BÁNZER, UN DICTADOR QUE RESUCITÓ EN LA DEMOCRACIA

BÁNZER, UN DICTADOR QUE RESUCITÓ EN LA DEMOCRACIA

El general Hugo Bánzer Suárez ya puede considerarse presidente de Bolivia desde el próximo 6 de agosto. Volverá al poder 19 años después de haberlo abandonado con lágrimas en los ojos cuando otro general, Juan Pereda Asbún, lo derrocara bajo advertencias de bombardear el Palacio de Gobierno.

06 de junio 1997 , 12:00 a.m.

Bánzer dirigió el país durante siete años. Lo hizo en momentos propicios para la economía boliviana, cuando los precios de los minerales estaban en la cúspide y el Estado se endeudaba aceleradamente, confiado en ese pasajero período de bonanza financiera.

Los vientos económicos favorables del septenio banzerista dejaron un buen recuerdo en muchos bolivianos que sintieron una mejora en sus ingresos, pero también profundas huellas en la juventud universitaria y los sectores obreros que padecieron cárcel, torturas y exilio.

En 1978 una huelga de hambre de mujeres, sindicalistas e intelectuales puso a Bánzer contra la pared y lo obligó a convocar a elecciones. Desde entonces este militar empezó a comprender que su destino político estaba comprometido con elecciones periódicas, decisiones parlamentarias y juegos partidarios.

Por eso, después de dejar el poder, fundó, en marzo de 1979, Acción Democrática Nacionalista (ADN), su propio partido político. Desde ese momento ha participado en seis elecciones nacionales como candidato a la Presidencia y ha obtenido dos veces el tercer lugar, otras dos el segundo, y en dos ocasiones más, 1985 y el pasado primero de junio, el primer puesto.

La obsesión de Bánzer ha sido, desde 1979, la de romper el aislamiento al que fue sometido por los demás partidos. El primer paso en esa dirección fue dado en 1985 cuando firmó un acuerdo con el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), partido dirigido por el actual presidente boliviano, Gonzalo Sánchez de Lozada. Cuatro años más tarde, Bánzer respaldó la elección en el Congreso del socialdemócrata Jaime Paz Zamora, uno de sus principales enemigos políticos.

Esa alianza, que ahora se reedita, terminó con el aislamiento de ADN. El partido de Paz Zamora, uno de los que más padeció su dictadura, se convertía en su aliado para gobernar. De esa manera, Bánzer logró transformarse en un socio confiable y suavizó esa imagen de ex dictador que todavía se asocia a su liderazgo.

De acuerdo a su plan de gobierno para el período 1997-1002, el rumbo seguido por Bolivia desde 1985 no debe variar. El General, como se lo conoce en el país, es un hombre hostil a los cambios. Sus socios en el futuro gobierno tampoco han prometido grandes ajustes a las reformas del actual Presidente. Actualmente la economía boliviana está completamente privatizada y en estos últimos cuatro años varias compañías extranjeras han adquirido más de la mitad de las acciones de las empresas estatales.

Estas reformas calificadas como neoliberales fueron combinadas por el actual gobierno con medidas redistributivas como un seguro de vejez universal, servicios de parto gratuito, una descentralización radical hasta los niveles municipales y la puesta en marcha de una ambiciosa reforma educativa. Esto ha llevado al actual presidente a calificarse a sí mismo como un socialista liberal .

De manera que lo que Bánzer haga en estos cincos años será continuar con esta combinación creativa de medidas liberales con acciones de protección estatal.

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