DE ALCANTARILLADO, NADA:

DE ALCANTARILLADO, NADA:

12 de junio 1997 , 12:00 a. m.

Los recientes aguaceros de marca mayor que cayeron sobre la capital han puesto de presente, una vez más, la grave, dramática insuficiencia del alcantarillado bogotano.

Bastaron dos precipitaciones torrenciales, para que media ciudad se inundara. En algunos sectores, como el de Galerías, el nivel del agua subió del piso hasta dos metros, con pérdidas cuantiosísimas para el comercio y las casas de habitación. Y no es que las inundaciones se hubieran presentado, como se dijo, porque algunas alcantarillas estuvieran obstruidas por desperdicios. La causa real de las inundaciones es la insuficiencia evidente del alcantarillado y de los colectores de aguas lluvias, como pudo observarse en las alcantarillas desbordadas que dejaron intransitables las calles del centro por varias horas.

Todos apreciamos la magnitud caótica de los trancones provocados por los dos aguaceros mencionados. Qué pasará en Bogotá cuando se venga un invierno prolongado? Es de esperarse que el inefable Departamento de Planeación Distrital no siga otorgando licencias para construir grandes edicios en zonas donde el alcantarillado no puede atender sino residencias de uno o dos pisos. Y es de esperarse que la Administración se ocupe de elaborar un plan maestro de alcantarillado que adecue el actual, pensado para tres millones de habitantes, a los siete largos que hoy tiene y a los diez que, por desgracia, tendrá en no muchos años.

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