UN MUNDO CON MENOS AMBIENTE

UN MUNDO CON MENOS AMBIENTE

Las estadísticas son alarmantes. Deforestación, erosión, contaminación de aguas, disminución de la capa de ozono, aniquilación de especies, entre otras, aumentan a pasos agigantados mientras la humanidad observa impávida, en algunos casos, el exterminio de la naturaleza.

10 de junio 1997 , 12:00 a. m.

Esta es una de las conclusiones a a las que llega el informe Perspectivas del Medio Ambiente Mundial, emitido por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), con participación de veinte institutos regionales multidisciplinarios y numerosos expertos mundiales en el área ambiental.

Resulta preocupante en particular la disminución del 2 por ciento del área mundial de bosques y regiones forestadas, en la última década. En particular, si se considera que en las regiones desarrolladas permaneció casi sin cambio su superficie y que en las en vías de desarrollo, la merma ascendió al 8 por ciento.

Los bosques africanos son los más agotados de todos los pertenecientes a las regiones tropicales, de los que resta sólo el 30 por ciento. En Asia, las reservas forestales no durarían más de cuatro décadas, al paso actual: solamente en la parte occidental se ha perdido el 11 por ciento de las reservas arbóreas en la década del 80.

Aunque el informe establece que en América latina y el Caribe la degradación ha sido importante, también reconoce que ha disminuido como resultado de iniciativas y programas nacionales y de las Organizaciones No Gubernamentales.

La degradación de los suelos es otra de las principales preocupaciones, ligada siempre a la disponibilidad de alimentos y del alivio de la pobreza. Quinientos millones de hectáreas en Africa sufren degradación moderada o severa, y el 47 por ciento de las tierras de pastoreo en América latina han perdido su fertilidad por erosión, sobrepastoreo, salinización y alcalinización , dice el informe.

El agua potable y su provisión es otro factor de preocupación común en el mundo. Se afirma que como resultado de la pobre calidad del agua mueren diariamente 25.000 personas y cerca de 1700 millones (una tercera parte de la población mundial) no cuentan con abastecimiento de agua potable.

Los pronósticos son tenebrosos: un cuarto de la población sufrirá de escasez crónica de ese elemento a principios del siglo XXI.

Una brisa de alivio, entre tanto diagnóstico negativo: hay preocupación en el manejo y desarrollo eficientes de los recursos hídricos en Asia, Africa y el Pacífico, y América del Norte y Europa comenzaron ya a protegerlos contra la acidificación y la contaminación.

Vastas regiones sufren los efectos de la acidificación de los suelos y del cambio climático por la lluvia ácida y la contaminación del aire. Todas las grandes capitales del mundo presentan algún tipo de problema por la mala calidad del aire, la capa de ozono continúa dañándose más rápido que lo que se preveía y sin embargo sigue aumentando el comercio ilegal de sustancias que la erosionan y no se acatan las leyes existentes.

Hacia el futuro La política ambiental se hace dentro de una atmósfera intensamente política, donde los intereses y los valores a menudo colisionan , manifestó Elizabeth Dowedswell, directora ejecutiva del Pnuma.

Las soluciones a los problemas ambientales no provienen únicamente de la concientización. Deben ser implacablemente buscadas y éstos, contrarrestados. Río (en referencia a la Cumbre de la Tierra) fue el principio del proceso: se acordó un marco básico de referencia sin precedente y se asumieron muchos compromisos, pero algunos temas vitales continúan sin respuesta.

En Colombia se esfuman los bosques De las 114 millones de hectáreas aproximadas de superficie que tiene Colombia hoy solamente quedan 54 millones que aún están, aunque parcialmente cubiertas por bosques.

En las tres últimas décadas se han deforestado 40 millones de hectáreas y, como van las cosas, en los próximos cinco años se necesitarán 150.000 hectáreas de bosque para satisfacer la demanda de madera.

Es decir, para que no sea necesario talar nuevos bosques naturales, el país debería contar para esa fecha con casi 200.000 hectáreas reforestadas.

Sin embargo, según un estudio realizado en 1996 por Orlando Rangel, investigador de la Universidad Nacional, actualmente solo hay 44.010 hectáreas de bosque reforestado (para usar con fines comerciales), lo cual implica que el ritmo de deforestación de bosque natural probablemente seguirá seguirá creciendo constantemente durante los próximos.

Según Rangel, si este no se frena rápidamente es posible que los bosques nativos del país se agoten en unos cuantos años.

A pesar de que nuestro país esta clasificado hoy día en el cuarto puesto a nivel mundial en recursos hídricos, aún tiene muchas cosas por hacer ante la forma como se han manejado sus aguas y como día a día se acelera el deterioro de las cuencas hidrográficas, la deforestación y la alta contaminación de los ríos.

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