UN JOVEN QUE HACE CAMINO EN EL AGUA

UN JOVEN QUE HACE CAMINO EN EL AGUA

Camilo Andrade nace en cada práctica y en cada competencia de esquí, el deporte que practica desde los 8 años. El agua ejerce sobre él una fascinación que difícilmente explica con palabras, pues lo suyo es estar sobre un esquí sorteando boyas, saltando rampas o, como él dice, simplemente paseando.

08 de junio 1997 , 12:00 a. m.

El amor por el agua le viene de familia. Sus papás, Diego Andrade y Luisa Pradilla, practican esquí desde que eran novios, y cuando Camilo nació, hace 16 años, ya tenían la lancha lista para llevarlo a pasear.

La primera vez que se subió a unos esquíes tenía 8 años y las sensaciones de velocidad y de sentirse arrastrado sobre el agua lo amarraron para siempre a esta actividad.

A diferencia de muchos jóvenes que a su edad todavía no ven claro el futuro, Camilo, aunque apenas está en noveno grado, ya está seguro de que quiere estudiar administración de empresas y de que seguirá practicando esquí aunque no compita, pues sabe que de competencias es muy difícil vivir.

Claro que hasta ahora no se puede quejar porque desde que está compitiendo, hace tres años y medio, ha obtenido buenos resultados, como el campeonato nacional del año pasado en las tres modalidades (eslalon, salto y figuras), el primer lugar en una modalidad que suma los puntos de las tres modalidades en el campeonato latinoamericano que se realizó a principios de este año en Argentina, y el ser seleccionado, junto con otros tres colombianos, para conformar el equipo que representará a Latinoamérica en un torneo que se realizará dentro de un mes en Canadá.

Confiesa que también ha tenido momentos tristes, como un mal resultado después de días y días de entrenamiento. Pero ahí está la mamá haciendo las veces de sicóloga para levantar el ánimo y devolver la confianza.

Esa presencia permanente de la familia es otro aspecto que sostiene el amor de Camilo por el esquí. Mi papá me jala en la lancha siempre que quiero, y los fines de semana estamos los cuatro practicando , dice con orgullo.

El cuarto miembro de la familia es Tatiana, que a sus 13 años ya es subcampeona nacional de las tres modalidades en la categoría infantil. Para todos, la mayor felicidad es viajar los fines de semana a la finca que compraron junto a la represa del Sisga para esquiar y para enseñarles a los amigos y familiares las delicias de pasear sobre el agua.

A eso también le dedica tiempo Camilo. Les ha enseñado a los primos y a los compañeros del colegio, que lo animan y siempre están pendientes de sus resultados.

Para ellos, ya no es extraño dejar de verlo en clases durante una semana o más. Por los frecuentes permisos que debe pedir en el Gimnasio Moderno, donde estudia, no se afana pues siempre tiene tiempo para cumplir con sus responsabilidades.

Camilo es anormalmente responsable para su edad , dice su padre mientras maneja la lancha y vigila que su hijo haya pasado bien una de las boyas instaladas en el lago del parque Simón Bolívar para el campeonato nacional que comenzó ayer y termina mañana, dentro de las actividades del Festival de Verano 97, organizado por el Instituto Distrital para la Recreación y el Deporte, con el patrocinio de la Casa Editorial EL TIEMPO.

Durante el entrenamiento que realizó su hijo el pasado viernes, Diego comentó que el lago del Simón Bolívar es un escenario ideal para el esquí porque el viento no alcanza a alterar las condiciones del agua y porque la temperatura de esta no es tan baja como en Guatavita o en el Sisga, que es donde habitualmente esquían.

Camilo sabe que es un privilegiado no solo porque puede practicar lo que le gusta sino también porque su padre es el cómplice perfecto que lo acompaña en todas sus andanzas.

Y es que Diego también es un enamorado del agua. En ella se encuentra una paz difícil de hallar en tierra .

Por eso les dio a sus hijos las primeras lecciones (en la represa de Prado, Tolima) y ahora saca el tiempo para acompañarlos, pues está convencido de que el deporte es lo que los ha hecho personas responsables y tranquilas.

El esquí náutico Categorías: promocional (6 a 8 años), infantil (9 a 12 años), juvenil (13 a 16 años), sub 21 (de 17 a 21 años), open (de 21 a 34 años) y mayores (de 34 en adelante).

Modalidades: eslalon, figuras y salto. La mayoría de los esquiadores compiten en las tres pero algunos se especializan en una.

Equipo: esquís (cada modalidad exige uno distinto), chaleco, casco y traje de neopreno que protege del frío y de los golpes.

Para eslalon se necesita un esquí que mide 66 pulgadas de largo y tiene una quilla redonda y una superficie cóncava. Para figuras, se necesita un esquí de 42 pulgadas y sin quilla. Para salto se necesitan dos esquís de 72 pulgadas cada uno con quilla gruesa y superficie plana.

Clubes en Bogotá: Los Lagartos y Choquenzá.

Quién rige este deporte: Federación Colombiana de Esquí Náutico.

El esquí durante el Festival: hoy habrá competencias en la modalidad de eslalon desde las 8 a.m. hasta las 5 p.m. y mañana, de salto, en el mismo horario.

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