, también en la propia curul de los representantes, como en las de Carlos Alonso Lucio y Ramón Elejalde. A ellas llegaron la ministra Rengifo y el ministro del Interior, Carlos Holmes Trujillo, para tratar de convencerlos de su voto afirmativo a la extradición.

A las 8:45, el receso se produjo e, inmediatamente, los representantes y los delegados del Gobierno se dividieron en dos grupos.

El primero, que se reunió en la Vicepresidencia de la Comisión, lo integraban quienes se oponían a la extradición y a la retroactividad, pero eran moderados , entre ellos Jairo Chavarriaga, José Darío Salazar y Yolima Espinosa.

El segundo grupo se citó en la Secretaría de la Comisión. Allí se reunieron los Ministros y los representantes que apoyaban la extradición.

Un bloque de parlamentarios, que definitivamente le decía no a la extradición, no intervino en ninguno de estos grupos, entre ellos Morales, Elejalde, Aristizábal y Lucio.

Aunque el receso fue programado para sólo 10 minutos, cerca de una hora después entraron representantes y Gobierno al recinto. Y ahí fue cuando algunos del primer grupo se voltearon a favor del Gobierno.

Así quedó claro después del receso, cuando Salazar pidió la palabra para decir que un bloque de 19 congresistas había llegado a un acuerdo: votar en contra de la extradición retroactiva. Para ello, presentó una sustitutiva al proyecto votado en Senado, la cual planteaba la extradición a partir de la vigencia del acto legislativo. Es decir, no aplicable a los Rodríguez Orejuela, entre otros.

Sin embargo, a la hora de la votación no lo hicieron 19 representantes a favor de esa iniciativa, sino sólo 16. Esto generó el enredo y el primer sentimiento de éxito del Gobierno porque se produjo el primer empate 16-16 sobre la retroactividad.

En ese momento se originó una especie de zambra y el desconcierto se apoderó del recinto pues nadie recordaba el procedimiento cuando se presentaba un empate. La Secretaría de la Comisión informó que según el reglamento el paso a seguir era una nueva votación. Pero otra vez se dio el 16-16. Votaron no a la retroactividad: Luis Fernando Almario, Betty Camacho de Rangel, Jesús Angel Carrizosa, Jairo Chavarriaga, Yolima Espinosa Vera, Jesús Ignacio Valencia, Jorge Gómez Celis, Luis Roberto Herrera, Roberto Londoño, Carlos Alonso Lucio, Mario Rincón Pérez José Darío Salazar, Luis Vicente Serrano, José Félix Turbay, Joaquín José Vives y Horacio Zapata.

Entonces, según el reglamento, dos veces empate significa negado y hay que votar el proyecto original, el aprobado en Senado. Se votó y se negó 22-10.

Se generó la confusión porque nadie sabía realmente los alcances de estas votaciones. Mientras en el primer inciso del articulado la extradición quedaba condicionada a tratados públicos y a la ley (como un tratado internacional, es decir, con posibilidad de retroactividad), en lo aprobado la retroactividad quedaba negada. Es decir, en el articulado aprobado se le dice sí y no al mismo tiempo.

El gran ganador de esa partida fue el Gobierno, que gracias al cabildeo y a las llamadas telefónicas personales del presidente Ernesto Samper a algunos representantes, logró mantener vivo el tema para segundo debate y que la retroactividad no quedara en la Constitución.

Los dos pasos Uno de los primeros pasos para buscar eliminar la retroactividad de los tratados públicos los dio Chavarriaga, uno de los ponentes de la extradición. El fue retenido en 1992 durante un allanamiento antidrogas y en la actualidad la Corte Suprema de Justicia lo investiga por el delito de enriquecimiento ilícito.

Chavarriaga explicó el sentido de su aclaración o constancia, que consistía en que se prohibiera la extradición cuando se tratare de hechos que estuviesen siendo investigados en el país o que hubiesen sido cometidos con anterioridad a la vigencia del acto legislativo que se discutía.

Minutos después se dio el segundo paso o movida de ficha , según comentó un grupo de congresistas, con el anuncio de Chavarriaga de que su constancia no tenía el carácter de proposición substitutiva de la principal, aunque se reservaba el derecho de intervenir más adelante en el debate y presentar una proposición.

Al decir de algunos representantes consultados por EL TIEMPO, con esas palabras se le mandó una especie de mensaje cifrado a la Comisión para que recogiera en parte el sentido de esa recomendación, como horas más tarde ocurrió, cuando se presentó una proposición que eliminaba la retroactividad de la vigencia de los tratados. Ese texto conciliaba a los dos sectores considerados más duros: los enemigos de la extradición y los que la aceptan, pero sin retroactividad.

En las casi 12 horas de debate fueron varias las jugadas que se hicieron. Los enemigos de la entrega de nacionales intervinieron en la primera parte del debate, lo cual dejaba la sensación de que la iniciativa amenazaba con hundirse. Así lo hizo, reiteradamente, Lucio, uno de los representantes que en 1995 se reunió con los Rodríguez Orejuela, lo que generó un escándalo.

En esos momentos se presentó la propuesta de dejar activo el actual artículo 35 de la Carta que prohibe la extradición. Según algunos parlamentarios esa recomendación se interpretó como una carta que servía para jugar en el momento de negociar la proposición que en definitiva se pondría a consideración de la Comisión, como en efecto ocurrió.

Posiciones La mayoría de representantes llegó a la sesión con una posición clara sobre el articulado que habla de la entrega de nacionales.

Contrario a lo que ocurre con otros proyectos, en los que los diferentes grupos políticos con asiento en el Congreso actúan conforme a una directrices, en la iniciativa sobre la extradición se votó más por posiciones preconcebidas que por disciplina de partido.

Esa situación quedó en evidencia en más de una ocasión. Dos botones de muestra: los amigos del Gobierno se apartaron de la solicitud del Ejecutivo de votar en forma positiva la iniciativa e hicieron todo lo contrario. Actuaron de esa forma, Vivianne Morales, Ramón Elejalde, William Vélez y Jesús Aristizábal.

En las todas del conservatismo ocurrió igual. Se apartaron de la orientación que había reco}enado: los representantes Jesús Carrizosa, Mario Rincón y Roberto Londoño.

Retroactividad diferida a tratados El texto del articulado sobre la extradición que aprobó la Comisión Primera de la Cámara es más fuerte que el evacuado por el Senado, toda vez que la parte que habla de los tratados públicos recoge intrínsecamente la retroactividad.

Así lo afirmaron algunos parlamentarios, quienes reconocieron que aunque existe un vacío de derecho positivo, el texto tal como fue aprobado difiere la retroactividad a los tratados y la propia jurisprudencia.

Indicaron que como la retroactividad quedó por fuera del texto está ahora sujeta a la interpretación que de la ley hagan el Gobierno y las altas cortes.

Algunos congresistas fueron más allá y expresaron que en su afán por dejar sin retroactividad el proyecto, los representantes se enredaron y produjeron el efecto contrario, es decir endurecieron el articulado.

Reconocieron que algunos tratados públicos, como el suscrito con Estados Unidos, es retroactivo y permite extraditar por hechos acontecidos antes de la vigencia de ese convenio bilateral.

Otros parlamentarios precisaron que el primer inciso del articulo aprobado reactiva también la Convención de Viena. Ese párrafo dice los siguiente: La extradición se solicitará, concederá u ofrecerá por delitos cometidos total o parcialmente en ele extranjero de acuerdo con los tratados públicos y/o por la ley colombiana .

El próximo jueves, el tema de extradición entra a debate en la plenaria de Cámara y desde ya se asegura que el primer punto que se discutirá y muy seguramente se votará de manera positiva es la no retroactividad.

Ese punto será el tema central del debate de una semana.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.