Martina Camargo y su canto de río

Martina Camargo y su canto de río

Martina Camargo no necesita cerrar los ojos. Le basta retroceder el tiempo y sentir el sonido del río Magdalena pasando por su natal San Martín de Loba (Bolívar). Cuando era una niña, en su pueblo no había luz, así que se alumbraba con velas. "Olía a pescado fresco puesto sobre hojas de plátano, con yuca asada y espeso suero", dice la cantadora, intérprete de tambora y una de las conservadoras del folclor de su tierra.

23 de noviembre 2012 , 12:00 a.m.

Camargo es una mujer llena de historias. Y por todo eso que expresa con su voz y sus tambores, es una de las invitadas al lanzamiento del disco Éxitos de Radio Nacional Volumen 3, de Radio Nacional de Colombia, con sonidos locales. El trabajo incluye, además de temas de Camargo, de La Makina del Caribe, Socavón, Parlantes, Caminata y Yuri Buenaventura, entre otros.

Cuenta que en esas noches lejanas "repicaban una tambora y un tambor llamado currulao y las mujeres cantaban versos improvisados".

Martina Camargo, entonces, solo podía ser cantadora (o cantaora, es lo mismo).

"Aprendí porque conocí los secretos de las abuelas, los cantos de partería, a prender el fogón de leña y a entonar tamboras con las armonías de las corrientes del río".

Y cantó mucho tiempo en su pueblo hasta que un amor la sacó de allí y se fue a vivir a Cartagena, donde empezó a ser reconocida. Una de sus primeras participaciones en el circuito de música tradicional fue en el disco Alé Kumá, con cantadoras del Atlántico y del Pacífico. Entre sus discos figuran Aires de San Martín, Canto y juego a ritmo de tambora, con rondas tradicionales de su infancia, y Canto, palo y cuero, entre otros. En la actualidad hace parte del proyecto Río al Sur. La palabra río parece estar en todos los aspectos de su vida y afirma que es el primer sonido que recuerda. "Si no fuera por él, no estaría viva. Cuando iba a nacer tuvieron que transportar a mi madre por el río, pues en San Martín de Loba no había un hospital apto para que una mujer diera a luz. Estoy en el mundo por su milagro".

En su voz están las canciones que crearon los ancianos de su tierra (ella también compone), "cantos puros de viejos sabios que tenían una gran capacidad de creación. En mi pueblo no había luz, ni televisión y nuestra diversión era oír su improvisación".

Y después de que San Martín de Loba perdió el control por el auge del oro, la prostitución y los grupos armados ilegales, ahora está recuperando el tiempo perdido. "Gracias a la tambora nuestro pueblo se reconcilia con la naturaleza. Estamos reconstruyendo nuestra pequeña sociedad y rescatando el patrimonio inmaterial".

Actualmente, trabaja en varios discos, uno de ellos dirigido a las víctimas del conflicto en su departamento. Y además, la cantadora, la hija del río, se graduará de maestra en pedagogía musical y artística. Eso sí, antes de la universidad, ese río, según cuenta, le afinó su voz, "me dio su melodía, su amor, ha sido mi conservatorio, mi maestro de canto"

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