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ASEGURADORAS SE ASEGURAN

ASEGURADORAS SE ASEGURAN

La ola de terrorismo que azotó al país el año pasado y la presencia inesperada de fenómenos naturales provocaron el surgimiento de dos hechos prácticamente antagónicos en la industria aseguradora: más personas se ampararon pero las reaseguradoras internacionales tomaron precauciones. Por el nivel de riesgos o por simple prevención, el año pasado se caracterizó por el despegue en la cultura del seguro. Las compañías emitieron pólizas por 576.528 millones de pesos, cifra superior en 38.5 por ciento con relación a 1991.

Aunque las aseguradoras colocaron pólizas por un mayor monto, los pagos por siniestros no crecieron en la misma proporción. El aumento en este caso fue del 27.8 por ciento, pues se pasó de 250.716 millones de pesos a 320.327 millones.

Contra qué se está asegurando la gente? Las cifras de la Unión de Aseguradoras de Colombia (Fasecolda) y de la Superintendencia Bancaria indican que el seguro de vida fue el de mayor dinamismo.

Este tipo de pólizas, que en años anteriores estaban reservadas a grandes personalidades, es hoy general. Se ha extendido en la población de ingresos medios y su avance es progresivo de acuerdo con las cifras oficiales.

El seguro de vida creció el año pasado en 58.5 por ciento, tasa que movilizó su participación en el total de los riesgos manejados en el país del 18.7 por ciento al 21.4 por ciento.

Las cifras indican que mientras en 1991 se emitieron primas por 77.858 millones de pesos, en 1992 se llegó a 123.424 millones.

Los ejercicios hechos por el grupo de trabajo de Fasecolda arrojan otros resultados interesantes. Los empresarios se han vuelto precavidos en torno a los riesgos de origen natural.

La emisión de primas para cubrir riesgos originados en terromoto creció el año pasado en 68.50 por ciento. Se pasó en valores absolutos de 10.752 a 18.118 millones de pesos. Y se pagaron siniestros por 389 millones de pesos.

Las aseguradoras ahora tienen una gran preocupación por el aumento en el robo de vehículos. El año pasado desaparecieron 4.000 unidades en todo el país, y entre hurto y daños, las aseguradoras cancelaron siniestros por 103.620 millones.

Con base en los resultados de 1992, las exigencias de las reaseguradoras internacionales y el futuro del sector, EL TIEMPO entrevistó al presidente de Fasecolda, William Fadul Vergara. Cuál fue el comportamiento del sector asegurador en 1992? El año pasado se registró un crecimiento del 37 por ciento en la emisión de primas con relación a 1991. Es una variación aceptable que ayuda a recuperar el bajo comportamiento que se tuvo en 1991, que fue del 20 por ciento debido a la apertura. Qué efectos tuvo sobre la actividad aseguradora el terrorismo? El terrorismo implicó el año pasado un cambio de actitud de la gente. Lo primero que uno puede observar es un aumento significativo en el número de pólizas emitidas por riesgos conexos a la inseguridad. Las aseguradoras y reaseguradoras tuvieron, a la vez, que atender un mayor número de siniestros, cuya cuantificación es objeto de análisis en este momento. Qué repercusiones ha tenido esta situación en el mercado reasegurador? Hay que reconocer que se ha presentado una mayor dificultad para conseguir protecciones en el mercado internacional de reaseguros para los grandes riesgos. Qué tipo de dificultades? Las reaseguradoras están colocando cada día mayores condiciones para proteger riesgos que superan los 400 ó 500 millones de dólares, como es el caso de hidroeléctricas e instalaciones de comunicaciones. Pero qué está sucediendo en la práctica? Se están retirando del país? Hay dos circunstancias bien claras. En primer lugar, las reaseguradoras están respetando los contratos que ya están firmados. Pero para negocios nuevos es difícil conseguir reaseguros, sobre todo cuando se trata de grandes riesgos. Dentro de esas dificultades qué tipo de condiciones imponen las reaseguradoras? Colocan deducibles muy altos y limitan el tope del valor asegurado, con lo cual queda una porción del valor asegurado, que debe ser asumido por el propietario, el cual en muchos casos es el mismo Estado colombiano. Qué tipo de acciones se deberían tomar por parte del Gobierno para mejorar las condiciones de los bienes que se reaseguran? En algunos países el Estado ha entrado a convertirse en un reasegurador de las sumas que no se pueden colocar en los mercados comerciales de resaeguro en el mundo. Pero eso riñe con lo que ustedes vienen pregonando en el sentido de marginar el Estado de la actividad? Sí, pero es que la situación de Colombia no es normal. Si uno observa el fenómeno del terrorismo, no existe otro lugar en el mundo donde se presenten tantos hechos de esta naturaleza. La frecuencia de los riesgos es muy alta y eso, desde luego, afecta el manejo de las pólizas a nivel internacional Cuáles son las perspectivas? Se corre el riesgo de que el país se quede sin reaseguros? Por ahora la situación es manejable, pero en caso de que se agudicen los problemas se podrían presentar problemas para reasegurar los grandes riesgos. Bajo estas circunstancias qué se espera para el presente año por parte de las aseguradoras? Realmente se ha proyectado un crecimiento del 30 ó 32 por ciento en las primas emitidas. Pero nos preocupan mucho los fenómenos de siniestralidad como el terrorismo, la sustracción de materias primas, el robo de vehículos y la piratería terrestre. Qué tipo de medidas se deberían adoptar para reducir este tipo de impactos? En materia de robo de vehículos y piratería debería crearse una unidad especializada de investigación que trabaje coordinadamente con la Policía Nacional y la Fiscalía General. La gente se queja de las aseguradoras porque muchas de ellas no reconocen daños por terrorismo? Eso depende del tipo de seguro que se tome. Si se tiene el amparo de pérdida total por daños, éste incluye generalmente la protección del terrorismo. Para el caso de los muebles, vivienda, industria y comercio, si se tiene el seguro de incendio se puede comprar un anexo, que se llama actos malintencionados de terceros. Estado desprotegido El año pasado la Previsora aseguró a cerca de 4.000 entidades del Estado y canceló eventualidades por 46.000 millones de pesos. Sin embargo, los distintos estudios que se han hecho indican que las propiedades oficiales se encuentran desprotegidas y que es necesario adelantar un gran programa de amparos.

Los bienes oficiales que tienen un mayor índice de protección son el eléctrico y el de telecomunicaciones, que son precisamente los más difíciles de reasegurar por su valor.

El Gobierno, según se ha discutido entre las altas autoridades económicas, tiene previsto iniciar un programa de ampliación de seguros para las propiedades del Estado.

Cada entidad deberá adquirir pólizas por los activos de mayor riesgo, así se tenga que castigar el balance. Lo primero que habrá que hacer es un gran inventario de las propiedades del Estado, pues su valor es desconocido en el momento.

En materia de innovaciones el Gobierno considera que la apertura iniciada desde hace dos años en el sector ha sido benéfica.

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