LA VIDA NO VALE NADA

LA VIDA NO VALE NADA

El fin de semana pasado, al calor de unos guarilaques , nos pusimos a rememorar épocas pasadas. Salió a relucir, lógicamente: todo tiempo pasado fue mejor: más barato, más seguro, Bogotá era más limpia; sus habitantes más corteses y civilizados .

09 de junio 1997 , 12:00 a. m.

En esa época, el cumplimiento de la palabra empeñada, la honestidad y la honorabilidad se daban por sentadas y no se consideraba que estas fuesen cualidades extraordinarias, y menos aún que fueran la única condición necesaria para elegir un alcalde o un presidente.

Estábamos entrando en la etapa de la exaltación de la amistad, cuando sonó una ranchera con el estribillo la vida no vale nada . Uno de los contertulios dijo: parece escrita para Colombia . Quedó a un lado el tema de la amistad y empezó la discusión sobre el valor de la vida. Tratábamos de tasar algo que no puede tener precio.

Al día siguiente, en medio de un guayabo pomarroso, traté de recordar algunos de los precios, y los argumentos para fijarlos, así: Valor de una vida: De 1.900 - 5.500 pesos. Es el valor que le dan quienes, por evadir el peaje de la Autopista del Norte, transitan en contravía, en especial cuando se hace por el carril rápido. El valor es menor si en el accidente causado, se pierde más de una vida.

De 1.200 - 5.000 pesos. Valor de los bombillos para las luces de freno, direccional, o de una farola delantera. Lo fijan quienes circulan por las carreteras en un carro tuerto o con luces defectuosas y/o apagadas (al estilo bus urbano). Tasan su vida y la de quienes se les pueden incrustar.

Menos de 80.000 pesos. Valor de una tapa de alcantarilla. Los 80.000 corresponden al valor de reposición (el de reventa no debe pasar de 5.000 pesos). En esta cifra tasa una vida la empresa distrital, al no reponerla. (El ladrón le da un valor menor).

250 - 550 pesos. Valor por el cual los conductores de servicio público (250 pesos: tarifa de los antiguos ataúdes rodantes) se pasan un semáforo en rojo, recogen o dejan pasajeros en medio de la vía, cometen toda clase de imprudencias y desmanes.

10.000 pesos. Suma que ahorra el Distrito y que corresponde a los avisos (inexistentes) para señalar obras, huecos y sitios donde ocurren accidentes fatales.

Otros valoran la vida en un par de minutos: el tiempo ganado al volarse un semáforo, o haciendo una contravía.

En conclusión: en Colombia la vida (propia y ajena) tiene algún valor, aunque no sea mucho.

*** A raíz de la columna titulada Bogotá coquetísima , recibí una protesta de Carlos Moreno.

Quiero precisar y rectificar que el objeto de la citada columna era poner de presente, con algo de humor bogotano, que la ciudad tiene cuantiosos fondos, lo que hace que la Alcaldía sea un puesto interesante. La parte de la columna en mención, la cual el candidato de Defensa Ciudadana considera lesiva a su honra y buen nombre, es solo una ficción basada en una entrevista radial, que si mi memoria no falla, tuvo lugar el viernes 4 de abril, a las 8:14 a.m. en el programa La FM, en el cual entrevistaron a las señoras Vara Yarsin y Judith Radchanco y al señor Carlos Moreno de Caro.

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