Secciones
Síguenos en:
SOY SOCIAL DEMÓCRATA

SOY SOCIAL DEMÓCRATA

El país lo conoce por su valentía. También por su verticalidad. Aunque fue víctima de un atentado que, de milagro, no le costó la vida, cuando era embajador en Budapest, Enrique Parejo no ha dejado de denunciar el poder corruptor del narcotráfico. Si en algo cambió mi vida este atentado fue en el fortalecimiento de mi voluntad de luchar contra un fenómeno delictivo que le ha causado mucho daño al país y está en condiciones de seguirle causando más daño aún , opina Parejo, quien hoy lanza, a las 10 de la mañana, su candidatura a la Presidencia de la República en el Centro de Convenciones Gonzalo Jiménez de Quesada.

Es un costeño, de Ciénaga (Magdalena), que no revela los 63 años que tiene. Descontando el breve lapso en que fue presidente de las juventudes liberales de su pueblo, cuando estudiaba bachillerato, comenzó a hacer política tarde, en sus 50. Cuando estuvo de tercer secretario en la embajada colombiana en Roma, aprovechó e hizo una especialización en derecho penal. Luego, fue gerente de la regional de Santa Marta del Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena), secretario general de esa misma entidad, secretario general del alcalde de Bogotá Bernardo Gaitán Mahecha y subgerente del Idema.

Cuando estaba en el Idema (a finales del gobierno de López, al principio del de Turbay), me di cuenta del grado de corrupción del Estado y resolví que no podía seguir trabajando con este .

Fue entonces cuando fundó, junto con Roberto Arenas, Apolinar Díaz y Luis Carlos Galán, entre otros, la Unión Liberal Popular (ULP). Más tarde, Galán fundó el Nuevo Liberalismo y la ULP se disolvió. La mayoría de sus integrantes se fue al nuevo movimiento. En 1982, fue elegido senador por el galanismo (de esa lista solo quedan algunos vivos) y, luego del asesinato de Rodrigo Lara, Parejo lo remplazó en el Ministerio de Justicia. Tres propuestas Su compromiso, de resultar elegido Presidente de los colombianos, es en tres frentes: la justicia social, la lucha contra la corrupción y la seguridad ciudadana. Para enfrentar la primera, Parejo no niega que es liberal social-demócrata. Considera que no habrá paz estable mientras no mejoren los ingresos y las condiciones de vida de los más pobres. Y la mejor manera de lograrlo es aumentando la inversión del Estado para generar empleo.

Podemos mejorar la infraestructura del país: carreteras, escuelas, hospitales, caminos, y emplear masivamente a los colombianos para que realicen estas obras. Resolvemos así el problema de la infraestructura y también del empleo .

También le da mucha importancia a la educación. Para él, el punto clave es suplir el déficit de cupos en las escuelas de primaria y bachillerato.

Su segundo gran propósito es acabar con la corrupción y moralizar el país. Cómo lo haría? Apelando a la colaboración de la ciudadanía.

Muy etéreo? Parejo es más preciso para definir lo que no se debe hacer. Por ejemplo, aceptar que la justicia se negocie a cambio de resultados efímeros.

Negociar penas con los narcos, legalizar auxilios, ocultar el videocasete que denunciaba sobornos en la Constituyente para tumbar la extradición, todos, según Parejo, son actos del Gobierno y son inmorales.

Es también negar la justicia, anunciar por televisión que la Fiscalía le arregla los problemas penales a los delincuentes que brinden información a las autoridades. Al peor criminal le perdonan todo. A un ladrón de gallinas lo meten seis años preso. Con él nadie va a negociar , señala.

El otro gran poder corruptor de la sociedad, dice Parejo, además del narcotráfico, lo constituyen los partidos. Sus políticos han sido financiados por los carteles de la droga. Además, su clientelismo ha demolido las bases del Estado y lo ha vuelto débil. Frente a la guerrilla Si le dieran a escoger entre los dos actores de la violencia: guerrilla y narcotráfico, se quedaría con la guerrilla. Por lo menos en sus orígenes, esta tuvo principios altruistas, quería cambiar la sociedad, aunque ahora ya solo queden muy pocos altruistas en estas organizaciones armadas . De todos modos, cree que los gobiernos le han hecho demasiadas concesiones a la guerrilla. Sólo han debido negociar después de exigirles muestras concretas de paz.

A diferencia del gobierno de Gaviria, dejaría una puerta abierta para el diálogo, por si la guerrilla cambia su actitud. Pero jamás deben quedar en la impunidad los crímenes atroces que cometan.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.