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LA MAYORÍA PREFIERE UNA ELECCIÓN POPULAR

LA MAYORÍA PREFIERE UNA ELECCIÓN POPULAR

El debate sobre la consulta sigue al rojo vivo. La inmensa mayoría de colombianos quiere que los candidatos de los partidos sean elegidos popularmente, según la encuesta que hoy publicamos. El liberalismo, único partido que quiere hacer la consulta, ya empezó a estudiar las reglas de juego . Por ejemplo, que gane el que más votos obtenga, sin importar el porcentaje. El ponente de la ley de partidos en el Congreso, Rodrigo Rivera, propuso consulta obligatoria para todas las colectividades políticas, mientras el ex presidente Carlos Lleras Restrepo insistió en que los contubernios no son exclusivos de las convenciones, sino también de la consulta popular. Barre la consulta No fueron solo los dirigentes liberales quienes reaccionaron vigorosamente esta semana en favor de la consulta popular. La inmensa mayoría de los colombianos se mostró amiga de ese mecanismo, según la encuesta cuyos principales resultados publicamos en esta edición.

Es más: ya se empezaron a trazar los lineamientos de la manera como debe realizarse la consulta, y los objetivos que con ella se buscan. El primero y más importante, según varios dirigentes consultados, consiste en evitar la segunda vuelta presidencial. Esto es, que con un un solo candidato escogido popularmente, el liberalismo logre ganar con más de la mitad de los votos en la primera vuelta.

En este objetivo coincidieron algunos aspirantes consultados, al igual que varios parlamentarios. Ganar en la primera La fórmula, al menos en el papel, es simple: con unas reglas de juego muy claras y un decidido respaldo político, es perfectamente posible que el liberalismo compita con un solo candidato en mayo de 1994, cuando se realiza la primera vuelta presidencial, contra un ramillete de candidatos conservadores, entre ellos Andrés Pastrana, y de otros partidos, como Antonio Navarro.

Sobre esta base están trabajando los propios precandidatos liberales y, en el caso de quienes no se han lanzado al agua , como Ernesto Samper, son sus seguidores quienes promueven la tesis.

El tema de la consulta popular para seleccionar el candidato a la Presidencia por el partido de Gobierno tuvo esta semana uno de sus puntos más altos de discusión, luego de la propuesta que en contra hizo el ex presidente Carlos Lleras Restrepo.

El exmandatario dijo que ese mecanismo se presta para manejos clientelistas y en consecuencia es mejor una convención que elija al candidato.

No hay nada más transparente que la consulta , respondió tajantemente Horacio Serpa, miembro del estado mayor del samperismo. Cariño paterno Uno de los candidatos presidenciales no vaciló en afirmar que la propuesta del ex presidente podría tener algo de cariño paterno en favor de su hijo, Carlos Lleras de la Fuente, quien no ha descartado la posibilidad de proclamarse.

El Consenso de San Carlos no tiene nada que ver con la consulta interna que es abierta, con tarjetón, democrática y poco susceptible a la manipulación clientelista , dijo el candidato presidencial consultado, a propósito de los reparos de Lleras. Fue en 1978, con la fórmula del Consenso de San Carlos, cuando Lleras perdió, frente a Turbay, la posibilidad de reelección.

En últimas, dijo el aspirante, Lleras nos ayudó muchísimo a los liberales, porque precipitó un pronunciamiento de todas las fuerzas y candidatos en favor de la consulta. Así, ésta llega con mucha más fuerza a la Convención del 28 de marzo . Cascabel al gato La reglamentación, sin embargo, sigue siendo el gran cuello de botella de la consulta popular. Existe consenso, de acuerdo con los dirigentes consultados, en que el ganador debe ser aquel que obtenga la mayoría de los votos, sin importar el porcentaje.

Para qué imponer la fórmula de la mayoría absoluta?. En ese caso no tendría sentido la consulta, porque todo terminaría en una convención , dijo el jefe de debate de uno de los candidatos.

En la consulta de 1990, en la que triunfó César Gaviria, una de las reglas de juego decía que el ganador debía obtener más de la mitad de los votos. En caso contrario, la Convención que se reuniría inmediatamente después de la consulta podía elegir entre quienes participaron en ésta. De no lograrse mayoría en la primera votación, la Convención quedaba en entera libertad de escoger candidato, hubiera o no participado en la consulta.

Todo este galimatías quedó entre el tintero, porque Gaviria obtuvo una rotunda mayoría.

En ese entonces se propuso también un voto de castigo , una enredada fórmula matemática para descontar los votos que no fuesen liberales sobre la base de la votación parlamentaria. Tampoco fue necesario aplicarla, a pesar de las denuncias sobre injerencia de otros partidos.

En esta oportunidad las circustancias son distintas. Y jugar a la consulta apostándole a la Convención puede dividir al liberalismo. La opinión popular La encuesta de Yankelovich y EL TIEMPO demuestra una inclinación popular muy marcada en favor de la consulta. Más del 80% de los encuestados dijo que el candidato de cada partido debe ser escogido mediante este mecanismo.

Es significativo apreciar cómo una inmensa mayoría tiene una idea clara de qué es la consulta, y de su disposición de participar en ella sin importar a qué partido pertenece.

Este puede ser uno de los motivos de preocupación del liberalismo, el único partido que piensa emplear la consulta para escoger su candidato.

En el conservatismo hay una corriente a favor de ella, encabezada por el directorio independiente. Pero Andrés Pastrana, el candidato que aglutina hasta el momento más opinión, no es amigo de someterse a ese mecanismo.

Tanto él como otros aspirantes, entre ellos Rodrigo Marín, consideran que es preferible llegar a la primera vuelta. Es más: hay quienes aun dentro del liberalismo consideran que la mejor consulta es la primera vuelta.

El gran inconveniente es que la dispersión de fuerzas, al menos en el liberalismo, podría conducir a una paradoja política: que siendo el partido mayoritario, ninguno de sus candidatos obtenga la primera o la segunda votación y quede, por tanto, descartada su participación en la segunda vuelta.

Es significativo, según la encuesta, que cerca de la mitad de los interrogados dijeron no tener partido. Es decir, existe una importante franja independiente que está a la espera de las mejores propuestas para decidirse. Así se hizo la encuesta La primera encuesta sobre consulta popular fue realizada por la firma Yankelovich y contratada por EL TIEMPO. Fueron 500 entrevistas telefónicas con amas de casa y jefes de hogar de las tres clases socio-económicas en cuatro de las ciudades más importantes del país: Bogotá, Cali, Barranquilla y Bucaramanga.

Por problemas de comunicación telefónica, la firma Yankelovich descartó la ciudad de Medellín. La investigación se llevó a cabo los días 24 y 25 de febrero. El margen de error es de 4,5 por ciento.

En Bogotá, se habló con 299 personas; en Cali, con 99; en Barranquilla, con 62 y en Bucaramanga, con 40.

Fueron encuestas con 75 miembros de la clase alta, 302 de la clase media y 123 de la clase baja. (RECUADRO MAC)

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