DE DIENTES PARA AFUERA

DE DIENTES PARA AFUERA

Desde 1992 se sabía que la fluorización de la sal en Colombia era un programa inestable y riesgoso de salud, pero solo hasta ahora se está discutiendo el tema, abierto a la opinión pública, gracias a los informes de EL TIEMPO.

10 de junio 1997 , 12:00 a. m.

Una de las primeras instituciones a las que se entregó el resultado de las investigaciones sobre la estabilidad del flúor en la sal de cocina fue a la Federación Odontológica Colombiana. Si al presidente de la entidad de verdad le interesara el tema, ha debido auspiciar un nuevo estudio que confirmara, o desvirtuara si fuera el caso, los hallazgos que oportunamente se le comunicaron. Es improcedente en el medio académico, que a la evidencia investigativa se la pretenda contradecir, repitiendo el agotado discurso sobre las maravillas de la medida, pero sin ninguna prueba experimental validada.

Actitud muy diferente fue la asumida por Refisal, protagonista autorizado en este debate. El jefe de la División de Control de Procesos, Diego A. Avendaño, después de estudiar cuidadosamente las mismas publicaciones, reconoció su validez metodológica y rigorismo científico. Con él se concertó inspeccionar los sistemas de medición de flúor, tanto en la fábrica como en el laboratorio.

Al Invima, por otra parte, se le enviaron los resultados de las investigaciones sobre el contenido de flúor en sal de cocina y en cremas dentales, respondiendo a la solicitud de los funcionarios responsables de la vigilancia de Medicamentos e Insumos para la Salud y Productos Varios.

El decano y un profesor de la Facultad de Odontología de la Universidad de Antioquia terciaron en el debate, con una extensa carta, en lenguaje coloquial, dirigida a la señora Ministra de Salud. Los firmantes, orondamente, menosprecian las oscilaciones del contenido de flúor en la sal y pretenden adjudicar la causa de la fluorosis, exclusivamente, a los dentífricos y otras medidas de acción tópica.

La literatura científica ciertamente comprueba el consumo adicional de flúor por la población infantil, emanado de las cremas dentales. (Review of fluoride exposure and ingestion. Levy, S. Community Dent Oral Epidemiol. 22:173-180, 1994). Diversos estudios reportan que los niños, dependiendo de la edad, tragan entre el 12 y el 85 por ciento del dentífrico empleado en cada cepillado de los dientes. (A Review of fluoride intake from fluoride dentifrice. Levy, S.M. J. Dent Child 60: 115-124, 1993.

Pero también está plenamente aceptado por la comunidad científica que la fluorosis es el resultado de la sobredosis que pueda ocurrir, por el efecto acumulativo y sumatorio de diferentes fuentes que contribuyan a la ingesta de flúor. (Pendrys, D.G. Stamm, J.W. Relationship of total fluoride intaque to beneficial effects and enamel fluorosis. J Dent Res. 69: (Spec ISS): 529-538, 1990).

Por consiguiente, en la interpretación de la prevalencia de defectos estructurales del esmalte dentario, detectada en 660 escolares de Bogotá, cuenta fundamentalmente el flúor de la sal de cocina, por los elevados registros encontrados en las investigaciones realizadas.

Los estudiosos del flúor están preocupados por el aparente aumento de la fluorosis dental en diversos países, aun en áreas donde no está fluorizada el agua potable. La fluorosis es una intoxicación que afecta los tejidos en desarrollo, en los que el metabolismo de las sustancias minerales está alterado por el exceso de flúor.

Hoy se examina la forma como las combinaciones de diversas fuentes de flúor están ocasionando la enfermedad. Por otra parte, existe suficiente evidencia que soporta la tesis de que el flúor sistémico juega un papel menor en la inhibición de la caries dental, y es la acción tópica del flúor, la que realmente importa en esa función.

La discusión científica debe darse en un ámbito académico para ilustrar a los gestores de las políticas, sobre las decisiones que deben asumir en esta materia de salud pública. Están sobre el tapete los reportes investigativos, que deben ser valorados en sus implicaciones clínicas, para bien de la comunidad. El Ministerio de Salud no ha intervenido en el debate. Seguramente, la señora Ministra está esperando la citación de la Comisión Séptima del Senado o de la Cámara, para analizar la problemática expuesta.

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