CARDOSO, AHORA LA BATALLA POR LA PRESIDENCIA

CARDOSO, AHORA LA BATALLA POR LA PRESIDENCIA

24 horas después de que el Congreso de Brasil diera su bendición definitiva a un proyecto de ley que permite la reelección en este país, expertos y analistas comenzaron a realizar sus cábalas sobre las posibilidades reales del Presidente Fernando H. Cardoso con miras a las elecciones presidenciales de diciembre del 98.

06 de junio 1997 , 12:00 a. m.

Con el camino constitucional despejado, el presidente Cardoso se prepara ahora para dar la batalla en pro de su segundo mandato. Sin embargo, la sólida imagen que presentaba el Presidente hasta comienzos de este año se ha ido debilitando y hoy enfrenta algunas dificultades.

La situación económica no es confortable, las personas están muy preocupadas con el índice de desempleo del país y porque la tasa de crecimiento económico es baja , explica el analista político Bolívar Lamounier.

Además, según el Instituto Brasileño de Opinión Pública, en los últimos dos meses la aprobación al gobierno del presidente Fernando Henrique Cardoso ha caído 21 puntos. Del 70 por ciento de aprobación que tenía entre febrero y marzo de este año bajó para 49 en mayo.

Mirado desde otro ángulo, del 21 por ciento de los consultados que reprobó el gobierno del presidente Cardoso a comienzos de este año se pasó al 42 por ciento en mayo.

Por otro lado, el proceso de votación de la enmienda estuvo marcado por serios conflictos políticos. En febrero, el principal partido aliado del Gobierno amenazó con retirar su parecer favorable a la enmienda constitucional para permitir la reelección.

De esa situación el gobierno salió debilitado al tener que negociar acuerdos y concesiones para poder seguir adelante con la tramitación del proyecto. Y la cuenta de cobró ya está en trámite.

Igualmente hace poco menos de un mes estalló el escándalo de una operación de soborno a diputados para conseguir votos favorables a la reelección. El gobierno se vio involucrado al ser mencionado en el esquema, aunque sin ninguna prueba, con el nombre de un ministro de estado.

Esa denuncia fue muy incómoda para el presidente en la medida que hay una referencia a un ministro. El presidente cuenta con que la Cámara aclarará los hechos. Pero esa aclaración puede ser lenta y puede que no sea satisfactoria para la opinión pública. Si no es satisfactoria la imagen del presidente acabará siendo afectada indirectamente aunque él no tenga nada que ver con eso , explica Lamounier.

La otra cara Sin embargo muchos piensan que las aspiraciones de Cardoso son promisorias.

La sola victoria de Cardoso en el Congreso, a pesar de la mancha que dejó el asunto de los sobornos es un termómetro de cómo el escándalo ha ido perdiendo terreno.

Y ésto, mirando en torno a la campaña electoral de 1998 hace prever que para entonces el asunto estará totalmente desinflado.

Además por el momento no aparecen en Brasil rivales de peso que puedan hacerle frente a Cardoso.

Luis Inacio Lula da Silva, posible contrincante por la izquierda y que tuvo su cuarto de hora en las pasadas elecciones, hoy aparece como un político desgastado y sin mayores propuestas frente las reformas impulsadas por el actual presidente.

Paulo Maluf, probable contrincante por la derecha es un gallo de poco peso y además se encuentra vinculado a varios escándalos por corrupción. Y a el ex presidente Itamar Franco, poco le creen en Brasil.

En el escenario político para las próximas elecciones presidenciales aún falta la posición del Partido del Movimiento Democrático Brasileño, el mayor partido de Brasil que en su interior vive profundas divisiones.

Tres posibilidades se barajan para el próximo juego político: subir a los estrados apoyando al gobierno del presidente Fernando Henrique Cardoso, presentar un candidato propio o integrar una coalición de oposición. La decisión por ahora es una incógnita.

Lo que ya se adelanta es que el tono de la próxima campaña presidencial, abierta con la aprobación de la reforma constitucional, será duro y reñido. Y que el camino recto y despejado que el mandatario de Brasil enfrentaba hace tan sólo 6 meses aparece ahora serpenteante y confuso.

La popularidad de Fernando H. Cardoso, a pesar de su reciente éxito en el Congreso, ha bajado 21 puntos en menos de cuatro meses.

Otros casos Si los pronósticos se cumplen, Fernando Henrique Cardoso se convertiría en el tercer presidente latinoamericano en ser reelegido en esta década.

Los primeros síntomas de la fiebre de reelección en el continente los presentó Alberto Fujimori en Perú en 1992 quien después de haber consumado en abril de 1992 un autogolpe de Estado en el que clausuró el Congreso y disolvió el Tribunal Constitucional, convocó a una asamblea constituyente que en 1993 introdujo la reelección en la nueva Constitución.

En la actualidad el presidente peruano esta intentando despejar el camino para un segunda reelección.

Carlos Menem en Argentina le siguió los pasos a Fujimori. En la Constitución de 1994 se introdujo la reelección para un período consecutivo una única vez. A cambio, el período presidencial fue reducido de seis a cuatro años. Sin embargo, un ex Presidente puede ser reelecto para un tercer mandato si deja pasar un periodo presidencial.

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