TARDE REDONDA: GRANDES FAENAS

TARDE REDONDA: GRANDES FAENAS

Dicen los que saben que cuando hay materia prima y toreros con voluntad y arte, se cuajan grandes faenas. Así es. Lo vimos esta tarde. Plaza completamente llena. Toros de Ernesto González Caicedo, bravos y nobles.

06 de enero 1991 , 12:00 a. m.

Emilio Muñoz ratificó el buen momento por el que atraviesa. En su primero, lances a la verónica, bien dibujados, rematados con media. Con la muleta, series de excelentes derechazos, en los que no dejaba arrugar la tela, templando, estirándose, para luego pasar a torear por naturales, con lentitud, arte y mando, sin exagerarse en adornos. Cuadró al toro en instantes y le propinó un estocadón de perfecta colocación y efecto fulminante. Dos orejas y dos vueltas al ruedo.

Al segundo de su lote, después de un lucido tercio de capa, le instrumentó otra faena con arte y poderío, de entrega total, por naturales y sobre la diestra. Ejecutó la suerte suprema y un descabello, pero la presidencia escondió la bandera blanca. El público le gritó a esta lo de costumbre, y el diestro dio dos vueltas triunfales. Fernando Cepeda Tal vez había pasado este torero por debajo de una escalera. Ayer le salió un toro imposible. Su primero de hoy fue igual, distraído, que se fijaba en su cuerpo y miraba al público sin permitir ni un pase, y menos que entrara a matar. Pero en su segundo pareció haber recibido el torero agua bendita. Lo recibió con larga cambiada, para luego ejecutarle lances a la verónica a pie junto, con cadencia, lentos. Inició su faena con un cambio por la espalda a manera de pedresina y empalmó series de derechazos con arte y dominio, consintiendo al toro, que tenía defecto en una extremidad. Con la izquierda, naturales adelantando el engaño y cogiéndolo por la mitad del palillo. Eran pases largos y suaves. Luego completó el ballet con cuatro redondos, prácticamente parado sobre una moneda; se entregó en la suerte suprema, mojándose con sangre de toro. Tuvo que descabellar. Lo despeñó al primer intento, y el mar de pañuelos. Una oreja. Joselito Borda Comentaban en el callejón que Colombia tenía otro torero. Si Borda no hizo vibrar mucho al público en su primero, lo consiguió en el último de la tarde.

Larga cambiada, para estirarse por verónicas artísticas y ceñidas y ejecutar, después de picado el toro, un lucido quite por chicuelinas. Brindó a su compatriota Jairo Antonio Castro e inició su faena por pases de pecho rodillas en tierra. Sacó al toro al centro del ruedo y allí ejecutó dos tandas de derechazos marca colombiana, pero de calidad como para Las Ventas o Sevilla. Tirando al toro y haciéndolo pasar en redondo, ejecutó circulares que eran dos en uno. Por naturales ejecutó series mejorándose en cada pase. Su apoderado se veía emocionado, y su hermano casi lloraba de emoción en el callejón. Estocada un poco baja, por lo que creemos que la presidencia solo le concedió una oreja. Gran vuelta triunfal de los tres artistas con el ganadero, propietario de los causantes del éxito: los toros.

Hoy, toros de Erensto Gutierrez Arango para Roberto Domínguez, Jairo Antonio Castro y Emilio Muñoz.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.